Por qué el TDAH te hace sentir que siempre llegas tarde a tu propia vida

Todos avanzan menos tú. Trabajos, relaciones, metas. El TDAH te deja con la sensación de llegar siempre tarde. No es real, pero duele como si lo fuera.

Tus amigos del instituto ya tienen hipoteca.

Tu compañero de carrera dirige un departamento. Tu prima tiene dos hijos, un perro y una casa con jardín. Y tú sigues sin tener claro qué quieres ser de mayor a los 30 y tantos.

No es que no hayas hecho cosas. Has hecho muchas. Has empezado muchas más. Pero cuando miras alrededor, tienes la sensación de que todo el mundo cogió el tren a tiempo y tú llegaste al andén justo cuando las puertas se cerraban.

Siempre tarde. A todo. A tu propia vida.

La comparación como deporte de riesgo

El cerebro con TDAH es un profesional de la comparación. Y no de la comparación justa, no. De la comparación sesgada, desproporcionada y absolutamente demoledora.

Coges lo mejor de 15 personas distintas - la carrera de uno, la relación de otro, el cuerpo de otro, la estabilidad de otro - y lo juntas todo en un Frankenstein de éxito imaginario. Y luego te comparas con eso.

Obviamente pierdes. Siempre pierdes. Estás compitiendo contra una persona que no existe.

Pero la sensación de ir tarde no viene solo de la comparación. Viene de algo más profundo.

El desfase invisible del TDAH

La cuestión es que el TDAH no solo afecta a tu atención. Afecta a tu desarrollo en áreas que nadie te explica.

La madurez emocional con TDAH va un 30% por detrás. No porque seas inmaduro, sino porque tu cerebro procesa la experiencia de forma diferente. Donde otros aprenden una lección a los 20, tú la aprendes a los 26. Donde otros estabilizan su carrera a los 28, tú a los 33.

No es que seas lento. Es que tu cronograma es diferente.

Pero nadie te da un cronograma alternativo. Nadie te dice "tranquilo, tu línea temporal es otra". La sociedad tiene un calendario invisible - estudiar hasta los 22, trabajo estable a los 25, pareja seria a los 27, casa a los 30 - y si no lo sigues, algo está mal contigo.

Y tú te lo crees. Porque llevas 30 años creyendo cosas peores sobre ti mismo.

Los años que se fueron sin que te dieras cuenta

Si te diagnosticaron tarde, hay una capa extra de dolor.

Porque no solo sientes que llegas tarde. Sabes exactamente por qué. Sabes que durante años tu cerebro estaba saboteando tu concentración, tu memoria, tu regulación emocional, tu capacidad de mantener hábitos, y nadie te dijo nada. Ni tú lo sabías.

Es el duelo por la vida que podrías haber tenido. El "y si hubiera sabido a los 15". El "y si me hubieran medicado en la universidad". El "y si alguien me hubiera dicho que no era vago, que mi cerebro funciona distinto".

Ese duelo es legítimo. Y te puede comer vivo si le dejas.

Porque la trampa no es sentir el dolor. La trampa es quedarte ahí, mirando un pasado que no puedes cambiar mientras el presente sigue pasando. Y entonces sí que llegas tarde. No por el TDAH, sino por la parálisis del duelo.

La urgencia falsa de "ya debería haber..."

"Ya debería tener un trabajo estable." "Ya debería haber ahorrado algo." "Ya debería saber qué quiero."

Ese "ya debería" es un reloj que no es tuyo. Es el reloj de alguien que no tiene TDAH, que no tuvo que reconstruir su identidad desde cero después de un diagnóstico tardío, que no pasó años luchando contra un cerebro que no le dejaba funcionar como los demás.

Comparar tu tiempo con el suyo es como comparar la velocidad de un coche en una autopista con la de otro en un camino de montaña lleno de curvas. El del camino de montaña no es más lento. Tiene un recorrido más difícil.

Tú tienes un recorrido más difícil. Y aun así estás avanzando. Solo que no se nota cuando miras a los lados.

El truco de mirar atrás en vez de a los lados

Deja de compararte con los demás 5 minutos. Solo 5.

Ahora mírate a ti de hace 3 años. O 5. O 10.

¿Estás en el mismo sitio? No. ¿Sabes más sobre ti? Sí. ¿Has aprendido cosas que antes ni sabías que necesitabas aprender? Probablemente.

El progreso con TDAH no es lineal. Es un garabato. Va para arriba, para abajo, para los lados, vuelve sobre sí mismo y a veces parece que estás en el punto de partida. Pero si coges el garabato entero y lo miras desde lejos, hay una dirección.

Solo que para verla tienes que dejar de mirar metro a metro.

No llegas tarde. Vas por otro camino.

Esto no es un "todo pasa por algo" motivacional de esos que dan ganas de vomitar. Es un hecho neurológico.

Tu cerebro procesa la realidad de forma diferente. Eso significa que tu vida va a tener una forma diferente. No peor. Diferente.

Y la forma diferente incluye: empezar cosas tarde, cambiar de dirección a mitad, descubrir vocaciones a los 35, tener el mayor crecimiento personal de tu vida en una década en la que "ya deberías tener las cosas claras".

El TDAH te hace sentir que llegas tarde porque mides tu tiempo con el reloj de otro. El día que te hagas tu propio reloj - con tu propio cronograma, tus propios hitos, tu propia definición de "a tiempo" - vas a descubrir que no ibas tarde.

Ibas por donde tenías que ir. Solo que el camino no estaba señalizado y nadie te dio el mapa. Como pasa con casi todo lo que implica tener este cerebro.

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Si la sensación de "llegar tarde a todo" te persigue y no sabes si es cosa tuya o cosa de tu cerebro, tengo un test de TDAH con 43 preguntas. 10 minutos para dejar de adivinar y empezar a entender. Sin prisa. Llegas justo a tiempo.

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