La motivación del emprendedor con TDAH viene y se va sin pedir permiso

No es que seas vago. Es que tu motivación no obedece calendarios ni metas a largo plazo. El problema y la solución son más sencillos de lo que piensas.

Lunes. Tienes un plan. Sabes lo que hay que hacer. Llevas tres días pensando en ello y estás convencido de que esta semana es diferente.

Martes. Abres el documento y lo cierras. No sabes por qué. No hay ninguna razón lógica. Simplemente el cerebro no arranca.

Jueves. A las once de la noche, sin haberlo planeado, te metes en modo de trabajo y produces más en tres horas que en toda la semana anterior.

Esto no es falta de compromiso. Es el TDAH en modo emprendedor. Y tiene una lógica interna que, una vez que la entiendes, deja de arruinarte la vida.

¿Por qué la motivación no funciona igual en un cerebro con TDAH?

El cerebro neurotípico puede motivarse con metas a largo plazo. Puede pensar "si hago esto ahora, en seis meses estaré mejor" y ese pensamiento le mueve a actuar.

Tu cerebro no tiene ese cable. O al menos no funciona igual.

Tu motivación depende de cuatro factores: la novedad de la tarea, el interés que genera, el reto que supone y si hay una urgencia real o consecuencia inmediata. Cuando uno o varios de esos factores están presentes, el cerebro se conecta solo. Cuando no hay ninguno, nada. Por mucho que la tarea sea importante. Por mucho que hayas prometido que la harías.

El problema de emprender con TDAH es que el negocio en fase de mantenimiento no tiene novedad, no tiene urgencia constante y las consecuencias de no actuar suelen ser diferidas. Lo cual es básicamente el ecosistema perfecto para que tu cerebro se desconecte justo cuando más lo necesitas.

¿Qué diferencia a los emprendedores con TDAH que funcionan de los que no?

No es disciplina. Te mentiría si te dijera que los que lo consiguen son más disciplinados.

La diferencia es que han aprendido a no depender de la motivación para hacer el trabajo.

Suena a paradoja pero no lo es. Han construido sistemas que hacen que el trabajo ocurra aunque ellos no estén motivados ese día. Rituales de inicio que enganchan al cerebro sin necesitar chispa. Deadlines artificiales con consecuencias reales. Compromisos públicos que crean presión externa.

No luchan contra su biología. La usan.

Porque la motivación sí llega. El problema es que llega cuando le da la gana. Y si no tienes sistemas para aprovecharla cuando aparece, y para trabajar cuando no aparece, el negocio va a cojos.

Esto es parte de lo que me costó entender cuando empecé a intentar cobrar bien por lo que hago. Pensaba que el problema era mi oferta o mi posicionamiento. El problema era que cuando llegaban las oportunidades yo estaba en modo apagado, y cuando estaba en modo encendido no había oportunidades.

¿Cómo construyes un negocio que no dependa de que estés motivado?

Primero, acepta que la motivación es un recurso no renovable a corto plazo. No la gastes en decisiones pequeñas. Automatiza lo que puedas. Crea defaults para las tareas rutinarias.

Segundo, crea condiciones de activación. Tu cerebro responde a la novedad. Pon música diferente. Trabaja en un sitio distinto. Enmarca la tarea de una forma nueva aunque sea la misma tarea de siempre. Es absurdo y funciona.

Tercero, usa la motivación cuando aparece aunque no toque. Si a las once de la noche del jueves tienes chispa, trabaja aunque mañana tengas una reunión a las nueve. El cerebro con TDAH no respeta horarios y tú tampoco puedes permitirte desperdiciar sus momentos de encendido.

Cuarto, no te juzgues en los valles. La culpa y el autocastigo consumen la poca energía que te queda y hacen el valle más profundo. Es como intentar salir de arenas movedizas moviendo los brazos. Solo te hundes más.

El emprendedor con TDAH que funciona no es el que siempre está motivado. Es el que construyó un sistema que funciona aunque él no lo esté.

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