La reunión que podía haber sido un email: TDAH y reunionitis

Para las mujeres con TDAH, las reuniones innecesarias son un drenaje cognitivo real que puede arruinar el resto del día. No es exageración.

Existe un tipo de reunión muy específico que creo que fue diseñado por alguien que nunca en su vida ha tenido que trabajar concentrado.

La reunión de 45 minutos a las 12:30 del mediodía.

Ni de mañana, que podrías estar fresca. Ni de tarde, que ya da igual todo. A las 12:30, justo cuando el cerebro TDAH ha conseguido por fin entrar en el flujo de trabajo después de hora y media de calentamiento.

Y pum. Reunión.

¿Por qué las reuniones son especialmente agotadoras con TDAH?

Para alguien sin TDAH, una reunión de 45 minutos es una reunión de 45 minutos. Para alguien con TDAH, es algo más complicado.

Primero, está la preparación cognitiva. El cerebro TDAH necesita tiempo para cambiarse de modo. Salir de lo que estabas haciendo, prepararte mentalmente para el contexto de la reunión, recordar quiénes van a estar y cuál es el objetivo. Eso no pasa en automático.

Luego está la reunión en sí. Hay que mantener el hilo de la conversación cuando hablan otras personas. Hay que gestionar el impulso de interrumpir cuando se te ocurre algo relevante (y si no lo dices inmediatamente, desaparece). Hay que filtrar el ruido visual y auditivo del espacio. Hay que no disociarte cuando el tema se pone denso.

Y luego está la recuperación. Volver a lo que estabas haciendo después de la reunión no es instantáneo. Necesitas tiempo para recalibrar, para recuperar el contexto de lo que estabas trabajando, para volver a entrar en ese flujo que tardaste tanto en conseguir.

Una reunión de 45 minutos puede costar efectivamente dos o tres horas de trabajo real. No porque seas ineficiente. Porque así funciona el cerebro TDAH con las transiciones.

El problema de las reuniones que no tienen objetivo claro

Y luego están las reuniones de información.

Las reuniones en las que en realidad el organizador quería decirte algo y podía haberlo escrito en un correo de cuatro líneas. O en las que se habla de cosas que no te conciernen durante el 80% del tiempo. O en las que el objetivo teórico era uno y la conversación terminó yendo por tres ramas distintas sin resolución.

Para el cerebro TDAH, esto no es un inconveniente menor. Es una tortura bastante específica.

Porque el TDAH hace que la atención se mueva hacia lo novedoso y relevante. Cuando la reunión no es ninguna de las dos cosas, el cerebro empieza a buscar estimulación en otro lado. Empiezas a pensar en el proyecto que tenías entre manos. O en qué vas a comer. O en esa idea que se te acaba de ocurrir para otro proyecto que no tiene nada que ver.

Y entonces hay dos opciones: disimulas que estás presente (costándote una cantidad de energía desproporcionada) o alguien nota que estás en otro sitio y el ciclo de vergüenza empieza.

¿Cómo gestionar las reuniones con TDAH?

Varias cosas que ayudan, por experiencia propia y por lo que cuenta la gente.

Primero, agrupar reuniones en bloques de tiempo. Si tienes que tener cuatro reuniones en el día, que estén seguidas o en una mañana concreta, no distribuidas por todo el calendario. Así proteges el tiempo de trabajo profundo.

Segundo, pedir agenda previa. No para prepararte un discurso, sino para que tu cerebro tenga el contexto de qué va a pasar. El cerebro TDAH tolera mejor las transiciones cuando sabe lo que le espera.

Tercero, tener un sistema de notas durante la reunión. No para guardar todo, sino para soltar las ideas que se te ocurren en papel y no perderlas, sin tener que interrumpir constantemente para decirlas.

Y cuarto, y esto requiere cierto nivel de confianza con el equipo: cuestionar las reuniones que no necesitan serlo. No de forma agresiva, sino con un "¿podríamos resolver esto por correo?" dicho con naturalidad.

El entorno laboral y sus dificultades específicas para mujeres con TDAH está desarrollado en más detalle en la guía completa de TDAH en mujeres.

Y si te interesa cómo el burnout laboral se relaciona con este tipo de drenaje cognitivo acumulado, el post sobre burnout laboral en mujeres con TDAH lo aborda desde otro ángulo.

¿Tu cerebro funciona como el mío? El test de TDAH tiene 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales. Gratis. Puedes hacerlo aquí.

---

Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si lo que has leído te resuena, habla con un psicólogo o psiquiatra especializado en TDAH adulto.

Relacionado

Sigue leyendo