No puedo escuchar podcasts sin rebobinar cada dos minutos

Le das al play, empiezas a escuchar, y de repente no sabes de qué están hablando. Rebobinas. Otra vez. Y otra. Puede que no sea distracción normal.

Tengo un podcast favorito. Lo pongo cuando salgo a caminar. Me interesa de verdad. Es un tema que me encanta.

Y aún así tengo que rebobinar cada tres minutos.

No porque no lo entienda. No porque sea difícil. Sino porque de repente me doy cuenta de que llevo un minuto y medio sin escuchar. Literalmente. El podcast sigue sonando en mis oídos, las palabras entran, pero mi cabeza está en otro sitio. Pensando en la cena. En un correo que no he contestado. En por qué ese edificio de ahí tiene las ventanas así.

Y cuando vuelvo, no sé de qué están hablando. He perdido el hilo. Así que rebobino. Veinte segundos atrás. Escucho. Bien, ya lo pillo. Y a los dos minutos, otra vez fuera.

Lo gracioso es que un episodio de cuarenta minutos me lleva una hora. Fácil. Y no porque me pare a tomar notas ni nada profundo. Sino porque la mitad del tiempo estoy rebobinando lo que se supone que ya había escuchado.

¿Por qué no puedo simplemente escuchar?

A ver, esta es la pregunta que me hacía yo. Porque escuchar es pasivo, ¿no? No tengo que hacer nada. Solo escuchar. No es que me estén pidiendo que resuelva una ecuación. Es sentarme, o caminar, y dejar que las palabras entren.

Pues resulta que para algunos cerebros, precisamente porque es pasivo, es imposible.

Parece una paradoja, pero tiene toda la lógica del mundo. Cuando una tarea no requiere participación activa de tu cerebro, tu cerebro se va a buscar otra cosa que hacer. Es como un niño al que le dejas solo en una habitación vacía. No se queda quieto. Busca algo con lo que entretenerse. Y tu cerebro hace exactamente lo mismo.

Escuchar un podcast es una tarea de un solo canal. Entra información por el oído y tu cerebro la procesa. Pero si tu cerebro necesita más estimulación que eso, empieza a buscar entretenimiento extra por su cuenta. Y ahí aparecen los pensamientos random, las tangentes, las ideas que no vienen a cuento.

Es lo mismo que me pasa cuando no puedo ver la tele sin hacer otra cosa. Un solo estímulo no es suficiente. Mi cabeza necesita dos o tres a la vez para quedarse quieta.

La velocidad importa más de lo que crees

¿Sabes lo que descubrí? Que si pongo los podcasts a 1.5x o 2x, rebobino menos.

Parece contradictorio. Más rápido debería significar más difícil de seguir. Pero no. Más rápido significa que mi cerebro tiene que esforzarse más para procesar las palabras. Y cuando tiene que esforzarse, se queda. Porque está ocupado. Porque no le sobra capacidad para irse a pensar en las ventanas de los edificios.

A velocidad normal, la información entra demasiado despacio para mi cabeza. Hay huecos. Y en esos huecos, mi cerebro mete pensamientos. A velocidad rápida, no hay huecos. Todo es información. Y mi cerebro se queda donde tiene que estar porque no tiene tiempo de escaparse.

Parece una tontería, pero a mí me funciona. A lo mejor a ti también.

El problema no es el podcast

Y aquí viene lo importante. Porque esto no va de podcasts. Los podcasts son el ejemplo. Pero si te pasa con los podcasts, te apuesto lo que quieras a que te pasa con más cosas.

Con las conversaciones. Con las reuniones. Con las clases. Con cualquier situación en la que alguien habla y tú tienes que escuchar.

¿Cuántas veces has asentido en una conversación sin tener ni idea de lo que te estaban diciendo? ¿Cuántas veces has dicho "sí, sí, claro" y por dentro estabas pensando en algo completamente distinto? ¿Cuántas veces te ha preguntado alguien "¿qué opinas?" y has tenido que inventarte algo porque no habías escuchado la pregunta?

Porque eso es lo que realmente pasa. No es un problema de podcasts. Es un problema de costarte filtrar lo que importa. Tu cerebro no sabe distinguir entre la voz que habla y los 247 pensamientos que compiten por atención al mismo tiempo. Y el podcast pierde. Siempre pierde. Porque es una voz contra un ejército.

Cuando rebobinar se convierte en patrón

Yo lo normalizaba. "Es que me distraigo fácil, ya está." Y me parecía una tontería ir a un profesional por algo así. ¿Qué le iba a decir? ¿"Oiga, doctor, es que rebobino los podcasts"?

Pero no era solo los podcasts. Era todo. Era no poder seguir una conversación larga sin perderme. Era releer el mismo párrafo de un libro cuatro veces. Era llegar al final de una página y no recordar nada de lo que había leído. Era estar en una reunión de trabajo y tener que reconstruir lo que se había dicho por las notas de otro.

Y lo más jodido: era que nadie se daba cuenta. Porque yo compensaba. Asentía. Sonreía. Hacía preguntas genéricas que sonaban a que había escuchado. Por fuera parecía que todo iba bien. Por dentro estaba perdido la mitad del tiempo.

Puede que tenga nombre

Y pues mira, resulta que sí lo tiene.

Lo que estoy describiendo es una dificultad real para sostener la atención auditiva. Y en muchos adultos, es uno de los síntomas menos conocidos del TDAH. Porque todo el mundo piensa que el TDAH es ser hiperactivo y no poder estar quieto. Pero una parte enorme del TDAH es esto: no poder mantener la atención cuando la información es pasiva, lineal, y no genera suficiente estimulación.

Cuando yo descubrí que leer sin perder el hilo era un reto neurológico, no solo un problema de "no me esfuerzo lo suficiente", todo encajó. Los podcasts, los libros, las conversaciones, las reuniones. Todo era lo mismo. Mi cerebro no se quedaba quieto porque necesitaba más de lo que esas situaciones le daban.

Esto no es un diagnóstico. Si te reconoces en lo que cuento, habla con un profesional. Un psicólogo o psiquiatra que entienda de TDAH en adultos. No un post de internet.

Lo que puedes hacer mientras tanto

No te culpes por rebobinar. De verdad. No es que no te interese. No es que seas tonto. Es que tu sistema de atención funciona diferente y las tareas pasivas le cuestan más que a otros cerebros.

Y si te sirve de algo, yo sigo rebobinando. Pero ahora sé por qué. Y eso cambia todo. Porque ya no es "soy un desastre". Ahora es "mi cerebro necesita más estímulo, así que le subo la velocidad y a correr".

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