Pierdo amigas y no sé por qué: el TDAH y las relaciones

¿Sientes que las amistades se te escapan sin saber por qué? El TDAH afecta las relaciones de formas que nadie te explica. Esto tiene nombre.

Tienes amigas un año y al siguiente ya no. No hubo pelea. No hubo traición. Simplemente... se diluyó. Y tú te quedas pensando qué hiciste mal.

La respuesta honesta es que probablemente no hiciste nada mal. O bueno, hiciste cosas que desde fuera parecen descuido pero que desde dentro son el TDAH funcionando exactamente como funciona.

¿Por qué el TDAH destruye las amistades sin que te des cuenta?

Las amistades necesitan mantenimiento. Mensajes regulares, quedar de vez en cuando, recordar que le estabas preguntando por sus cosas. Son tareas pequeñas que para la mayoría de la gente son automáticas.

Para un cerebro con TDAH, nada de eso es automático.

Tu cerebro no tiene un sistema pasivo de recordatorios sociales. No hay una voz interna que te diga "oye, llevas tres semanas sin hablar con Marta". El tiempo pasa de una forma extraña cuando tienes TDAH. Pueden pasar dos meses que para ti se sienten como dos semanas. Y para Marta, que sí tiene ese sistema de seguimiento, esos dos meses se notan muchísimo.

No es que no te importe Marta. Es que tu cerebro no tiene el mismo mecanismo de alerta que el suyo.

El resultado es siempre el mismo: la amistad se va enfriando de un lado mientras tú ni lo percibes. Cuando te das cuenta, ya hay una distancia que no sabes cómo salvar. Y como pedir explicaciones en ese punto parece raro, cada una sigue por su camino.

Y tú te quedas con la sensación de que algo en ti no funciona bien para las relaciones.

Eso, si quieres mi opinión, es una conclusión incorrecta sacada de una premisa incompleta. Lo que no funciona no es tu capacidad de querer a la gente. Lo que no funciona es la infraestructura de seguimiento que el resto da por sentada.

La diferencia importa, porque tiene implicaciones distintas. Si eres mala persona, no hay mucho que hacer. Si tienes un cerebro que necesita sistemas explícitos para lo que a otros les sale solo, puedes construir esos sistemas.

El masking social en mujeres con TDAH tiene mucho que ver aquí: durante años has aprendido a compensar, a simular que llegas a todo. Y a veces esa compensación llega hasta el punto de que das por hecho que las amistades van solas, cuando en realidad tú necesitas más andamios que la media.

¿Qué puedes hacer cuando ya has perdido la amistad?

Poco, a veces. Pero más de lo que crees, otras.

Si la distancia es reciente y la relación te importa, escribirle y ser directa funciona mejor de lo que parece. No hace falta una confesión dramática ni explicar todo tu TDAH de golpe. A veces basta con un "oye, me he dado cuenta de que llevo mucho tiempo sin aparecer, lo siento, ¿cómo estás?".

La gente que te quiere de verdad suele responder bien a eso.

La gente que no... bueno, quizás esa amistad tenía más peso del lado de ellas que del tuyo.

Lo que no te recomiendo es quedarte rumiando el por qué durante semanas sin hacer nada. Ese es otro clásico TDAH: la parálisis de no saber exactamente qué decir genera un bloqueo que hace que no digas nada. Y el tiempo pasa. Y la distancia aumenta.

Imperfecto pero ahora es infinitamente mejor que perfecto dentro de tres meses.

Para entender cómo el TDAH afecta tu vida social de forma global, puedes empezar por la guía completa sobre TDAH en mujeres. Tiene secciones específicas sobre relaciones y por qué el diagnóstico tardío complica todo esto.

Y si sospechas que lo que describes aquí te encaja demasiado, el test que he construido puede darte más pistas. 43 preguntas basadas en escalas clínicas, no un cuestionario de revista. Puedes hacerlo aquí.

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Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si te ves reflejada en lo que has leído, habla con un psicólogo o psiquiatra especializado en TDAH adulto.

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