Cómo tener el resumen de tus reuniones sin escribir nada
Un bot entra a la reunión, la graba, la resume y reparte las tareas. Cuesta menos que la hora que te ahorra. Así lo tengo montado yo.
Durante mucho tiempo yo era el que tomaba notas en las reuniones. Y era malísimo.
Porque si tomas notas, no escuchas. Y si escuchas, no tomas notas. Es una de esas cosas que la gente dice que hace a la vez y que en realidad hace mal las dos. Yo salía de una llamada de una hora con seis frases sueltas y la sensación clara de que me había perdido lo importante mientras escribía lo secundario.
Lo que hago ahora es no tomar notas. Un bot entra a la reunión conmigo, la graba, la transcribe, la resume y me manda por correo las tareas que han salido, con nombre de quién las tiene que hacer.
Vale unos euros al mes. Lo que ahorra es la hora que antes dedicaba a pasar las notas a limpio y no hacía nunca.
¿Qué herramienta resume mis reuniones?
Yo uso MeetGeek. La otra que probé en serio y que también recomiendo es Fireflies. Las dos hacen lo mismo en lo esencial: se conectan a tu calendario, entran solas a las videollamadas y te devuelven transcripción, resumen y tareas.
Las diferencias que a mí me importaron:
MeetGeek me pareció mejor en el resumen en sí. El texto que devuelve está más ordenado, separa mejor los temas y no te suelta un ladrillo. Y la plantilla de resumen se puede tocar, que es la clave de todo esto y luego te cuento por qué.
Fireflies es más fuerte en la parte de buscar. Si tienes doscientas reuniones grabadas y quieres encontrar aquella vez que alguien mencionó un presupuesto, Fireflies te lo encuentra mejor. También se lleva mejor con equipos grandes.
Si eres una persona sola o un equipo pequeño y lo que quieres es dejar de escribir actas, MeetGeek. Si vais a acumular cientos de horas grabadas y las vais a consultar como si fueran un archivo, Fireflies. Si quieres el análisis largo con precios y límites, lo tengo desglosado en las mejores herramientas para transcribir reuniones.
Paso 1: conectarlo al calendario (dos minutos)
Te creas la cuenta con el mismo correo que usas para el calendario de trabajo. Esto importa: si tienes las reuniones en un Google personal y te registras con el del trabajo, no verá nada y vas a pensar que está roto.
Le das permiso para leer tu calendario. Y de golpe ves tu semana entera dentro de la herramienta, con un interruptor al lado de cada reunión.
Ese interruptor es lo que decide si el bot entra o no. Por defecto vienen todas activadas, y eso es lo primero que hay que cambiar.
Paso 2: decidir a qué reuniones entra (esto es lo importante)
Aquí es donde la gente lo hace mal y luego lo desinstala.
Si dejas que entre a todo, en dos semanas tienes cuarenta grabaciones que no vas a mirar nunca, gente incómoda porque aparece un bot en una charla de cinco minutos, y una carpeta llena de ruido.
Yo tengo tres reglas.
No entra a las reuniones de una persona. Las llamadas rápidas de dos personas para desatascar algo no necesitan acta. Se resuelven hablando.
No entra a nada que sea personal o delicado. Ni conversaciones difíciles, ni temas de dinero de alguien, ni nada que si se grabase cambiaría cómo habla la gente. Y eso es lo importante: la presencia del bot cambia la conversación. En una reunión de trabajo normal no pasa nada. En una conversación incómoda, sí.
Entra a lo que tenga decisiones o tareas. Reuniones de equipo, planificaciones, llamadas con clientes o proveedores donde se acuerda algo. Ahí es donde el acta vale dinero, porque dentro de tres semanas alguien va a decir "yo eso no lo dije".
Con esas tres reglas me quedan dos o tres reuniones grabadas por semana en vez de doce. Y las dos o tres las leo.
Paso 3: avisar a la gente
Esto no es opcional y no es solo por educación.
En Europa grabar a alguien sin decírselo tiene consecuencias legales, y en varios países hace falta consentimiento explícito de todos los participantes. La herramienta te ayuda: cuando el bot entra, aparece en la lista de participantes con un nombre visible y suele anunciarse. Pero eso no sustituye a que tú lo digas.
