El curso de 2000 euros que no acabaste

Compraste el curso caro con toda la intención del mundo. Lo empezaste. Luego llegó la vida, el trabajo, y el TDAH. Y sigue ahí, a medias, cobrándote culpa.

Tengo cursos sin acabar que suman más dinero del que me da vergüenza calcular.

No son cursos malos. Algunos son excelentes. El problema no es el curso. Soy yo, que empiezo con un nivel de motivación que no puedo mantener más allá de las primeras semanas.

Y lo sé. Lo sé antes de comprarlo. Hay una parte de mí que mientras pone los datos de la tarjeta ya está pensando: ojalá esta vez sea diferente.

Spoiler: casi nunca es diferente.

¿Por qué el TDAH y los cursos online son una combinación desastrosa?

El modelo del curso online está diseñado para un cerebro que puede posponer la gratificación de forma consistente. Que puede ver el módulo uno sabiendo que el valor real está en el módulo diez. Que puede sostener el interés durante semanas aunque el progreso sea invisible.

El TDAH no funciona así.

El TDAH necesita retroalimentación inmediata. Necesita sentir que lo que hace en este momento importa ahora mismo, no en tres meses cuando hayas terminado todos los módulos y puedas aplicarlo. El cerebro con TDAH vive en el presente de una forma que los cursos de veinte horas de contenido no pueden satisfacer.

Al principio funciona. La novedad activa la dopamina. Los primeros módulos tienen energía, curiosidad, la sensación de que esto es diferente. Luego la novedad se agota. Y cuando la novedad se agota, el curso compite con todas las demás cosas que también quieren tu atención.

Y pierde.

¿Cuándo parar de comprarlo y empezar a aplicarlo?

Hay una trampa específica que el TDAH hace especialmente tentadora: la formación como sustituto de la acción.

Cuando no sabes qué hacer, comprar un curso da la sensación de estar haciendo algo. Es productivo. Estás invirtiendo en ti. Estás aprendiendo. Todo suena razonable hasta que miras cuántos cursos llevas y cuánto has aplicado.

La formación como procrastinación productiva

La pregunta que cambia algo: ¿qué voy a hacer diferente la semana que viene como resultado de este curso? Si no tienes respuesta concreta antes de comprarlo, el curso no va a funcionar.

¿Vale la pena el curso de 2000 euros o no?

Depende de lo que vayas a hacer con él.

Un curso de 2000 euros que cambias un comportamiento concreto en tu negocio y ese comportamiento te genera 10.000 euros ese año: la mejor inversión que puedes hacer.

Un curso de 2000 euros que haces tres módulos y te da culpa durante seis meses: una paliza a tu cuenta corriente y a tu autoestima al mismo tiempo.

El precio no predice el resultado. He aprendido más de cosas gratuitas en YouTube que de cursos caros. He implementado más de un libro de 15 euros que de programas de formación de alto precio. La correlación entre lo que pagas y lo que aprendes es mucho más débil de lo que la industria de la formación quiere que creas.

Lo que sí predice el resultado es la especificidad. Un curso muy específico sobre un problema concreto que tienes ahora mismo tiene más probabilidades de ser útil que un curso amplio sobre una disciplina general.

¿Qué hacer con los cursos a medias que ya tienes?

Dos opciones honestas.

Primera: elegir uno, solo uno, y acabarlo antes de comprar cualquier otra cosa. No porque acabarlo sea el objetivo, sino porque decidir qué vale tu tiempo actual te obliga a priorizar. Los errores que más dinero te han costado casi siempre incluyen no acabar lo que empezaste antes de empezar algo nuevo.

Segunda: aceptar que algunos no los vas a acabar. No porque seas un fracasado, sino porque tus circunstancias o tus intereses han cambiado desde que los compraste. Un curso comprado con el contexto de hace dos años puede no tener sentido para el negocio que tienes hoy. Guardarlo indefinidamente por si acaso solo ocupa espacio mental.

La culpa de los cursos sin acabar es uno de los ruidos más consistentes en la cabeza de un emprendedor con TDAH. Un ruido pequeño pero continuo que consume energía sin producir nada.

Quitártelo de encima, en cualquier dirección, libera más de lo que crees.

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