Liderar con TDAH cuando no existe el manual

Nadie escribe libros de liderazgo pensando en cerebros que funcionan así. Si tienes TDAH y lideras un negocio, esto es para ti.

Los libros de liderazgo están escritos para un tipo de cerebro. El que procesa de forma lineal, que mantiene el foco en reuniones largas, que recuerda lo que acordó hace tres semanas sin necesitar que nadie se lo recuerde, que regula sus emociones antes de responder.

Si tienes TDAH, ese cerebro no es el tuyo.

No significa que no puedas liderar. Significa que lideras de forma distinta. Y que si intentas liderar como los libros dicen, vas a chocarte con una pared constantemente y sin entender por qué.

¿Qué hace diferente el liderazgo con TDAH?

Primero, la inconsistencia. Que es la parte que más cuesta.

Hay días en los que eres el líder más inspirador del mundo. Conectas, ves el panorama completo, tomas decisiones rápidas con claridad, comunicas con energía. Y hay días en los que no puedes con nada. En los que el email más simple parece una montaña, en los que la reunión de quince minutos te agota como si hubiera durado tres horas.

Para los colaboradores o clientes que te rodean, esa inconsistencia es confusa. No entienden qué versión van a encontrar. Y esa incertidumbre erosiona la confianza aunque tú seas excelente el ochenta por ciento de los días.

La solución no es fingir que eres consistente cuando no lo eres. Es crear sistemas que funcionen aunque tú no estés en tu mejor día. Documentar las decisiones habituales para no tener que tomarlas desde cero cada vez. Tener checklists de los procesos que se repiten. Hacer que el sistema cargue el peso cuando tú no puedes.

¿Cómo lideras cuando tu hiperfoco te desconecta del equipo?

El hiperfoco es una de las ventajas más claras del TDAH en el emprendimiento. Cuando algo te atrapa, produces a una velocidad y con una profundidad que pocas personas pueden igualar.

El problema es que durante el hiperfoco desapareces. No respondes mensajes. No atiendes lo que no está dentro del foco. El equipo o los colaboradores quedan en espera sin entender qué pasa.

Con el tiempo, si esto se repite, la gente aprende a no contar contigo cuando estás "en modo hiperfoco". Y pierdes la conexión justo en los momentos en que estás siendo más productivo.

El ajuste es gestionar las expectativas de forma proactiva. No esperar a que alguien se moleste por no obtener respuesta. Anticipar. "Esta semana voy a estar enfocado en X, si necesitas algo urgente dímelo hoy." No es excusa. Es gestión.

¿Qué haces con las emociones en el liderazgo?

El TDAH viene con desregulación emocional. Las emociones son más intensas, llegan más rápido y son más difíciles de modular antes de que salgan.

En el liderazgo esto tiene consecuencias concretas. La frustración que aparece en una reunión cuando algo no sale como esperabas. La impaciencia cuando alguien no entiende algo que a ti te parece obvio. La irritación cuando un proceso falla de nuevo.

El problema no es sentir esas emociones. El problema es expresarlas sin filtro en un contexto donde tú eres la figura de autoridad. Una reacción emocional tuya tiene más peso del que tendría en otras relaciones. La gente lo recuerda más. Lo interpreta más.

No se trata de suprimir las emociones. Se trata de ganar tiempo entre el estímulo y la respuesta. Eso puede ser tan sencillo como no responder a un email cuando estás activado emocionalmente. O pedir cinco minutos antes de una conversación difícil. O ser transparente: "Esto me ha frustrado y necesito ordenar lo que pienso antes de hablar sobre ello."

Como señala el post sobre emprender con TDAH como deporte de riesgo, no se trata de convertirte en alguien que no tienes TDAH. Se trata de entender cómo funciona tu cerebro y construir entornos y hábitos que minimicen el daño y maximicen lo que te hace diferente.

¿Cuándo el TDAH es una ventaja real en el liderazgo?

En las crisis. Cuando todo va mal y la gente pierde la cabeza, el cerebro con TDAH que lleva años sobreviviendo al caos rinde mejor que el cerebro que nunca ha tenido que improvisar.

En la creatividad. Para ver conexiones que otros no ven. Para pivots rápidos. Para entender el problema desde ángulos distintos simultáneamente.

En la energía cuando estás activado. Pocos líderes pueden igualar la intensidad de un emprendedor con TDAH en modo hiperfoco sobre algo que le importa.

Y eso tiene más capas de las que parece.

El trabajo es construir el negocio de forma que puedas usar esas ventajas con más frecuencia y que las consecuencias de los días malos sean menores. No eliminar el TDAH del liderazgo. Diseñar el liderazgo alrededor de él.¿Tu TDAH está saboteando tu negocio? Hice un test de 15 preguntas que diagnostica cómo afecta a tu negocio en 5 dimensiones: dinero, foco, decisiones, energía y mentalidad. 5 minutos y sabes dónde se te escapa el dinero.

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