Yo lo tengo resuelto con dos frases. En la invitación de la reunión pongo una línea diciendo que se graba y se transcribe para sacar el acta. Y al empezar lo digo en voz alta: "por cierto, esto lo está grabando el bot para el resumen, si alguien prefiere que no, lo quito".
Nadie ha dicho nunca que no. Pero la pregunta cambia todo, porque convierte una grabación oculta en una herramienta compartida. Y cuando alguien pide que se pare, se para y punto.
Paso 4: configurar el resumen para que sirva de algo
El resumen que viene de fábrica es genérico. Te da un párrafo de qué se habló y una lista de puntos. Está bien y no sirve para gran cosa.
Lo que cambia el juego es tocar la plantilla. En MeetGeek puedes definir qué secciones quieres. Las mías son cuatro:
Decisiones tomadas. No lo que se discutió, lo que se cerró. Con la frase exacta si es posible.
Tareas, con dueño y fecha. Quién hace qué y para cuándo. Si en la reunión no se dijo la fecha, que lo marque como sin fecha en vez de inventársela.
Temas abiertos. Lo que se quedó sin resolver y hay que retomar.
Cifras y nombres propios mencionados. Esto lo añadí después y es el que más uso. Precios, plazos, herramientas, nombres de gente. Es lo que luego busco a las tres semanas.
Fíjate en lo que no está: el resumen narrativo de qué se habló. Lo quité. Nadie lo lee. Lo que se lee son las tareas.
Paso 5: que no se quede en el correo
Si el resumen llega a tu bandeja de entrada y ahí se muere, has automatizado la generación de un documento que nadie abre. Que es exactamente lo que hacías antes a mano, pero pagando.
Las dos herramientas se conectan con gestores de tareas, con Slack y con hojas de cálculo. Lo mínimo útil es que las tareas detectadas aterricen donde ya miras tus tareas. Yo tengo montado que el resumen entero se guarde como documento en la carpeta del proyecto y que las tareas se creen en mi sistema, sin que yo copie y pegue nada.
Esa parte es la que convierte esto en una automatización de verdad y no en un juguete. Le he dedicado un repaso entero al patrón general en automatización y agentes con IA, porque es el mismo esquema una y otra vez: algo pasa, se procesa, aterriza donde tú ya miras.
Lo que se te va a atascar
El bot no entra. Casi siempre es que la reunión no está en el calendario que conectaste, o que la creó otra persona y el enlace está en el cuerpo del correo y no en el evento. Solución: añade el evento a tu calendario con el enlace en el campo de videollamada.
La sala de espera. Si la reunión tiene sala de espera activada, el bot se queda fuera esperando a que alguien le deje entrar. Y ese alguien tienes que ser tú. Los primeros días se me quedó fuera tres veces por esto.
Nombres propios destrozados. Las transcripciones se comen los nombres poco comunes, y si en la reunión se habla en dos idiomas mezclados, peor. Las dos herramientas dejan meter un diccionario de términos propios: nombres del equipo, nombres de producto, palabras técnicas. Rellénalo el primer día, mejora muchísimo.
Reuniones a las que asisten dos personas de tu equipo con la herramienta. Entran dos bots. Queda ridículo. Acordad quién graba.
Y ahora qué
La prueba de si esto te sirve no es si te gusta el resumen. Es si dentro de un mes has vuelto a buscar algo de una reunión vieja y lo has encontrado.
Ese es el cambio real. No es que te ahorres escribir el acta, que también. Es que las conversaciones de tu trabajo dejan de evaporarse en el momento en que cuelgas y pasan a ser algo consultable. Es la misma lógica que aplico a casi todo lo demás cuando hablo de meter la IA en el día a día: que las cosas que pasan una vez queden guardadas de forma que se puedan volver a usar.
Empieza esta semana con una sola reunión. La que más se te olvida. Y mira qué te devuelve.
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Si no tienes claro por dónde empezar a meter IA en tu forma de trabajar, tengo un test corto que te dice qué encaja contigo según cómo funcionas.
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