Cojo el móvil y no recuerdo para qué lo he cogido
Coges el móvil con un propósito. Desbloqueas. Abres Instagram. 20 minutos después no recuerdas para qué lo cogiste.
Cojo el móvil. Tengo un motivo. Lo desbloqueo. Veo una notificación de Instagram. La abro. Veo un reel. Luego otro. Luego otro. 20 minutos después dejo el móvil y pienso "espera, ¿para qué lo había cogido?".
Y la respuesta es que no lo sé. Se ha ido. Lo que fuera que mi cerebro necesitaba hacer con el móvil ha sido completamente sobrescrito por 47 reels de gatos y recetas de pasta que nunca voy a cocinar.
¿Por qué no recuerdas lo que ibas a hacer con el móvil?
Porque el móvil es la trampa perfecta para un cerebro que funciona por estímulos. Vas a buscar el número del fontanero, pero entre el desbloqueo y la app de teléfono hay una notificación. Y esa notificación genera más dopamina que el número del fontanero. Y tu cerebro, como un golden retriever que ve una ardilla, cambia de dirección sin preguntar.
La intención original no se borra. Técnicamente sigue ahí, en algún rincón. Pero ha sido sepultada por capas y capas de estímulos más inmediatos. Es como intentar encontrar un post-it debajo de 200 hojas de papel. Está ahí. Pero no lo vas a encontrar.
Y el móvil está diseñado para esto. Literalmente. Las notificaciones, los puntos rojos, el scroll infinito. Todo está pensado para secuestrar tu atención. Para un cerebro que ya tiene problemas para mantener el foco, es como poner una barra libre delante de alguien que está intentando no beber.
¿Cómo se siente perder 20 minutos sin querer?
Se siente como un robo. Porque no elegiste perder esos 20 minutos. No dijiste "voy a ver reels un rato". Fuiste a hacer algo concreto y acabaste en otro sitio completamente distinto, sin saber cómo llegaste ahí.
Es lo mismo que cuando entras en una habitación y olvidas para qué, pero en versión digital. Tu cerebro cruza un "umbral" (la pantalla de desbloqueo) y pierde el hilo.
Y cuando dejas el móvil y te das cuenta de que no hiciste lo que ibas a hacer, tienes que volver a cogerlo. Y el ciclo se repite. Coges el móvil, ves otra notificación, caes otra vez. Es un bucle del que cuesta salir.
Lo más frustrante es que a veces ni siquiera disfrutas esos 20 minutos. No era descanso deliberado. Era secuestro atencional. Y cuando terminas, estás más cansado que antes y con la misma tarea sin hacer.
Lo que a mí me funciona (más o menos)
Digo lo que voy a hacer en voz alta antes de coger el móvil. "Voy a buscar el número del fontanero." Suena absurdo. Pero verbalizar la intención la fija un poco mejor que solo pensarla.
También tengo la pantalla de inicio vacía. Sin redes sociales. Sin iconos de colores chillones. Solo el reloj y la búsqueda. Si quiero abrir Instagram, tengo que buscarlo. Y esos 3 segundos extra a veces son suficientes para que mi cerebro diga "espera, no venías a esto".
Tres segundos. Eso es lo que separa hacer lo que ibas a hacer de perder media hora en el agujero negro del scroll.
Y si te pasa a diario, si te olvidas de lo que ibas a decir a mitad de frase, si perder el hilo es tu deporte favorito involuntario, quizá no sea solo el móvil. Quizá sea cómo tu cerebro gestiona esa sensación de que todo te cuesta más de lo que debería.
No soy profesional de la salud mental. Pero si el móvil te roba 2 horas al día que no elegiste perder, quizá merezca la pena preguntarte qué está pasando debajo.
---
Si quieres entender por qué tu atención funciona así, tengo un test de 43 preguntas que puede darte bastante claridad. Gratis, sin compromiso, y sin necesidad de ir al médico primero. Hacer el test TDAH.
Sigue leyendo
No puedo mantener el coche limpio ni una semana
Lo lavas el sábado. El viernes tu coche parece un contenedor de reciclaje con ruedas. Cada semana. Sin excepción.
Accountability partner con TDAH: el amigo que te obliga a hacer lo que dijiste
Un accountability partner es la motivación externa que tu cerebro con TDAH no produce solo. Cómo encontrar uno sin destruir la amistad.
Me cuesta ser buen amigo aunque de verdad quiero serlo
Quieres ser buen amigo. De verdad. Pero te olvidas de cumpleaños, desapareces semanas y no sabes mantener el contacto. No es que no te importe. Es algo más.
No termino los cursos que compro y tengo 12 a medias
Compras cursos con toda la ilusión del mundo y a las dos semanas no los has vuelto a abrir. No es pereza ni falta de tiempo. Tiene otra explicación.