Estaba perdiendo clientes sin saberlo y me lo dijo la IA

Meses investigando un problema de mi funnel. Tocando todo. Sin pista. Cinco minutos le bastaron a Claude para encontrar lo obvio que yo no veía.

Estuve meses mirando un problema. Tocándolo. Cambiándolo. Dándole vueltas como un tonto. Y lo que me pasaba era tan obvio que cuando me lo dijeron quería pegarme.

Llevo años enviando correos. Millones, literalmente. Y ahí estaba, haciéndolo mal durante meses sin darme cuenta. La IA me lo dijo en cinco minutos.

¿Por qué no ves lo que pasa en tu negocio?

Un cirujano no puede operarse a sí mismo. Pues eso.

Cuando llevas tiempo dentro de tu negocio, hay cosas que dejas de ver. No porque seas tonto. Porque el sesgo de estar metido hasta el cuello te tapa justo lo evidente. Y encima, tendemos a suavizar diagnósticos, a complacer, a no confrontar. Eso vale para lo que le dices a tu colega y para lo que te dices a ti mismo.

La IA no tiene ese problema. Le da igual hacerte sentir bien. No siente. Y si le pides que sea brutalmente honesta, lo es.

A mí me gusta empezar con una frase concreta: "sé brutalmente honesto aunque duela". Esa frase es la llave. Sin ella, Claude o ChatGPT te masajean el ego porque están programados para complacer. Aviso: si esperas tres o cuatro prompts, se le olvida y vuelve a ser complaciente. Repite la frase cuando haga falta.

El caso que me hizo querer pegarme

Te pongo contexto. Llevo tiempo trabajando con Claude Code con TODA la documentación de mi negocio dentro: finanzas, funnels, métricas, procesos, todo. Le tengo montado un consejo directivo con subagentes donde cada uno tiene su rol. Marketing, finanzas, ventas, producto. Eso solo ya me ayuda un montón a discutir ideas antes de ejecutarlas.

Pero lo que te voy a contar no lo encontró el consejo en una reunión estratégica. Fue algo más quirúrgico.

El problema: cuando alguien se suscribe a mi newsletter entra en un funnel. Una secuencia de correos típica. Pues el primer correo tenía una apertura ridícula. Un 7 u 8 por ciento. Y yo, que llevo años montando secuencias, sabía que eso no tenía sentido. El primer correo de un funnel suele estar por encima del 40 por ciento. Es el email con la apertura más alta de todos. Es lo que acaba de pedir el usuario.

Y yo estaba en un 7.

¿Qué pasa cuando no encuentras el problema?

Que te obsesionas. Y haces lo que siempre hacemos: cambiar cosas sin tener ni idea de qué está pasando.

Cambié el texto. El asunto. La estructura. El tono. Todo lo que se me ocurrió. Y el correo seguía sin abrirse. Semanas. Meses. No daba con el chiste.

Lo peor venía en el segundo correo. Aperturas altas, 40 y pico por ciento, todo normal. Problema: me generaba una cantidad bestial de bajas. La gente se desuscribía en masa. Algunos hasta me escribían "¿quién eres tú y por qué me mandas esto?". Y tú pensando: tío, te has suscrito tú. No tiene sentido.

Estaba hiper mosqueado. Empecé a pensar en IPs, dominios, reputación, autenticación. Todo el sesgo técnico del programador. Buscando el problema donde me parecía más normal que estuviera, no donde estaba.

Después de meses, dije: que lo revise Claude.

Cinco minutos para encontrarlo

Le dije a Claude: revísame el funnel entero. Mira los correos uno por uno. Dime qué cojones está pasando.

Detalle técnico: la API de ConvertKit no te deja acceder al contenido de las secuencias. Te deja ver broadcasts pero las secuencias son una caja negra vía API. Así que tiré de la extensión de Claude para navegar, que le permite actuar en el navegador leyendo screenshots. Lo más limpio habría sido Playwright, pero me fui a lo fácil y funcionó.

Le di acceso a las métricas completas, al contenido de los correos, a todo el contexto de mi negocio.

Cinco minutos. Me dio la solución en cinco minutos.

Lo que nadie te cuenta del spam

¿Qué pasaba? Algo tan tonto que cuando lo leas vas a pensar "Rubén, eres tonto". Ya, lo sé.

