TDAH, redes sociales y el veneno de compararte con influencers organizadas

Sigues cuentas de mujeres con agendas perfectas y espacios inmaculados. Tú tienes TDAH. Esa comparación no es inofensiva. Te está costando más de lo que crees.

Abres Instagram a las once de la noche.

Hay una chica mostrando su semana planificada. Bullet journal con letras perfectas, código de colores, cada tarea en su sitio. Foto del escritorio ordenado. Café con espuma bien hecha. Caption sobre "cómo organizarse cuando tienes mucho que hacer".

Y tú tienes el escritorio lleno de cosas que llevan ahí tres semanas, tres tareas sin terminar del lunes pasado, y llevas diez minutos mirando el móvil cuando habías dicho que ibas a acostarte.

¿Qué hace tu cerebro con eso?

Exactamente lo que no debería hacer.

¿Por qué las redes sociales son especialmente dañinas para la autoestima con TDAH?

A ver, las redes sociales son malas para la autoestima de prácticamente todo el mundo. Eso ya lo sabemos. El tema es que con TDAH hay capas adicionales que hacen la cosa mucho más intensa.

La primera: el TDAH activa mucho el scroll compulsivo. No porque seas vaga o no tengas fuerza de voluntad. Sino porque el scroll es un mecanismo de búsqueda de dopamina y tu cerebro es especialmente sensible a eso. O sea, no es que acabes en cuentas de productividad porque quieras sentirte mal. Es que tu cerebro te lleva ahí sin consultarte demasiado.

La segunda: el contenido de organización y productividad es especialmente prominente en los algoritmos. Y es especialmente bueno para generar comparación con exactamente las cosas que más te cuestan a ti.

La tercera, y esta es la que más me parece importante: cuando tienes TDAH y llevas años oyendo que podrías si quisieras, que es cuestión de organizarte, que necesitas más disciplina, tu sistema de creencias ya está dañado en ese punto concreto. No te comparas con una influencer de fitness si el gym no te importa demasiado. Pero te comparas con una influencer organizada porque la organización es exactamente el área donde el TDAH te pega más fuerte.

Es como si a alguien con problemas de visión le hicieras seguir cuentas de calígrafos. No es neutro. Es específico en el punto de dolor.

La conexión entre autoestima y la trampa de la lista de tareas perfecta ya lo cubre un post entero, pero la versión corta es esta: cuando equiparas tu valor como persona con tu capacidad de organizarte, y tienes TDAH, estás usando una vara de medir completamente incorrecta para ti.

Qué hacer cuando las redes te están comiendo la autoestima

Primero, lo obvio: si hay cuentas que te dejan mal de forma consistente, dejarlas de seguir no es debilidad. Es higiene mental básica. No lo consientes en otros contextos de tu vida. No tienes por qué cons consentirlo en el móvil.

Segundo, lo menos obvio: pregúntate qué buscas cuando abres esas cuentas. Porque muchas veces la respuesta es inspiración, y lo que encuentras es comparación. Son cosas distintas. La inspiración te da energía. La comparación te la quita.

Tercero: entiende que esas cuentas muestran el mejor 2% de alguien. No su día real. La persona del bullet journal perfecto probablemente también tiene días donde no escribe nada y no hace la foto. Solo que esos días no los sube.

Si quieres entender mejor cómo afecta el TDAH a tu autoestima más allá de las redes, la guía completa sobre TDAH en mujeres cubre el impacto emocional con bastante detalle.

Y si sospechas que el TDAH podría ser parte de lo que te pasa, el test que construí puede ser un primer punto de partida. Lo tienes aquí.

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Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si te ves reflejada en lo que has leído, habla con un psicólogo o psiquiatra especializado en TDAH adulto.

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