No detecto cuándo alguien está harto de mí hasta que es tarde
Todo parecía bien y de repente la persona desaparece o explota. No es que no te importe. Es que tu cerebro no procesa las señales sociales a tiempo.
Todo iba bien. O eso creías. Quedabais, hablabais, la relación parecía funcionar. Y un día, sin previo aviso, la otra persona explota. O desaparece. O te suelta un "llevaba meses intentando decírtelo" que te deja con la cara del que no se esperaba el final de la película.
Y tú piensas: "Pero si estaba todo bien. ¿Cuándo pasó esto?"
Y la respuesta es: hace mucho. Solo que tú no lo viste.
¿Por qué no ves las señales hasta que ya es demasiado tarde?
Porque tu atención no está donde tendría que estar cuando la otra persona está dando señales.
No es que seas insensible. No es que no te importe. Es que mientras la otra persona te estaba mandando señales sutiles de que algo no iba bien (contestar más seco, cancelar planes, cambiar el tono), tu cerebro estaba procesando las 47 cosas que compiten por tu atención en cualquier momento dado.
Las señales sociales sutiles requieren un tipo de atención sostenida y contextual que para muchos cerebros es automática. Ves que alguien está más distante, procesas que algo ha cambiado, investigas. Es un proceso que pasa en segundo plano, casi sin esfuerzo.
Pero si tu atención no funciona en segundo plano, si todo lo que procesas tiene que competir por el foco principal, las señales sutiles se pierden. No las ignoras. No las descartadas. Literalmente no las captas.
Hasta que la señal deja de ser sutil. Hasta que la persona explota, o se va. Ahí sí la captas. Pero ya es tarde.
Las señales que tu cerebro descarta sin consultarte
Te lo pongo con ejemplo.
Tu amigo empieza a tardar más en contestar mensajes. Tú no lo notas porque tú también tardas en contestar mensajes, así que te parece normal.
Tu pareja empieza a hacer comentarios más secos. Tú captas el comentario pero no el patrón, porque tu cerebro procesa cada interacción como un evento aislado, no como parte de una tendencia.
Un compañero de trabajo deja de invitarte a comer. Tú asumes que ha cambiado de horario, no que está enfadado contigo.
Y en cada caso, la información estaba ahí. La señal existía. Pero tu sistema de procesamiento no la priorizó. Porque no tenía la urgencia suficiente. Porque no era una emergencia. Porque era sutil.
Y tu cerebro, que funciona con urgencias y estímulos fuertes, la archivó en la carpeta de "cosas que probablemente no son importantes" y siguió adelante.
¿Ceguera social o atención diferente?
A ver, quiero dejar algo claro. Esto no es falta de empatía.
La gente que no detecta las señales de hartazgo no es gente sin empatía. De hecho, muchas veces es gente con más empatía de la cuenta. Pero la empatía requiere que primero captes la señal. Y si la señal no llega, toda la empatía del mundo no sirve.
En adultos con TDAH, la dificultad para procesar señales sociales sutiles es un tema documentado. No porque el TDAH afecte a la empatía directamente, sino porque afecta a la atención. Y la atención es el filtro que determina qué señales llegan y cuáles no.
Es como tener una antena de radio que solo capta las frecuencias fuertes. Las emisoras que emiten bajito, las sutilezas, los matices, el tono, simplemente no llegan. No porque la radio esté rota, sino porque está calibrada para otro rango.
Lo que pasa después (y que duele más que la señal en sí)
Cuando finalmente te enteras de que alguien estaba harto de ti, lo que viene es peor que el problema original.
Primero, la sorpresa. "No tenía ni idea." Que es sincera, pero que la otra persona interpreta como mentira o como indiferencia.
Después, la culpa. "¿Cómo no me di cuenta?" Y empiezas a repasar mentalmente todas las interacciones buscando las señales que te perdiste. Y las encuentras. Todas. Clarísimas. En retrospectiva.
Y luego, la vergüenza. De no haber captado algo que "cualquiera habría visto". De sentirte como el que siempre dice algo inapropiado sin darse cuenta o el que no contesta hasta que ya es raro.
Y toda esa culpa y esa vergüenza te hacen más hipervigilante la próxima vez. Que suena bien, pero en la práctica significa que empiezas a sobreinterpretar todo. "¿Me ha contestado un poco seco? ¿Está enfadado? ¿Debería preguntar?" Y pasas del extremo de no captar nada al extremo de captar cosas que no existen.
Lo que intento hacer ahora (que no es perfecto)
No te voy a engañar. Sigo sin captar señales sutiles a la primera. Probablemente no lo haré nunca de manera natural. Pero he aprendido un par de cosas.
La primera: preguntar directamente. "Oye, ¿estamos bien?" suena simple pero es la herramienta más potente que tengo. Porque externaliza lo que mi cerebro no puede captar internamente.
La segunda: pedir feedback explícito a la gente que me importa. "Si algo te molesta, dímelo directamente, porque probablemente no lo voy a captar por mi cuenta." Que suena vulnerable, pero que ahorra una cantidad enorme de resentimiento acumulado.
Y la tercera: entender que esto de que todo me cueste más incluye leer las emociones de los demás. No porque no me importen, sino porque mi sistema de detección funciona con otras reglas.
Esto no es un diagnóstico ni un consejo médico. Si reconoces este patrón, lo que toca es hablar con un profesional que pueda evaluarte en condiciones.
---
Si te cuesta leer las señales sociales y quieres entender mejor cómo funciona tu atención, hice un test gratuito de 43 preguntas. No es un diagnóstico, pero puede ayudarte a entender si hay algo más debajo de todo esto. Hacer el test TDAH.
Sigue leyendo
Paso de necesitar a alguien a necesitar estar solo en minutos
En minutos pasas de querer compañía a necesitar que te dejen solo. No es bipolaridad. Tu cerebro regula la necesidad social de forma diferente.
Cambio de app de productividad cada mes buscando la definitiva
Todoist. Notion. TickTick. Things. Has probado todas. La app definitiva no existe porque el problema no es la app.
Mi cerebro no puede con el silencio: necesito ruido para funcionar
Hay gente que necesita silencio absoluto para concentrarse. Y luego estoy yo. Mi cerebro sin ruido de fondo es un cerebro que se va a otro sitio.
Mi concentración desaparece justo cuando más la necesito
Examen, reunión importante, presentación clave. Tu cerebro elige justo ese momento para irse a pensar en cualquier otra cosa.