Cada lanzamiento es 'el definitivo' hasta que no funciona

Este es el lanzamiento bueno. El que cambia todo. Lo sabes. Hasta que pasan 3 días y los números dicen otra cosa. Otra vez.

"Este es el bueno."

Lo piensas cada vez. Cada lanzamiento. Cada producto nuevo. Cada secuencia de emails. Cada campaña. Este es el que lo cambia todo. Este es el que por fin funciona como tiene que funcionar.

Pasas 3 semanas preparándolo. Diseñas la landing. Escribes los emails. Configuras las automatizaciones. Pruebas el checkout. Grabas el vídeo de venta. Te quedas hasta las 2 de la mañana ajustando detalles que nadie va a notar. Porque este es el bueno. El definitivo.

Día del lanzamiento: refresca el dashboard cada 47 segundos. Cada notificación del móvil te acelera el corazón. Cada venta te da un subidón de dopamina que dura exactamente 8 segundos.

Día 3: los números no son los que esperabas.

Día 5: ya ni miras el dashboard.

Día 7: estás pensando en el siguiente lanzamiento. Porque este no era el bueno. El bueno es el siguiente.

El ciclo del emprendedor con TDAH y los lanzamientos

Lo que acabo de describir no es un lanzamiento. Es un ciclo. Y si tienes TDAH, lo conoces perfectamente porque lo has vivido 5, 10, 15 veces.

Fase 1: La idea. Tu cerebro se enciende como un árbol de Navidad. Dopamina a raudales. Ves el producto terminado, los clientes comprando, el dinero entrando. Todo claro. Todo posible. Todo inevitable.

Fase 2: La preparación. Hiperfoco total. Trabajas 14 horas sin sentir el tiempo. Estás en la zona. Eres una máquina. Esto es lo que tendría que ser emprender siempre.

Fase 3: El lanzamiento. Éxtasis y terror simultáneos. Refresca, refresca, refresca.

Fase 4: La meseta. Los números se estabilizan. Ya no hay novedad. Tu cerebro pierde el interés. El dashboard que refrescabas cada minuto ahora lo abres una vez al día.

Fase 5: El abandono. No lo anuncias. No lo decides conscientemente. Simplemente dejas de prestarle atención. Porque ya hay otra idea. Otra fase 1. Otro "este es el bueno".

Y vuelta a empezar.

No es que tus lanzamientos fracasen. Es que los abandonas.

Esta es la parte que duele. La mayoría de tus lanzamientos no fracasan. Los abandonas. Antes de que tengan tiempo de funcionar.

Porque un lanzamiento necesita seguimiento. Necesita ajustes. Necesita optimización. Necesita que mires qué funciona, qué no funciona, dónde se pierden los clientes, por qué no compran. Y todo eso es trabajo de mantenimiento. Trabajo repetitivo. Trabajo aburrido. Exactamente el tipo de trabajo que tu cerebro con TDAH odia con todas sus fuerzas.

Tu cerebro quiere crear. No quiere mantener. Quiere lanzar. No quiere optimizar. Quiere la fase 1, no la fase 4. Y como no puede saltarse la fase 4, la ignora. Y pasa directamente a la fase 1 del siguiente proyecto.

Yo he tenido productos que abandoné a las 3 semanas de lanzarlos. Productos que funcionaban. Que vendían. Que tenían potencial. Pero que dejé morir porque mi cerebro ya estaba en otra cosa. Y cada vez que miro atrás y pienso en lo que esos productos podrían haber sido si les hubiera dado 6 meses en vez de 3 semanas, me quiero dar cabezazos contra la mesa.

La regla que me obligué a cumplir

Después de abandonar mi séptimo lanzamiento "definitivo", me puse una regla: nada de lanzar nada nuevo hasta que el lanzamiento actual tenga 90 días.

90 días mínimo. Sin tocar otra cosa. Sin empezar otro proyecto. Sin abrir otro Notion con otra idea genial. 90 días de optimizar, ajustar, iterar, mejorar lo que ya existe.

Las primeras semanas quise morirme de aburrimiento. De verdad. Mi cerebro me gritaba "ESTO YA ESTÁ HECHO, VAMOS A LO SIGUIENTE" y yo le decía "no, te aguantas". Y me aguantaba. A duras penas. Con las uñas. Pero me aguantaba.

¿Y sabes qué pasó? Al segundo mes, el lanzamiento que yo daba por "medio fracaso" empezó a dar resultados. No porque hubiera cambiado la estrategia. Porque le di tiempo de madurar. De que la gente lo viera. De que el boca a boca funcionara. De parar de buscar lo perfecto y dejar que lo imperfecto se asentara.

Tu próximo lanzamiento no es el definitivo. Ninguno lo es.

Cuanto antes lo aceptes, mejor te va a ir. No existe el lanzamiento que cambia todo. Existen lanzamientos que, con tiempo y ajustes, se convierten en algo que funciona. Pero "tiempo y ajustes" es exactamente lo que tu cerebro no quiere darte.

Así que la próxima vez que estés a las 2 de la mañana preparando "el lanzamiento definitivo", para un segundo. Respira. Y recuerda que los últimos 7 también eran definitivos. Y que lo que de verdad necesitas no es un lanzamiento mejor. Es darle más tiempo al que ya tienes.

No es sexy. No da subidón de dopamina. Pero es lo que separa a los negocios que sobreviven de los que se quedan en una colección de landing pages abandonadas.

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