Se me olvida lo que iba a decir a mitad de frase
Estás hablando y de repente se te va. La palabra, la idea, el hilo entero. No es despiste. Tiene una explicación que nadie te ha dado.
Estás en una conversación. Tienes algo importante que decir. Abres la boca, empiezas la frase y... nada. Se fue.
No es que se te haya ido la palabra. Es que se te ha ido la frase entera. El concepto. La idea que tenías hace literalmente tres segundos. Y ahora estás ahí, con la boca abierta, mirando a la otra persona como si te hubieran reseteado.
"Espera, espera... ¿qué iba a decir?"
Y lo peor es la cara de la otra persona. Esa mezcla de paciencia y "¿pero este tío está bien?" que no sabes si te incomoda o te da risa.
¿Por qué se te olvida lo que ibas a decir?
Mira, esto tiene una explicación que no es "estás tonto" ni "no prestas atención".
Tu memoria de trabajo es como una mesa pequeña. Caben dos o tres cosas encima. Y cada vez que tu cerebro genera un pensamiento nuevo, lo pone en la mesa. El problema es que cuando la mesa ya está llena, algo se cae. Y muchas veces lo que se cae es exactamente lo que ibas a decir.
Imagínate que estás hablando con alguien y mientras hablas tu cerebro está haciendo tres cosas a la vez: formulando la frase, escuchando lo que dice el otro, y procesando ese ruido de fondo que acaba de aparecer. Tres cosas. Mesa de dos. Algo se cae.
Y lo que se cae no es lo menos importante. Es lo más reciente. Tu cerebro no tiene un sistema de prioridades para la mesa. Simplemente lo último que llega empuja a lo anterior. Da igual que fuera brillante.
La vergüenza del "se me ha ido"
A ver, no nos engañemos. Esto no es solo un inconveniente menor.
Cuando te pasa en una reunión de trabajo, pareces poco preparado. Cuando te pasa con tu pareja, parece que no estás escuchando. Cuando te pasa con amigos, se ríen. Y tú te ríes también, pero por dentro piensas: "¿Por qué me pasa esto a mí?"
Te lo digo por experiencia. He estado en conversaciones donde tenía algo importante que aportar, algo que iba a cambiar el rumbo de la conversación, y puf. Se fue. Y no vuelve. O vuelve tres horas después, cuando ya no tiene sentido.
Es como tener un cerebro con demasiadas pestañas abiertas pero sin barra de tareas. No puedes minimizar y recuperar. Se cierra y se acabó.
Y lo frustrante es que la gente asume que si se te olvida lo que ibas a decir es porque no era tan importante. "Si fuera importante te acordarías." Pues no. No funciona así. Al menos no en todos los cerebros.
¿Y qué haces cuando pasa?
Te voy a ser honesto. No hay un truco mágico para que esto no pase nunca más. Pero hay cosas que ayudan.
Una cosa que a mí me funciona es soltar la idea antes de perderla. Aunque sea a medias. Aunque suene raro. "Espera, que tengo algo, déjame que lo diga antes de que se me vaya." La gente lo entiende más de lo que crees.
Otra cosa: apuntar. Sí, ya sé que suena obvio. Pero no me refiero a apuntar después. Me refiero a apuntar en el momento. Llevar el móvil, una nota, lo que sea. Porque si esperas dos minutos, ya no está. Y no, no es exageración. Es que tu memoria de corto plazo funciona con un temporizador muy corto.
Hay quien ha encontrado que externalizar la memoria es la diferencia entre funcionar y no funcionar. Sacar de tu cabeza todo lo que puedas para que la mesa tenga sitio para lo que importa en ese momento.
Cuando el patrón se repite demasiado
Una cosa es que se te olvide qué ibas a decir de vez en cuando. A todo el mundo le pasa.
Otra cosa es que te pase todos los días. Varias veces al día. Que pierdas el hilo de las conversaciones aunque quieras escuchar. Que la gente que te conoce ya tenga asumido que vas a decir "espera, ¿qué iba a decir?" al menos tres veces por conversación.
Si ese es tu caso, no es un problema de atención casual. Es un patrón. Y los patrones tienen explicaciones.
El TDAH en adultos se manifiesta de formas que no parecen TDAH. No es solo el niño que no para quieto en clase. Es también el adulto que pierde ideas a mitad de frase, que olvida lo que acaba de pensar, que tiene que releer cosas tres veces porque su memoria de trabajo no retiene.
No estoy diciendo que sea tu caso. Esto no sustituye una evaluación con un profesional. Pero si te pasa constantemente y llevas años pensando que eres "despistado" sin más, a lo mejor merece la pena preguntarse si hay algo más detrás.
Porque cuando lo entiendes, dejas de culparte. Y cuando dejas de culparte, puedes empezar a buscar soluciones reales en vez de seguir sintiéndote como un idiota cada vez que se te va una frase.
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