Compartes el hito de los 10.000. Escondes el mes que facturaste 800 euros

La transparencia selectiva en emprendimiento no es honestidad. Es marketing disfrazado de vulnerabilidad. Y tu audiencia lo nota antes de que tú lo.

Anuncias el hito.

El mes en que cruzaste los 10.000 euros de facturación. El curso que se llenó. El lanzamiento que superó expectativas. El número que justifica los años de trabajo y que queda bien en una publicación de LinkedIn con fondo blanco.

Y no lo anuncias con maldad. Lo anuncias porque es un logro real y porque tienes ganas de compartirlo. Nada de eso está mal.

El problema es lo que no anuncias.

El mes anterior, cuando facturaste 800 euros y tuviste que retrasar el pago del autónomo. El lanzamiento que salió tres semanas antes y que no llegó ni al veinte por ciento del objetivo. La baja de suscriptores que te dejó paralizado un martes por la tarde. El cliente que se fue sin dar explicaciones después de seis meses trabajando juntos.

Eso no lo anuncias. Y eso es, exactamente, lo que hace que los hitos que sí anuncias suenen huecos.

¿Por qué la transparencia selectiva es peor que el silencio?

Porque crea una narrativa que no corresponde a la realidad.

Cuando solo compartes los picos, la gente que te sigue construye una imagen de tu negocio donde todo va hacia arriba. Una trayectoria lineal de éxitos. Y esa imagen tiene dos consecuencias muy concretas.

La primera es que aleja a las personas que más se beneficiarían de lo que haces. El emprendedor que lleva meses sin que las cosas funcionen, que se siente el único que está batallando, que no se atreve a contar cómo están yendo realmente las cosas, mira tu perfil y piensa que el problema es él. Que tú tienes algo que él no tiene. Que si no le funciona a él es porque no está a tu nivel.

La segunda consecuencia es que te metes a ti mismo en una trampa. Cuanto más exitosa parece tu narrativa pública, más difícil resulta contar las cosas que no van bien. La presión de mantener la imagen crece. Y llega un momento en que ya no puedes ser honesto aunque quieras porque el personaje que has construido no tiene espacio para los meses malos.

¿Qué significa realmente construir en público?

No significa contar todo. No hay obligación de publicar el extracto bancario ni de explicar en detalle cada decisión que salió mal.

Significa que los valles tienen la misma presencia que los picos. Que cuando las cosas van bien lo dices, y cuando las cosas van mal también lo dices. Que el proceso que muestras corresponde al proceso real.

Hay una diferencia enorme entre alguien que comparte su camino y alguien que gestiona su imagen pública usando el lenguaje del compartir. La primera genera confianza real. La segunda genera audiencia pero no comunidad.

La cara en internet tiene un precio que no siempre ves venir, pero la presión de aparentar una facturación que no corresponde a la realidad tiene un coste todavía más alto: te desconecta de la gente que más te necesita.

¿Por qué los números que escondes son los más útiles para tu audiencia?

Porque son los que más se parecen a los suyos.

El emprendedor que lleva un año batallando no se identifica con el hito de los 100.000 euros. Se identifica con el mes en que facturaste 800. Con la decisión de seguir después de un lanzamiento que no funcionó. Con lo que hiciste cuando las cosas estaban mal, no con el resultado cuando salieron bien.

Los fracasos que cuentas en LinkedIn llevan más lejos de lo que imaginas precisamente por eso. No porque la vulnerabilidad sea una estrategia de marketing. Sino porque la gente reconoce la realidad cuando la ve.

Y cuando ven que tú también la has vivido, confían en que lo que estás compartiendo viene de un sitio real.

¿Tu TDAH está saboteando tu negocio? Hice un test de 15 preguntas que diagnostica cómo afecta a tu negocio en 5 dimensiones: dinero, foco, decisiones, energía y mentalidad. 5 minutos y sabes dónde se te escapa el dinero.

Relacionado

Sigue leyendo