La IA me va a quitar el trabajo y me encanta que lo haga

Todo el mundo tiene pánico a que la IA le quite el trabajo. Yo la uso precisamente para que me quite el que no quiero hacer. Emprender desde dentro.

Todo el mundo tiene pánico a que la IA les quite el trabajo. Yo la uso precisamente para eso.

Pero no para que me quite lo que me gusta. Para que me quite lo que me agota. Que es una diferencia que cambia toda la película. Y que a los emprendedores con TDAH nos cambia más todavía.

¿La IA nos va a quitar el trabajo?

Sí. Nos lo va a quitar. Y no me canso de decirlo.

Pero cuando la gente me suelta esa frase con cara de drama, yo pienso en todas las partes de mi trabajo que odio con toda mi alma. El copy repetitivo. La estructura de una presentación. Montar el esqueleto de una landing. La parte de pensar "vale, cómo organizo esto para que se entienda". La parte de volver a hacer algo que ya he hecho cuarenta veces.

Todo eso me lo puede quitar la IA. Y si me lo quita, yo aplaudo.

El problema es que llevamos décadas con una idea muy rara del trabajo. Como si trabajar fuera sufrir. Como si la parte aburrida, la repetitiva, la que te chupa la energía mientras tu cerebro grita "por favor para", fuera el "trabajo de verdad". Y las partes creativas, las que te ponen, esas fueran el premio que te ganas después.

A mí ese reparto me parece una estafa. Y más todavía si tienes TDAH. Porque un cerebro disperso para la parte repetitiva es como pedirle a un pez que suba una escalera. Puedes intentarlo. Vas a sufrir. Y el pez va a acabar en la mesa de un sushi.

El miedo a la IA es el miedo a perder la excusa

Porque esta es la parte incómoda.

Mucha gente dice "no uso IA porque no suena auténtico". Traducción: "no uso IA porque si me quita las tareas repetitivas, no tengo excusa para no vender". Mientras puedas esconderte detrás de "tengo que escribir 40 emails esta semana", tienes coartada. No vendes porque estás ocupado escribiendo emails.

Quítale los 40 emails. Ahora el problema es otro. Ahora el problema es que igual no sabes qué contar. Que igual no tienes oferta clara. Que igual llevas un año postergando la decisión de qué quieres construir de verdad.

La IA no te quita el trabajo. Te quita el escondite. Y eso escuece.

Si prefieres el formato vídeo lo tienes aquí, con el proceso entero mientras pasa en pantalla.

Cómo la IA me hizo hiperproductivo del copón

Voy a ser honesto. Antes de Claude Code, yo era productivo a trancas. Tenía rachas buenas y rachas de ver una pantalla en blanco durante cuatro horas. Clásico TDAH.

Desde que delego a Claude todo lo que puedo delegar, la cosa ha cambiado. Y no es magia chamánica. Es que ahora tengo un compañero de trabajo que:

  • No se cansa.
  • No procrastina.
  • No necesita diez cafés.
  • Entiende lo que le pido a la primera casi siempre.
  • Y si no lo entiende, le repregunto y ya.

Y lo más importante: ejecuta cosas que a mí me daba pereza empezar. Ese paso. El de pasar de "tengo que hacer esto" a "estoy haciendo esto". Ese paso es el asesino número uno de los emprendedores con TDAH. Y la IA lo salta por ti.

No te hace falta ser más disciplinado. No te hace falta tener más fuerza de voluntad. Te hace falta quitar la fricción de arrancar. Y resulta que la IA es la navaja suiza perfecta para eso.

Lo que hago yo: delego pero superviso

Esto es clave. Grábatelo a fuego.

Yo le delego a Claude un montón de cosas. Pero no firmo ciego. Reviso siempre. Porque la IA puede hacer cosas muy bien y puede hacer cosas muy mal, y tú tienes que ser capaz de distinguirlo.

Un ejemplo tonto. Me monté un sistema para generar presentaciones web para mis vídeos. Le dije a Claude "quiero una librería con 300 componentes visuales, que use mi guía de estilo, que sea modular". Claude lo hizo. Yo supervisé la arquitectura (cómo iba a estar estructurado, qué componentes iban a ser independientes, etc). Él picó el código.

