Cuando tu madre dice 'en mi época no existía el TDAH'

La frase más escuchada por las mujeres con TDAH diagnosticadas de adultas. Por qué no es cierta, por qué duele tanto, y qué hacer con esa conversación.

Te has armado de valor. Has esperado el momento adecuado. Y le has contado a tu madre que tienes TDAH.

Ha tardado exactamente cuatro segundos en contestar.

"En mi época no existía eso."

O cualquiera de sus variantes: "Antes todos éramos así y nos apañábamos." "Ahora todo es una enfermedad." "A mí me parece que es una excusa." "¿No estarás medicándote para nada?"

Si has pasado por esto, sabes que duele de una manera muy específica. No es solo que no te crean. Es que la persona que más te conoce en el mundo acaba de descartarte en cuatro palabras.

Por qué esa frase no tiene ningún sentido (aunque se entienda de dónde viene)

A ver, voy a ser justo con lo que hay detrás de esa frase, porque no creo que la mayoría de madres la digan desde la mala fe.

Lo dicen desde un contexto muy específico. Ellas crecieron en una época donde el TDAH no tenía nombre, no se diagnosticaba, y las personas que lo tenían se las apañaban como podían (o no se las apañaban, simplemente se quedaban en el camino sin que nadie supiera por qué).

Tu madre probablemente conoció a alguien como tú. Quizás ella misma era como tú. Y sobrevivió sin diagnóstico, sin medicación, sin nombre para lo que tenía.

La conclusión que saca es lógica dentro de su marco de referencia: si se pudo entonces, no hace falta ahora.

El problema es que "sobrevivir" y "vivir bien" no son la misma cosa.

Lo que en realidad existía en su época

El TDAH no es una invención moderna. Lo que es moderno es el diagnóstico.

Las personas con TDAH en la época de tu madre existían. Eran "la que nunca terminaba las cosas". "La distraída." "La que podía pero no quería." "La que tenía capacidad pero se desperdiciaba."

El diagnóstico tardío en mujeres con TDAH es exactamente esto en versión actualizada: mujeres que llevan décadas funcionando con una mochila sin nombre, a las que ahora por fin alguien les dice qué llevaban dentro.

Tu madre quizás fue una de esas mujeres. Nunca lo sabrá. O lo sabe y no puede permitirse procesar lo que eso significaría para su historia.

Por qué duele tanto esa conversación

Cuando llegas al diagnóstico de adulta, una parte del proceso es reescribir el pasado. Entender que los fallos de los que te avergüenzas no eran fallos de carácter. Que el esfuerzo titánico que ponías y que nadie veía tenía una razón.

Y cuando tu madre descarta ese proceso con una frase, descarta también esa reescritura. Es como si dijera: no, eso que creías entender por fin, no es real.

Eso activa exactamente la sensibilidad al rechazo que es parte del TDAH. No porque seas dramática, sino porque el TDAH hace que esas conversaciones duelan más intensamente y durante más tiempo que a alguien sin él.

Lo que puedes hacer (y lo que quizás no vale la pena)

No todas las madres van a entender el TDAH. Esto lo digo con toda la honestidad que tengo.

Puedes intentar explicarlo. Hay buenos recursos que hablan de TDAH en lenguaje no clínico, y a veces un libro o un vídeo hace lo que la conversación directa no puede.

Pero también puedes decidir que no necesitas que tu madre lo entienda para saber que es real. El diagnóstico no depende de su validación. Tu experiencia no depende de que ella la reconozca.

El TDAH en mujeres tiene una historia muy larga de no ser visto. Que tu madre no lo vea tampoco no es una excepción. Es el patrón de siempre.

Lo que sí puedes elegir es rodearte de personas que sí lo entienden. Aunque por ahora sean personas que no te conocen de toda la vida pero que saben exactamente de qué estás hablando.

Si todavía estás en el proceso de entender si lo que describes tiene nombre, el test de TDAH que construí puede ser un primer paso honesto. 43 preguntas basadas en criterios clínicos reales.

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Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si te ves reflejada en lo que has leído, habla con un psicólogo o psiquiatra especializado en TDAH adulto.

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