Me distraigo con el móvil cada 5 minutos aunque lo deje lejos
Lo dejas en otra habitación, boca abajo, en silencio. Y aun así acabas con él en la mano. No es falta de voluntad. Tiene una explicación.
Lo pones boca abajo encima de la mesa. Silencio total. Notificaciones desactivadas. Incluso lo mandas a otra habitación.
Y diez minutos después está en tu mano. Sin saber cómo ha llegado ahí.
No lo decidiste. No pensaste "voy a coger el móvil". De repente, estás en TikTok viendo el vídeo de alguien enseñando a hacer una tortilla de patatas de una manera "que te va a cambiar la vida". Y llevas siete minutos. Y la tarea que tenías que hacer sigue ahí, esperando.
Eso pasa. Y pasa más de lo que te gustaría.
¿Por qué coges el móvil aunque no quieras?
La respuesta corta: porque tu cerebro está buscando algo.
La respuesta larga: tu cerebro tiene un sistema de recompensa que funciona con dopamina. Cuando haces algo que le interesa, suelta dopamina. Cuando la tarea que tienes delante no le interesa suficiente, empieza a buscar otra fuente. Y el móvil es, esencialmente, una máquina dopamínica diseñada por equipos de ingenieros cuyo único objetivo es que no puedas soltarlo.
No es una pelea justa.
Pero hay algo más. Porque hay gente que también usa el móvil mucho y es capaz de dejarlo cuando tiene que trabajar. Y tú no. O no siempre. Y eso tiene su propia explicación.
El problema no es el móvil. El problema es lo que pasa antes.
Imagínate que tu atención es una olla de agua. En la mayoría de la gente, la olla tiene una tapa que aguanta bastante bien. El vapor sube, la tapa vibra, pero se queda en su sitio. Pueden concentrarse aunque haya distracciones cerca.
En algunos cerebros, la tapa está floja. El vapor sale por cualquier lado. No porque sean menos capaces de concentrarse en abstracto, sino porque su regulación de la atención funciona diferente. Necesitan más estímulo para que el vapor se quede dentro. Y cuando la tarea no lo da, la olla busca otro fogón.
El móvil es ese otro fogón. Siempre disponible. Siempre caliente. Siempre con algo nuevo que ver.
Y eso es lo que no se arregla simplemente dejando el móvil en otra habitación. Porque el problema no es el móvil. El problema es que tu atención está buscando algo que la tarea no le está dando.
Lo dejas lejos, te quedas diez minutos mirando la pantalla del portátil sin hacer nada, y al rato te levantas, vas a la cocina a por agua, pasas por donde dejaste el móvil, y de repente está en tu mano. Tu cerebro encontró la manera.
Ponle el nombre que quieras, pero eso tiene patrón
He escuchado muchas versiones de esto.
"Es que no tengo fuerza de voluntad." "Es que soy adicto al móvil." "Es que me falta disciplina." "Es que soy vago."
No. O sea, puede que también seas un poco vago, eso no lo sé. Pero lo que describes, ese mecanismo de buscar el móvil sin consciencia, sin decisión deliberada, varias veces por hora aunque lo hayas apartado, eso es un patrón de regulación de la atención. No un defecto de carácter.
Y si además notas que te distraes con cualquier cosa, que no solo es el móvil sino cualquier ruido, cualquier pensamiento, cualquier movimiento, o que no puedes hacer una sola cosa a la vez porque tu cabeza siempre tiene diez pestañas abiertas, pues mira, el patrón es bastante claro.
Tu cerebro no está mal. Está funcionando con unas reglas diferentes a las que asumes que debería tener.
Lo que no funciona (y por qué lo sigues intentando)
He probado de todo. Y te lo digo por experiencia porque me he pasado años intentando resolver esto con soluciones de fuerza de voluntad pura.
El modo "no mires el móvil". El app de tiempo de pantalla que te bloquea Instagram después de 30 minutos. El reto de una semana sin redes. Dejar el móvil en el coche. Comprarme un reloj de pared para no tener excusa de mirar el teléfono para ver la hora.
Todo eso funciona un poco. Durante un rato. Y luego deja de funcionar.
¿Por qué? Porque estás atacando la consecuencia, no la causa. Es como tener una gotera en el techo y ponerse a fregar el agua del suelo. Muy eficiente. Muy productivo. Mientras tanto el techo sigue chorreando.
La causa es que tu atención necesita algo que la tarea no le está dando. Novedad. Urgencia. Interés real. Presión de tiempo. Algo. Y cuando no lo tiene, busca fuera.
Así que la pregunta no es "¿cómo le pongo más trabas al móvil?" La pregunta es "¿cómo hago que la tarea sea más atractiva para mi cerebro?".
Qué sí funciona (y por qué)
No voy a darte una lista de 17 trucos. Te voy a decir lo que a mí me funciona cuando entiendo por qué funciona.
Primero: la urgencia artificial. Ponerte un límite de tiempo ridículo para hacer algo. No "esta tarde lo termino". "En 25 minutos lo termino o no lo termino". El cerebro TDAH responde a la urgencia de una manera que no responde a la planificación tranquila. Es como encender el turbo. Sin urgencia, el turbo no arranca.
Segundo: el entorno cargado. Música específica que solo escuchas cuando trabajas. Café en mano. Setup concreto. Lo que sea que le diga a tu cerebro "modo trabajo activado". El contexto físico hace más de lo que parece para cerebros que no regulan solos el cambio de estado.
Tercero: aceptar que vas a coger el móvil. En serio. Luchar contra ello gastando energía mental es peor que planificarlo. "Me permito mirar el móvil 5 minutos cada 30 de trabajo." Y entonces el móvil pierde su poder prohibido. Deja de ser el fogón clandestino.
¿Funciona siempre? No te voy a engañar. Hay días que no funciona nada. Pero entender por qué pasa es ya la mitad del camino.
Y si esto te suena demasiado familiar
A lo mejor llevas años pensando que simplemente eres "muy de redes sociales" o que "no tienes disciplina" o que "otros pueden y tú no".
Hay algo que cuesta más que a los demás que no tiene que ver con ganas ni con esfuerzo. En muchos casos, ese patrón de distracción constante con el móvil, la incapacidad de quedarte concentrado aunque quieras, el mecanismo automático de buscar estimulación, tiene un nombre. Y ese nombre es TDAH.
No es un diagnóstico que yo te vaya a dar. Esto no sustituye hablar con un profesional, de verdad. Pero sí puedo decirte que cuando yo entendí que mi cerebro no estaba roto sino que funcionaba con otras reglas, el móvil dejó de ser un problema de carácter y se convirtió en una señal de información.
Si sospechas que puede ser tu caso, empieza por informarte. No por culparte.
Si quieres un punto de partida, tengo un test de TDAH de 43 preguntas. Diez minutos, gratuito, y te da un primer mapa de cómo funciona tu atención. No es un diagnóstico, pero ayuda a saber qué preguntas hacerle a un profesional.
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