Leer libros con TDAH: trucos reales para terminar lo que empiezas
Los trucos reales para terminar libros con TDAH. Sin el tópico de los 10 minutos al día. Lo que funciona cuando tu mesilla tiene 8 libros a medias.
Tienes la mesilla llena de libros a medias. Tienes el Kindle con 47 muestras gratuitas que abriste una vez. Y tienes un cajón con marcapáginas de los libros que ibas a terminar este año.
Por si te consuela, yo igual. Y te voy a contar lo que hago para terminar libros teniendo TDAH. Pero aviso: no te voy a decir que leas 10 minutos al día. Ese truco no funciona. No es un truco, es una frase bonita.
¿Por qué compras 37 libros y no te lees ninguno?
Vamos al problema real antes de los trucos, porque si no entiendes esto lo demás no te sirve.
Tu cerebro con TDAH funciona con dopamina. Y la dopamina, ojo con esto, no se libera cuando recibes la recompensa. Se libera cuando piensas que vas a recibirla. O sea, se anticipa. Tu cabeza paga por adelantado.
¿Qué significa esto cuando hablamos de leer? Pues que el momento en que tú decides "voy a leer este libro, me voy a convertir en una persona nueva" ya te está soltando la dopamina. Ya has recibido el premio. Ya has sido feliz.
Y entonces, claro, tu cerebro se queda a gusto y no necesita hacer el esfuerzo real de leer. Para qué. Si ya ha cobrado.
Por eso te compras 37 libros de la misma temática y no te acabas ni uno. No es que seas tonto. Es que tu cerebro se enchufa a la novedad como a un cargador y en cuanto la tiene ya no necesita ejecutar nada. Entender esto cambia cómo te relacionas con los libros: ya no eres un desastre sin disciplina. Eres un cerebro que cobra antes de currar.
Truco 1: empieza por libros de "una sola idea"
El primer error que cometemos los dispersos es intentar empezar por libros densos. "Voy a leerme este ensayo de 600 páginas sobre la caída del Imperio Romano porque soy una persona seria." No. No lo eres. Ninguno lo somos.
Tu primer libro tiene que girar alrededor de una sola idea. De esos que dices "coño, esto podría ser un artículo de 2 páginas y han hecho un libro entero". Sí, esos.
Lo sé, a mí también me tocaba las narices que me vendieran 300 páginas para explicarme un concepto que cabía en un capítulo. Pero justo eso es lo que te va a salvar ahora. Porque con ese tipo de libros no importa que te los leas enteros. Puedes ir saltando. Puedes leer solo lo que te interesa. Te llevas el jugo sin sentir que has fracasado en tu misión lectora.
Truco 2: vete directo al capítulo 9
Esta es la que más cuesta aceptar, pero es la más potente.
Agarras el libro. Miras el índice. Ves cuál es el capítulo que realmente te interesa. Y te vas ahí directo.
Sí, al 9. O al 7. O al que sea. El que tiene el título que te hizo comprar el libro. Si leyendo ese capítulo ves que hablan de un concepto que no entiendes, vuelves al índice, deduces en qué capítulo lo explican, y te lees ese. Luego vuelves al 9. Te llevas lo que necesitas y sales.
La gente neurotípica te va a decir "pero eso no es leer el libro". Y tú respondes: no necesito leer el libro entero, necesito entender la idea y aplicarla. Punto.
¿Y si el libro está escrito en prosa abstracta y no te deja esa navegación quirúrgica? Los capítulos en modo difuso, o el autor usando esa técnica de copywriting de "balas" donde cada capítulo promete mucho y luego es relleno. Para esos, lectura diagonal: agarras el libro, pasas páginas rápido, ojos saltando. En cuanto algo te engancha, paras, vuelves un poquito atrás, y ahí te pones a leer de verdad. Cuando decae, vuelves a diagonal hasta el próximo gancho.
Es como cuando ves un vídeo de YouTube y te vas a los capítulos de abajo para saltar a la parte interesante. No te sientes mal por hacerlo, ¿verdad? Pues con los libros igual. Quítate de la cabeza esa creencia de que todo lo que empiezas lo tienes que terminar al 100%. No es sagrado. Es un libro.
