Tu primer proceso documentado es más importante que tu primer cliente
Conseguiste clientes sin tener nada documentado. Un día no puedes trabajar y todo se para. El proceso importa más que la venta.
Mi primer cliente lo conseguí sin tener nada. Ni web, ni proceso, ni sistema. Solo un mensaje de WhatsApp y un "venga, adelante".
Mi segundo cliente, igual. Mi tercero, igual. Todo improvisado. Todo en mi cabeza. Todo dependía de que yo estuviera operativo, con energía, y con el cerebro funcionando ese día.
Y un día mi cerebro no funcionó.
No fue nada dramático. No fue un burnout. Fue un martes en el que me desperté y no podía concentrarme. Un martes TDAH normal y corriente. De los que tu cerebro decide que hoy no hay conexión a internet y tú ahí, mirando la pantalla, sin poder hacer nada.
El problema es que tenía 3 entregas pendientes. Y todo el proceso estaba en mi cabeza. Nadie más sabía qué había que hacer. Nadie podía cubrirme. Nadie tenía acceso a nada.
Ese martes me costó un cliente. Y un dolor de estómago que duró una semana.
¿Por qué documentar es kryptonita para el cerebro TDAH?
Porque documentar es la tarea más aburrida del universo. No tiene pico de dopamina. No tiene recompensa inmediata. No hay ningún momento en el que escribas un proceso y pienses "la hostia, qué subidón".
Abrir un documento y escribir "Paso 1: enviar el brief al cliente. Paso 2: esperar confirmación. Paso 3: empezar el trabajo." Eso le da a tu cerebro TDAH la misma emoción que ver pintura secarse.
Así que no lo haces. Y funciona. Funciona hasta que no funciona. Hasta ese martes en el que tu cerebro dice "hoy no" y todo tu negocio se para porque las instrucciones solo existen dentro de una cabeza que hoy no enciende.
Lo que documenté primero me salvó el negocio
No documenté todo. No podía. Mi cerebro no aguanta documentar 47 procesos de golpe. Documenté uno. El más importante. El que más dinero me costaba si salía mal.
Era el proceso de onboarding de un alumno nuevo. Desde que paga hasta que tiene acceso al curso, recibe el email de bienvenida, entra al grupo, y tiene su primera sesión.
Me llevó 45 minutos escribirlo. 45 minutos que parecieron 4 horas. Pero cuando lo terminé, pasó algo que no esperaba: pude enseñárselo a alguien.
Y esa persona pudo hacerlo por mí.
Ya no dependía de que mi cerebro funcionara un martes para que un alumno nuevo tuviera una buena experiencia. El proceso funcionaba con o sin mí. Como un reloj. Aburrido, predecible, y exactamente por eso, fiable.
Tu negocio es tan frágil como tu peor día
Si todo depende de ti, tu negocio es tan fuerte como tu día más débil. Y con TDAH, los días débiles llegan sin avisar y se quedan más de lo que quieres.
El día que no puedes levantarte de la cama
No hay término medio. No hay "ya lo hago luego". No hay "me acuerdo de todo".
No te acuerdas de todo. Tu memoria de trabajo tiene la capacidad de una mesita auxiliar. Caben dos cosas y la tercera se cae al suelo.
Cómo documenté procesos con un cerebro que odia documentar
Grabándome. En serio.
Cada vez que hacía algo repetitivo, abría el teléfono y me grababa explicándolo. Como si le estuviera enseñando a alguien. 5 minutos. Sin guion. Sin edición.
Después, se lo pasaba a un transcriptor automático, le daba formato, y ya tenía un documento de proceso. No perfecto. No bonito. Pero funcional.
Es la versión TDAH de documentar: no escribas, habla. Tu cerebro funciona mejor hablando que escribiendo. Usa eso a tu favor.
No necesitas documentar todo, necesitas documentar lo que te da dinero
Si intentas documentar los 50 procesos de tu negocio, vas a abandonar en el tercero. Tu cerebro TDAH necesita ver que esto sirve para algo inmediato.
Así que empieza por el proceso que más dinero toca. El de venta, el de entrega, o el de cobro. Esos tres. En ese orden.
Porque si un día no puedes vender, pierdes oportunidades. Si no puedes entregar, pierdes clientes. Si no puedes cobrar, pierdes dinero. Y la diferencia entre facturar y ganar es exactamente la diferencia entre tener procesos y no tenerlos.
Tu primer proceso documentado es más importante que tu primer cliente. Porque el cliente va y viene. El proceso se queda. Y cuando tu cerebro decida que hoy no enciende, ese documento va a ser el que mantenga tu negocio vivo.
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