No puedo hacer una cosa a la vez en el trabajo: necesito tres pantallas y dos tareas
Me dicen que me centre en una cosa. Pero si hago una sola cosa, no hago ninguna. Necesito varias tareas abiertas para funcionar.
Tengo dos pantallas en mi escritorio. Tenía tres, pero mi novia me dijo que parecía el centro de control de la NASA y que estaba ocupando todo el salón. Así que ahora tengo dos pantallas en el escritorio y el portátil abierto a un lado. Son tres, pero técnicamente una es "portátil". Eso no cuenta. ¿No?
En la pantalla izquierda tengo el código. En la derecha, un chat de trabajo, tres pestañas de documentación y un vídeo de YouTube pausado. En el portátil, Spotify con la playlist de turno y un documento de texto donde apunto ideas que se me ocurren mientras trabajo.
Y así es como trabajo. Así es como siempre he trabajado. Con varias cosas a la vez. Saltando entre una y otra. Volviendo a la primera. Avanzando un poco en cada una. Nunca de principio a fin en una sola tarea.
Cada coach de productividad del planeta me diría que estoy haciendo todo mal. Que la multitarea no existe. Que cada cambio de tarea cuesta veinte minutos de reconexión. Que debería cerrar todo y centrarme en una cosa.
Y tienen razón. En teoría.
¿Por qué no puedo centrarme en una sola tarea?
Porque cuando lo intento, no hago nada.
No es broma. Lo he probado. Cerrar todas las pestañas. Una sola tarea en pantalla. Sin distracciones. Minimalismo puro. Y lo que pasa es que a los cinco minutos estoy mirando la tarea como un perro mira un helicóptero: con interés pero sin la menor idea de qué hacer al respecto.
Mi cerebro necesita movimiento. Necesita saltar. Necesita tener varias cosas entre las que elegir para poder avanzar en alguna. Es como un niño en un parque: si le pones un solo columpio, se aburre. Si le pones un columpio, un tobogán y un arenero, pasa tres horas jugando sin parar. No porque necesite las tres cosas. Porque necesita la opción de cambiar.
Y lo paradójico es que saltar entre tareas me permite avanzar en todas. No de forma eficiente según la definición clásica, pero sí de forma efectiva según mi experiencia. Al final del día he avanzado en tres proyectos. No he terminado ninguno del todo, pero he avanzado en los tres. Y eso es infinitamente mejor que las cero cosas que habría hecho si hubiera intentado centrarme en una sola.
¿Es multitarea o es otra cosa?
A ver, técnicamente no es multitarea. No estoy haciendo dos cosas al mismo tiempo. Estoy alternando entre tareas. Rápido. Constantemente. Como un DJ que mezcla canciones: solo suena una a la vez, pero cambia tan rápido que parece que suenan varias.
Y aquí está la trampa: me dicen que eso es ineficiente. Que la multitarea no existe y que lo que hago es cambio de contexto, y que cada cambio tiene un coste cognitivo. Y es verdad. Pero también es verdad que para mí el coste de NO cambiar es mayor. El coste de quedarme en una sola tarea hasta terminarla es la parálisis total.
Es como decirme que andar en línea recta es más eficiente que hacer zigzag. Sí, obviamente. Pero si mis piernas solo saben andar en zigzag, forzarlas a ir recto no me va a llevar a ningún sitio. Me va a dejar parado.
Mi compañero piensa que no me esfuerzo cuando me ve saltar entre tareas. Piensa que soy un caos. Y a veces lo soy. Pero ese caos produce resultados. Puede que no de la forma que él entiende, pero produce.
¿Tiene nombre esto de necesitar varias tareas abiertas?
Sí. Y me habría ahorrado muchas discusiones con jefes si lo hubiera sabido antes.
Los cerebros con TDAH tienen una relación diferente con la activación. Tu corteza prefrontal, que es la que debería decidir "esto es lo importante, céntrate aquí", no regula la atención como en un cerebro típico. Y cuando solo hay una fuente de estímulo, a veces no genera suficiente activación para mantener la atención. Pero cuando hay varias, el cerebro encuentra suficiente variedad para mantenerse encendido.
No es que seas desorganizado. Es que tu cerebro usa la variedad como regulador. Es una estrategia de compensación que muchos adultos con TDAH desarrollan sin saber que lo tienen. Saltan entre tareas no porque no puedan concentrarse, sino porque es su forma de concentrarse.
Suena contradictorio. Lo es. Pero funciona.
Esto no sustituye una consulta profesional, obviamente. Si te reconoces en lo que cuento, vale la pena hablar con un psicólogo o psiquiatra. Pero si llevas años pensando que eres un caos porque necesitas tres pantallas y dos tareas para funcionar, quizá no seas un caos. Quizá seas un cerebro diferente intentando funcionar en un mundo diseñado para cerebros estándar.
A mí saberlo no me hizo más organizado. Pero me hizo dejar de pelearme conmigo mismo. Y eso ya es mucho.
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