El mentor que nunca ha emprendido

Hay una diferencia enorme entre alguien que estudia el emprendimiento y alguien que lo ha vivido. Con TDAH, elegir mal a tu mentor puede costarte años.

El mejor consejo sobre escalada que me podría dar alguien que ha escalado el Everest no vale nada si yo quiero escalar paredes de roca en interior.

El dominio importa. El contexto importa. Y la diferencia entre alguien que ha vivido algo y alguien que lo estudia desde fuera es enorme aunque desde fuera parezca pequeña.

Tengo un problema con los mentores que nunca han emprendido. No con que den charlas o escriban libros. Con que se presenten como guías para decisiones que nunca han tenido que tomar con dinero real y tiempo real en juego.

¿Qué sabe un mentor que no ha emprendido?

Teoría. Marcos. Frameworks. El lenguaje del emprendimiento.

Sabe cómo se debería hacer según los libros. Sabe cómo lo hicieron otros en casos de estudio. Sabe articular con mucha claridad los principios generales de la gestión de negocios.

Lo que no sabe es cómo se siente abrir la app del banco cuando sabes que no hay suficiente para pagar todo lo de este mes. Lo que no sabe es tomar una decisión de contratar cuando todavía no tienes claro si el negocio va a aguantar. Lo que no sabe es el sabor específico de vender algo en lo que crees a alguien que luego no obtiene los resultados que esperaba.

Eso no está en los libros. Está en haberlo vivido.

¿Por qué esto es especialmente relevante si tienes TDAH?

Porque los emprendedores con TDAH no tienen el problema estándar.

El problema estándar del emprendimiento es falta de disciplina, de metodología, de procesos. Para eso los frameworks funcionan razonablemente bien. Planifica, ejecuta, mide. El ciclo clásico.

El problema del emprendedor con TDAH es diferente. Es que tienes ideas brillantes y no puedes ejecutarlas de forma sostenida. Es que empiezas con una energía que te supera y a los tres meses te desinteresas. Es que tomas decisiones excelentes bajo hiperfocalización y pésimas cuando el entusiasmo ha bajado. Es que tu cerebro no distingue entre urgencia real y urgencia percibida.

Un mentor que no ha vivido eso específicamente, y en un negocio, no puede guiarte bien. Puede darte consejos que suenan correctos pero que no contemplan cómo funciona realmente tu cerebro en situaciones de estrés o de aburrimiento.

El consejo de "sé más sistemático" no sirve cuando el problema no es que no quieras ser sistemático. Es que tu cerebro no puede sostener sistemas sin que sean automatizados o externos.

¿Cómo eliges a alguien que realmente pueda ayudarte?

Buscando historial, no credenciales.

No me importa qué títulos tiene. Me importa qué negocios ha montado, cuánto tiempo sobrevivieron, qué errores cometió y qué aprendió de ellos. Un emprendedor que ha fallado dos veces y lleva diez años en esto tiene más que enseñarme que alguien con un MBA y tres años de consultoría.

Y si encima esa persona tiene TDAH o ha trabajado con emprendedores con TDAH, el valor se multiplica. Porque los consejos que da están calibrados para un cerebro que funciona de forma diferente.

La pregunta que nunca deberías tener miedo de hacer a un potencial mentor es: "¿Has pasado por algo parecido a lo que yo estoy viviendo?" Si la respuesta es vaga o teórica, tienes tu información.

¿Qué haces si no encuentras ese mentor?

Lo buscas en comunidades, no en escenarios.

El mentor que realmente puede ayudarte rara vez está dando una charla en un evento. Está en grupos pequeños de emprendedores. En comunidades online donde la gente habla de sus problemas reales, no de sus éxitos curados para LinkedIn.

Está en conversaciones directas con personas que están un paso más adelante que tú, no veinte pasos. Porque la distancia importa. Alguien que factura diez millones y tú estás en cincuenta mil no puede ver tu problema con claridad. Alguien que factura doscientos mil sí puede.

El otro recurso infrautilizado es el propio historial de errores. Antes de buscar un mentor externo, la pregunta es si has analizado de verdad tus últimos doce meses de negocio. Qué funcionó y por qué. Qué no funcionó y por qué. Qué decisiones fueron buenas y cuáles no.

Los errores que más dinero te han costado

Emprender con TDAH es un deporte de riesgo en el que nadie te da manual.

No necesitas a alguien que te diga cómo emprender en general. Necesitas a alguien que entienda cómo emprendes tú. Y eso es mucho más difícil de encontrar, pero también mucho más valioso.¿Tu TDAH está saboteando tu negocio? Hice un test de 15 preguntas que diagnostica cómo afecta a tu negocio en 5 dimensiones: dinero, foco, decisiones, energía y mentalidad. 5 minutos y sabes dónde se te escapa el dinero.

Relacionado

Sigue leyendo