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Ryan Gosling: diagnóstico TDAH, problemas de conducta y Hollywood

Ryan Gosling llevó cuchillos al colegio inspirado por Rambo, estuvo a punto de no terminar los estudios y tiene TDAH diagnosticado desde niño. Luego ganó un Globo de Oro.

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Ryan Gosling llevó cuchillos al colegio.

No metafóricamente. Cuchillos reales. Los escondía en la mochila porque había visto Rambo: Primera Sangre y había decidido que era una idea fenomenal. Tenía nueve años y un cerebro que iba a mil por hora sin frenos.

Lo que nadie te cuenta de esa historia es que detrás de ese niño con cuchillos en la mochila había un TDAH sin tratar, una madre que lo estaba viendo todo, y un sistema educativo que no tenía ni idea de qué hacer con él.

¿Cómo fue la infancia de Ryan Gosling con TDAH?

Gosling fue diagnosticado de TDAH cuando era niño. En los años noventa. En Canada. Que es decir: en una época donde el diagnóstico era poco común, el tratamiento era difuso, y la respuesta estándar del colegio ante un crío hiperactivo era básicamente mandarlo al despacho del director y esperar que la familia hiciera algo.

Y el crío era un caso serio.

Aparte del episodio Rambo con los cuchillos, que le valió una suspensión, tenía problemas de conducta continuos. Dificultad brutal para estar quieto. Impulsividad que le metía en líos casi a diario. Dificultad para seguir el ritmo académico de un colegio diseñado para cerebros que funcionan de una manera distinta a la suya.

Llegó un punto en el que la situación era tan complicada que su madre, Donna Gosling, tomó una decisión radical: sacarlo del colegio y educarlo en casa durante un tiempo.

No es una decisión que tomes a la ligera. Es una decisión que tomas cuando ves que el sistema está machacando a tu hijo y decides que algo tiene que cambiar, aunque sea tú quien tenga que cambiarlo.

Y algo cambió. Pero no de la manera que nadie esperaba.

El Mickey Mouse Club y la energía que necesitaba salida

Lo que le funcionó a Gosling no fue calmar su cerebro. Fue darle una salida.

A los doce años entró en el Mickey Mouse Club. Ese programa de Disney donde aparecían niños con talento haciendo de todo. Su compañero en esa temporada era un chaval llamado Justin Timberlake. Nada importante.

Y ahí pasó algo que pasa mucho con el TDAH cuando encuentras lo tuyo: el problema desaparece.

No porque el TDAH se cure. Sino porque cuando tu cerebro encuentra algo que le estimula de verdad, que le exige estar presente al cien por cien, que es impredecible y requiere adaptación constante, de repente toda esa energía que parecía un defecto se convierte en el mayor activo que tienes.

La actuación es hiperfoco en estado puro. Tienes que meterte en otra persona, en su lógica, en sus emociones, en sus reacciones. No hay manera de estar distraído si lo haces bien.

Gosling lo encontró a los doce años. Hay gente que lo encuentra a los cuarenta. O no lo encuentra nunca. Que eso también pasa.

¿Por qué los actores con TDAH son tan versátiles?

Mira la filmografía de Ryan Gosling y dime que no parece obra de cinco personas distintas.

El conductor silencioso de Drive. El tipo enamorado de El Diario de Noa. El pianista soñador de La La Land. El Ken de Barbie que se pasa media peli bailando con una chaqueta de flecos. Vamos, que el tío pasa de drama oscuro a comedia absurda sin que notes el cambio de marcha.

Eso no es suerte. Es un cerebro que se aburre rápido y necesita estímulo nuevo constantemente.

El TDAH tiene esa doble cara que la gente no suele ver. Por un lado, la dificultad para mantener la atención en cosas que no activan el cerebro. Por otro, la capacidad de meterse de cabeza en algo completamente nuevo con una intensidad que asombra. Y en actuación, "algo nuevo" es literalmente el trabajo. Cada personaje es un mundo diferente. Cada película es reinventarte desde cero.

No es que el TDAH haga a alguien buen actor. Pero la versatilidad extrema, la capacidad de cambiar registros radicalmente, la necesidad constante de estímulo nuevo... son rasgos que en el escenario se traducen en algo que vale dinero.

Channing Tatum tiene una historia parecida

La madre que no se rindió

Hay una parte de la historia de Gosling que no se menciona tanto pero que me parece la más importante.

Su madre.

Donna Gosling lo educó en casa cuando el colegio no funcionaba. Aguantó el episodio de los cuchillos. Lo apuntó a actividades. Lo llevó al Mickey Mouse Club. Hizo todo eso siendo madre soltera, porque los padres de Gosling se divorciaron cuando él era pequeño.

No te voy a decir que fue fácil. Obviamente no lo fue.

Pero sí te voy a decir que esa decisión de no resignarse, de no aceptar que el problema era el niño cuando el problema era el encaje, marcó toda la diferencia.

Hay algo en eso que conecta con lo que muchas familias viven hoy. El crío que no termina los deberes. El que interrumpe en clase. El que tiene energía de sobra para todo menos para lo que el sistema considera importante. Y la pregunta de si el problema es el niño o el sistema que intenta moldearlo.

Jim Carrey tuvo una historia similar

¿Qué significa tener TDAH de verdad, no de película?

Lo que me resulta interesante del caso de Gosling es que el TDAH no aparece en su historia como un obstáculo superado con esfuerzo y determinación. Aparece como un rasgo que existió, que causó problemas reales, y que encontró su sitio en un entorno concreto.

No todos los que tienen TDAH van a encontrar el Mickey Mouse Club a los doce años. No todos tienen una madre que puede permitirse sacarlos del colegio y buscar alternativas. No todos tienen la suerte de que su impulsividad extrema no les genere consecuencias que les persigan el resto de la vida.

La historia de Gosling es bonita. Pero lo que más me importa de ella no es el final. Es que confirma algo que sabemos pero que a veces olvidamos: el TDAH no es el problema. El encaje es el problema.

Cuando el entorno te permite funcionar como funciona tu cerebro, el TDAH puede ser exactamente lo que te hace único. Cuando no te lo permite, el mismo cerebro parece un desastre.

Y la diferencia entre los dos escenarios no siempre depende de ti. Depende mucho de quién tienes alrededor y de si alguien está dispuesto a buscar el entorno correcto en lugar de intentar cambiarte a ti.

Si llevas tiempo preguntándote si lo que describes en tu cabeza podría ser TDAH, o si tienes el diagnóstico pero no acabas de entender cómo funciona todo esto, entender tu cerebro es el primer paso.

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