En el primer correo yo metía un vídeo. Bueno, una imagen incrustada con un enlace al vídeo de YouTube. Un vídeo de presentación muy majo, donde me presentaba y regalaba una herramienta. Aportar valor desde el primer correo. Lo que hay que hacer, pensaba yo.

Pues ese vídeo me estaba reventando el negocio.

El primer correo es el primero que te llega de un remitente desconocido. Tu servidor no me conoce. Encima mi apellido es Loan, que en inglés significa "préstamo". Y encima del todo, una imagen con enlace.

Spam. Promociones. Directo.

Los filtros lo ven y deciden que soy un tío que vende préstamos. Sin historial con el usuario, sin reputación establecida con ese destinatario, con imagen y enlace a la vez. Clasificación automática: promociones o spam.

Resultado: el primer correo no llegaba a la bandeja de entrada. A nadie. El 7 por ciento que lo abría era la gente que excava en promociones. Lo demás, enterrado.

Pero al segundo correo, como ya había mandado un email antes (aunque no lo hubieran visto), la reputación subía un pelín y sí llegaba a la principal. Llegaba, pero sin contexto de quién era yo y con un enlace de venta. Lo normal es que pensaran "¿quién es este?" y se dieran de baja.

Obvio. Una vez que te lo dicen. Obvio que te cagas.

Lo que cambió cuando quité el vídeo

Claude me dijo: quita el vídeo. Quítalo ya. Revientalo de una.

Lo quité. Y la entregabilidad se fue por las nubes. El primer correo pasó de aperturas rozando el suelo a un 54 por ciento. Eso es simplemente salir del filtro de spam. Y las bajas del segundo correo se redujeron a una décima parte. Diez veces menos bajas.

Pero Claude no se quedó ahí. Me dijo que vender ya desde el segundo correo no tenía sentido. Alguien que acaba de suscribirse no te conoce, no tiene confianza, y mandarle un enlace de venta tan pronto es matar la relación antes de empezarla.

La solución: meter cuatro correos de puro valor antes, sin vender. En el quinto, avisar: a partir de aquí sigues teniendo los correos gratis, pero cada uno llevará también un enlace a algo que vendo, tú eliges si compras o no.

Lo implementé. Subieron las ventas. Subió la retención. Se calmaron las bajas. Todo mejor.

Por qué me pasó esto a mí

Llevo años enviando correos. Millones de envíos. Soy el tío que montó el sistema de captación de leads desde cero. Y aun así, caí en algo tan tonto como meter un vídeo en el primer correo.

Porque miraba donde no era.

Yo estaba buscando un problema técnico. Reputación de dominio. IPs manchadas. Configuración de SPF o DKIM. Me sentía más cómodo buscando por ahí porque sonaba más "de programador". Y el problema estaba a plena vista: una imagen con enlace y un apellido que dispara filtros.

Esto es lo que te hace la IA. Una mente externa sin tu sesgo. Sin meses atacando el problema desde el mismo ángulo. Mira los datos sin historia emocional y te dice: tío, esto es lo evidente. Es la misma lógica con la que he montado un comité de expertos con IA para revisar decisiones: el ángulo externo, pero disponible a demanda.

Lo mismo te pasa a ti. Seguro. Hay algo en tu negocio que está gritando y no lo estás viendo. Porque llevas meses mirando por el lado equivocado.

Lo que te deberías llevar de esto

Primero: revisa tus métricas de verdad. Aperturas, conversiones, bajas. No por encima. Ábrelas.

Segundo: cuando algo raro esté pasando mucho tiempo y no des con el problema, no es que el problema sea misterioso. Es que lo estás mirando mal.

Tercero: ponle los datos a una IA con contexto real. Métricas, contenido, funnel entero. Pregúntale sin filtros. Que sea brutalmente honesta. Que te diga lo obvio que tú no ves.

No reemplaza tu criterio. Te complementa. Te da ese ángulo externo que un cirujano que se opera a sí mismo no puede tener.

Lo que yo tengo montado con estos subagentes directivos va mucho más allá de encontrar un vídeo rebelde en un funnel. Si quieres el esqueleto completo para aplicártelo a tu negocio, te lo dejo aquí.

Ver mi consejo directivo con IA

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