Cuando confunden la persona con el personaje y ya no sabes cuál eres tú

Llevas tiempo publicando y la gente cree que te conoce. Pero lo que conocen es el personaje. El problema es cuando tú también empiezas a confundirlos.

La gente que te sigue cree que te conoce.

Y tienen razón en parte. Conocen la versión de ti que llevas meses construyendo públicamente. Conocen cómo te expresas. Conocen tus opiniones sobre ciertos temas. Conocen las historias que has elegido contar. Conocen al tío que escribe así, que tiene este tipo de humor, que dice estas cosas sobre emprendimiento y TDAH.

Pero no conocen al que está detrás de eso. Al que tiene días en los que no quiere publicar nada. Al que duda. Al que tiene miedos que no encajan con el tono que ha construido. Al que a veces no sabe si lo que publica es lo que realmente piensa o lo que ya sabe que funciona.

Esa distancia existe. Y durante un tiempo es útil. Luego se vuelve complicada.

¿Cuándo empieza a ser un problema que te conozcan como personaje?

Cuando tú mismo empiezas a actuar como el personaje.

No de forma calculada. Gradualmente. En una comida con personas que te siguen pero no te conocen en persona. En una entrevista donde das la respuesta que sabes que esperan. En un momento de sinceridad que se autocensura porque no encaja con la imagen.

Y hay un día en que te pegas un susto. Porque te das cuenta de que llevas un rato respondiendo en piloto automático. Diciendo lo que el personaje diría. No porque sea falso, sino porque es lo que has practicado tanto que ya sale solo. Y te preguntas qué dirías si no hubiera nadie mirando.

Con TDAH esto tiene una capa adicional. El TDAH ya te hace cuestionar tu identidad fuera del contexto de la visibilidad. Añade encima la pregunta de si lo que proyectas es real, y tienes un cóctel de confusión que puede ser bastante desestabilizador.

¿Se puede ser auténtico cuando tienes una audiencia?

Sí. Pero no de la forma en que lo venden.

La autenticidad con audiencia no significa contarlo todo. Significa que lo que cuentas es verdad. Que no finges. Que cuando dices algo, lo crees. Pero hay cosas que no cuentas. Cosas que son tuyas y que el hecho de publicarlas las convertiría en otra cosa.

Eso no es deshonestidad. Es privacidad. Es tener un dentro y un fuera. Y mantener esa separación de forma consciente es lo que te protege de disolverse completamente en el personaje.

El problema es cuando la línea no está clara. Cuando no sabes qué es para ti y qué es para la audiencia. Cuando no tienes espacios donde no eres "el que publica sobre emprendimiento y TDAH" sino simplemente tú, con las personas que te conocen de antes de que existiera el canal.

Esos espacios son necesarios. Y con el tiempo, si no los proteges, desaparecen.

¿Qué pasa cuando el personaje tiene más éxito que la persona?

Pasa que el personaje empieza a tomar decisiones.

A veces de forma sutil. Eliges un tema para publicar no porque te interese especialmente sino porque sabes que al personaje le queda bien. Rechazas una oportunidad porque no encaja con la imagen aunque a ti te apetecería. Te mantienes en un posicionamiento que ya no refleja dónde estás porque cambiarlo costaría demasiado.

El personaje se convierte en una jaula blanda. Cómoda. Rentable. Pero jaula.

La salida no es destruir el personaje. Es recordar que eres tú quien lo maneja. Que puede evolucionar porque tú evolucionas. Que la audiencia que merece la pena seguirá ahí cuando cambies, y la que no, no era la audiencia que necesitabas.

Pero eso requiere una claridad sobre quién eres tú separado del canal que no siempre es fácil de mantener cuando llevas tiempo publicando. Cuando tu negocio depende de ti de esa forma tan directa, la persona y el negocio se mezclan de maneras que nadie te había advertido. Y la pregunta de si eres tú o el rol que cumples se vuelve más urgente con cada mes que pasa.

Encontrar esa respuesta, o al menos mantener la pregunta viva, es parte de lo que te permite seguir publicando sin perderte a ti mismo en el proceso. Y ese proceso, con TDAH, es el deporte de riesgo que nadie llama así.

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