Necesito reiniciar mis hábitos cada poco o se oxidan
Tus hábitos tienen fecha de caducidad. Cada pocas semanas toca empezar de cero. Y estás harto de reiniciar.
Semana 1: nuevo hábito. Funciona de maravilla. Me siento bien. Productivo. En control.
Semana 2: sigue funcionando. Un poco menos de emoción pero aguanta.
Semana 3: empieza a fallar. Algún día me lo salto. No pasa nada, lo retomo.
Semana 4: ya no existe. Se ha ido. Como si nunca hubiera estado.
Semana 5: empiezo uno nuevo. O el mismo, pero desde cero. Porque la versión anterior dejó de funcionar y no sé cómo reactivarla.
Y así llevo años. Años de ciclos de 3-4 semanas donde todo funciona seguidos de un reseteo total donde nada funciona. Es como vivir en un bucle donde el progreso nunca se acumula. Siempre estás empezando.
¿Por qué los hábitos se "oxidan"?
Porque para la mayoría de la gente, un hábito de 4 semanas ya está medio automatizado. El cerebro lo ha integrado en su rutina y lo ejecuta con piloto automático. No necesita motivación ni esfuerzo consciente. Simplemente pasa.
Pero hay cerebros que no automatizan así. Cerebros para los que un hábito de 4 semanas sigue siendo tan manual como el primer día. Cada repetición requiere la misma energía. La misma decisión. El mismo "venga, levántate y hazlo".
Y eso agota. Porque la energía para tomar decisiones conscientes es limitada. Y si cada hábito consume energía activa todos los días, al final del mes el depósito está vacío.
Es como intentar mantener 5 pelotas en el aire a mano en vez de con una máquina. La máquina puede hacerlo indefinidamente. Tú, a mano, aguantas un rato. Pero al final los brazos se cansan y las pelotas caen. Todas.
El mito de los 21 días
"21 días para crear un hábito." Esa frase me persigue como una maldición. Porque yo he pasado 21 días con un hábito y al día 22 lo he dejado. He pasado 30 días. 60 días. No importa. El hábito nunca se automatiza del todo.
Y esto te hace sentir que el problema eres tú. Que si "todo el mundo" puede automatizar un hábito en 21 días y tú no puedes en 60, algo está fundamentalmente mal contigo.
Pero el estudio original de los 21 días estaba mal interpretado. Investigaciones más recientes dicen que el tiempo medio es de 66 días. Y que varía enormemente entre personas. Para algunos son 18 días. Para otros, más de 250.
Y si tu cerebro está en el extremo de los 250 o directamente no automatiza bien, pues claro que tus hábitos caducan. No es falta de disciplina. Es biología.
El coste emocional de reiniciar siempre
Lo que nadie te cuenta es lo que cuesta emocionalmente estar siempre en el punto cero.
Porque cada reinicio viene con una carga. "Otra vez." "Otra vez desde cero." "Otra vez el primer día." Hay algo profundamente agotador en sentir que nunca avanzas. Que el progreso se resetea cada mes. Que mientras los demás acumulan, tú reinicias.
Y eso conecta directamente con esa sensación de que todo te cuesta más que a los demás. Porque sí te cuesta más. Genuinamente. No es percepción. Es que hacer algo manualmente lo que otros hacen en automático requiere más esfuerzo. Siempre.
Y cuando te comparas, pierdes. Porque estás comparando tu esfuerzo manual con el piloto automático de otros. Y no es una comparación justa.
¿Se puede vivir reiniciando siempre?
Se puede. Pero hay que cambiar la mentalidad.
Yo dejé de intentar que mis hábitos fueran permanentes. En serio. Los trato como temporales. Sé que van a caducar. Y en vez de frustrarme cuando caducan, los reinicio sin drama. Como quien recarga el teléfono. No te enfadas con el teléfono por quedarse sin batería. Lo cargas y ya.
Lo que hago es tener un sistema de reinicio rápido. Pocos hábitos, simples, fáciles de arrancar. Porque si el reinicio es pesado, no lo haces. Si tarda 5 minutos, sí.
Y lo otro: dejé de llevar la cuenta. No uso apps que me muestren rachas. Porque romper una racha de 30 días me destruía emocionalmente. Ahora no hay racha. No hay contador. Hay "hoy sí" o "hoy no". Y mañana es otro día.
Si este ciclo de reinicio constante te define, si nunca has podido mantener un hábito más allá de unas semanas, si no puedes ser constante aunque lo intentes con todas tus fuerzas, puede que no sea un problema de voluntad. Puede que sea un problema de cómo tu cerebro procesa la repetición.
No soy profesional de la salud. Pero si esto es tu vida, merece la pena explorarlo con alguien que sí lo sea.
---
Si quieres dar un primer paso para entender por qué tus hábitos funcionan así, tengo un test de 43 preguntas que puede darte perspectiva. Gratis, sin diagnóstico, pero con información que puede cambiarte la forma de verte. Hacer el test TDAH.
Sigue leyendo
Hago todo menos lo que tengo que hacer
Limpias la cocina, contestas emails de hace meses, organizas el escritorio. Todo menos lo importante. No es pereza. Te explico qué es.
Me canso de todo muy rápido: proyectos, hobbies, trabajos
Empiezas con energía brutal y a las tres semanas te da igual. No es falta de compromiso. Es que tu cerebro funciona diferente y nadie te lo ha explicado.
Por qué me cuesta tanto concentrarme por las tardes
Llegas a las 4 de la tarde con la lista intacta y el cerebro frito. No es excusa ni pereza. Te explico qué pasa realmente cuando la tarde se convierte en tu enemiga.
Soy bueno empezando cosas y pésimo terminándolas
Todos te dicen que eres brillante al inicio. Pero nadie entiende por qué nunca llegas al final. Hay una explicación que no es falta de voluntad.