Resultado: ahora cuando le digo "crea una presentación sobre el curso X", él solo coge los componentes, decide cuáles usan, monta la presentación y la despliega. Diez minutos. Tú sentado.

Pero si yo no hubiera supervisado la parte arquitectónica, si yo no hubiera dicho "aquí queremos componentes aislados, no queremos acoplamiento, queremos esto y lo otro"... habría salido un monstruo imposible de mantener. La IA no sabe tu estándar. Tú se lo das.

Por eso creo que cada vez va a ser más importante entender arquitectura y menos importante saber picar código línea a línea. Los programadores se me van a echar encima por decir esto, pero es lo que pienso. La habilidad del futuro no es programar. Es saber dirigir a alguien que programa por ti.

Para emprendedores: no es una herramienta, es un co-fundador

Llevo años dando vueltas al tema de delegar. Porque como emprendedor con TDAH me cuesta un mundo soltar. Piensas que nadie va a hacerlo tan bien como tú. Piensas que vas a tardar más explicando que haciéndolo. Y mientras tanto tú solo no puedes con todo.

La IA me solucionó ese nudo mental.

Porque con la IA el onboarding no es un drama de tres meses. Le pasas tu contexto (documentación de tu negocio, transcripciones, guías de estilo) y en minutos tienes un colaborador que entiende cómo trabajas. Y si se equivoca, le corriges. Y aprende. Y la siguiente iteración es mejor.

No es un empleado. No es un trabajador. Es más como un co-fundador que no exige equity. Alguien que opina, que ejecuta, que hace la parte aburrida y la parte creativa, y que no se cansa. No existía algo así hace cinco años. Ahora existe.

Y si tú sigues trabajando sin usarlo, no es que estés siendo "auténtico". Es que estás siendo un nostálgico. Y el mercado no premia la nostalgia. Premia a quien construye más rápido.

Pero entonces, ¿qué queda para mí?

Esta es la pregunta que todo el mundo se hace a la callada. Si la IA lo hace todo, ¿yo para qué sirvo?

Primero: la IA no lo hace todo. Hace muchas cosas bien. Pero el criterio sigue siendo tuyo. Decidir qué construir, para quién, con qué mensaje, con qué tono, en qué momento. Eso no lo va a hacer ella por ti. Y si dejas que lo haga, vas a acabar con un negocio que parece el de otro.

Segundo: la IA necesita contexto. Contexto es tu vida, tus anécdotas, tus heridas, tus clientes, tus errores. Eso es tuyo. No se puede clonar sin que se note. Y si alguien te copia el funnel, la copy, hasta la estructura, pero no tiene tu contexto... no va a funcionarle. Te lo digo por experiencia.

Tercero: la IA acelera. No decide. Es un motor. Tú sigues siendo el que pisa el acelerador y gira el volante. Si no sabes a dónde vas, te vas a estampar más rápido. Y si sabes a dónde vas, vas a llegar antes que nadie.

La gente que tiene miedo de la IA es gente que llevaba tiempo sin saber a dónde iba. La IA no les quita el trabajo. Les revela que no tenían uno de verdad. Solo tenían tareas.

Mi recomendación si aún no la usas

Empieza por lo que más odias.

No empieces por lo complicado. Empieza por la tarea que te da más pereza. Esa que pospones cada lunes y que te amarga las tardes. Siéntate, abre Claude o ChatGPT, explícasela como se la explicarías a un becario listo, y pídele que la haga.

No va a salir perfecto la primera vez. Va a salir aceptable. Y con dos o tres iteraciones más va a salir mejor que si la hicieras tú cansado a las once de la noche.

Y ahí, justo ahí, vas a entender por qué yo digo que me encanta que me quite el trabajo.

Porque lo que me quita no me lo quedo. Nunca lo quise.

Si quieres saber cómo te llevas tú con la IA como emprendedor, y qué perfil de emprendedor eres para sacarle el máximo partido, tengo un test de cinco ejes que te da un radar de tu situación.

Hacer el test del emprendedor

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