Los terminos y condiciones que copiaste de otra web sin leer
Tienes una web con terminos y condiciones. Son de otra empresa. No los has leido. Y eso puede costarte muy caro.
Tienes una web.
Tiene página de política de privacidad. Tiene aviso legal. Tiene términos y condiciones de uso. Todo muy profesional, todo muy correcto. Te lo montó alguien o lo copiaste de otra web que te pareció que lo tenía bien.
¿Los has leído?
No. Claro que no. Nadie los lee. Ni tú los tuyos, ni tus usuarios los suyos. Es el gran pacto tácito de internet: fingimos que los textos legales existen y nadie les hace caso.
Funciona perfectamente. Hasta que no funciona.
¿Qué pasa cuando tus terminos no corresponden a lo que ofreces?
Pasa más de lo que parece.
Copiaste los términos de una empresa de software cuando tú ofreces servicios de consultoría. O copiaste los de una tienda online cuando tú vendes infoproductos. El texto habla de "envíos en 24-48 horas" cuando tú no envías nada físico. Menciona "garantía de fabricante" cuando tu producto es un curso.
No parece grave. Y el 99% de las veces no lo es.
Pero si un cliente tiene un problema, si alguien te reclama algo, si hay un conflicto que llega a algún tipo de arbitraje o proceso legal, ese texto que copiaste sin leer es el contrato que firmaste con tus usuarios. Y si dice cosas que no corresponden a tu negocio, o que contradicen lo que has prometido en tus landing pages, estás en una posición bastante incómoda.
Los errores que más dinero cuestan
¿Qué tiene que estar en tus textos legales mínimo?
No necesitas un equipo de abogados. Necesitas que los textos sean tuyos, que correspondan a tu negocio real y que cumplan con el RGPD si recoges datos de usuarios.
Eso implica tres cosas básicas.
Primera: que el aviso legal identifique correctamente quién eres. Tu nombre o razón social, tu NIF, tu dirección de contacto. Si pone los datos de la empresa de la que copiaste el texto, tienes un problema inmediato.
Segunda: que la política de privacidad describa exactamente qué datos recoges y para qué. Si tienes un formulario de contacto, un píxel de seguimiento o una newsletter, tienes que mencionar cada cosa.
Tercera: que los términos y condiciones describan lo que realmente vendes y en qué condiciones. No lo que vende otra empresa con una web parecida.
¿Por qué el RGPD no es solo para grandes empresas?
Porque la Agencia Española de Protección de Datos no distingue entre un autónomo y una corporación a la hora de sancionar.
Las multas por incumplimiento del RGPD pueden ser pequeñas en casos leves, pero existen. Y lo que es más relevante: un competidor, un usuario descontento o cualquier persona puede presentar una denuncia ante la AEPD si considera que no cumples con la normativa.
No tienes que estar haciendo algo muy grave. Basta con no tener el banner de cookies correcto, con recoger datos sin informar adecuadamente o con tener una política de privacidad que no corresponde a tu actividad real.
Emprender tiene costes invisibles que nadie te cuenta
¿Cuánto cuesta hacerlo bien?
Menos de lo que imaginas.
Hay servicios de textos legales personalizados para autónomos y pequeñas empresas que cuestan entre 100 y 300 euros. No es barato para alguien empezando, pero es mucho más barato que una sanción o que un conflicto legal mal resuelto.
También hay plantillas de calidad que puedes adaptar tú mismo si entiendes mínimamente lo que lees. El problema con TDAH no es el coste económico, es el coste cognitivo de leer textos densos y áridos que no tienen ninguna recompensa inmediata.
Pero aquí está el truco: no tienes que leer todo. Tienes que leer lo que pone tu nombre, lo que dice que haces y lo que describe lo que vendes. Tres párrafos. Si esos tres párrafos son correctos, lo más crítico está cubierto.
El resto lo puedes delegar. Lo que no puedes es seguir haciendo como que esos textos no existen y esperar que nadie los lea nunca.
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