Truco 3: toma notas con tu opinión, no con el resumen
Si lees y no tomas notas, mañana no te acuerdas de nada. Cero. Ni del título del libro. Es tu memoria de trabajo diciéndote "jefe, no me cuelga nada de esto, esto me lo cargo en 3 horas". Y se lo carga. Tu cerebro no es un disco duro, por mucho que lo intentes.
Así que notas. Pero no cualquier nota.
Una libreta del chino. Lo que sea. Y por cada capítulo o idea que te ha llamado la atención, escribes DOS cosas:
1. Lo que dice el autor. En bullets, en cuatro palabras. "El autor dice que la dopamina se anticipa." 2. Lo que tú opinas de eso. Y aquí está la magia. "A mí esto me encaja porque me pasa cuando compro libros y no los leo." O incluso: "A mí esto me suena a una gilipollez porque en mi caso funciona distinto."
La clave no es resumir. La clave es dialogar con el libro. Escribirle de vuelta. Discutir con el autor. Darle la razón o mandarlo a paseo.
¿Por qué funciona tan brutal tomar notas con tu opinión?
El cerebro con TDAH tiene problemas para crear conexiones nuevas. O sea, si yo te digo "en 1808 pasó X" y no tienes nada en tu cabeza a lo que colgar esa fecha, mañana no te acuerdas. Es un dato suelto flotando. Tu cerebro lo tira a la basura.
Ahora bien. Si yo te digo que en 1808 en Zaragoza salió Agustina de Aragón con un cañón a reventar franceses, y tú eres de Zaragoza, o has visto alguna peli de eso, o te suena el nombre, de repente esa fecha se cuelga de algo que ya existe en tu cabeza. Y ya no se te olvida en la vida. Probablemente acabas de leer esto y ya no se te olvida 1808.
Eso es lo que pasa.
Cuando tú tomas notas escribiendo LO QUE TÚ PIENSAS sobre lo que has leído, estás colgando la información nueva (lo que dice el libro) de algo que ya existe (tu forma de pensar). Y eso lo deja clavado.
Por eso funcionamos tan bien recordando datos inútiles. ¿Por qué te acuerdas perfectamente del capítulo de Los Simpson pero no de la fecha de un examen? Porque el capítulo está colgado de 40 cosas de tu vida. La fecha no está colgada de nada.
Acepta que somos egocentristas (y aprovéchate)
Tú no lees para aprender. Lees para proyectar tu forma de pensar dentro de lo que lees.
Así de crudo. Somos egocentristas. Queremos vernos reflejados en lo que consumimos. Queremos que el libro confirme, o contradiga, o discuta con lo que nosotros ya llevamos dentro. Y eso no es malo. Es cómo funciona tu cerebro.
Cuando aceptas esto, dejas de sentir culpa por leer "para lo que te sirve a ti" en vez de "por puro amor al conocimiento". Lees para ti. Y tomas las notas que necesitas para que eso que lees se quede en la forma en que a ti te sirve.
Y a partir de ahí, digitaliza las notas cuando tengas tiempo. La libreta está bien para empezar. Pero si luego lo pasas a Notion, a Obsidian, a lo que uses, y lo conectas todo entre sí, de repente no tienes notas. Tienes tu cerebro externalizado. Un mapa de cómo piensas tú. Y eso es una barbaridad.
No leas libros enteros. Ni de broma. Ve al capítulo que te interesa, saca lo que hay que sacar, y lárgate. Empieza por libros de una sola idea antes de meterte con ensayos densos. Toma notas escribiendo tu opinión, no resúmenes. Y perdónate por todos los libros a medias que tienes en casa. No eres inconstante. Tu cerebro no está diseñado para terminar libros en orden lineal. Nunca lo ha estado.
Si llevas años peleándote con tu forma de leer, estudiar o retener información y quieres entender por qué tu cerebro funciona así antes de seguir dándote palos, empieza por aquí.
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