Externalizar te da miedo porque nadie lo hace como tú

Quieres delegar pero sientes que nadie lo hará tan bien como tú. No es perfeccionismo. Es TDAH. Y te está costando dinero.

Necesitaba ayuda. Lo sabía. Llevaba meses sabiéndolo. Mi negocio necesitaba que alguien editara los vídeos, contestara emails de soporte, y gestionara las redes. Tres cosas que me comían 25 horas semanales.

Pero cada vez que pensaba en contratar a alguien, mi cerebro decía lo mismo:

"Nadie lo va a hacer como tú."

Y tenía razón. Nadie lo iba a hacer como yo. Nadie iba a editar con mis transiciones raras. Nadie iba a contestar emails con mi tono ácido. Nadie iba a publicar en redes con mi timing caótico pero efectivo.

El problema es que "como yo" no era sinónimo de "bien". Era sinónimo de "quemándome vivo 60 horas a la semana mientras mi relación de pareja consistía en compartir wifi".

La paradoja TDAH del control

El cerebro TDAH tiene una relación tóxica con el control. No podemos controlar nuestra atención, nuestros impulsos, nuestra energía. Todo eso se nos escapa. Es como intentar agarrar agua con las manos.

Entonces compensamos controlando lo que sí podemos: nuestro trabajo. Cada detalle. Cada pixel. Cada coma.

Y cuando alguien nos dice "oye, deja que yo me encargue de esto", nuestro cerebro lo traduce como "deja que yo rompa lo único que controlas en tu vida".

No es perfeccionismo. Bueno, es perfeccionismo, pero no del tipo que los libros de productividad describen. Es un mecanismo de defensa. Si yo controlo todo, nada puede salir mal sin que yo lo vea venir. Y con TDAH, las cosas que salen mal sin que las veas venir son las que más daño hacen.

Mi primer intento de externalizar fue un desastre

Contraté a un editor de vídeo. Le di el material. Le expliqué mi estilo en 40 minutos. Me devolvió el vídeo editado.

Y quise llorar.

No porque fuera malo. Era un vídeo perfectamente editado. Cortes limpios, música bien puesta, texto animado. Profesional.

Pero no era "mi estilo". No tenía mis pausas raras. No tenía mis cortes bruscos. No tenía esos 3 segundos de silencio que yo dejaba a propósito antes de una frase importante.

Así que le pedí cambios. Muchos cambios. Tantos cambios que tardé más en revisar y pedir correcciones que lo que habría tardado en editarlo yo.

Y pensé: "¿Ves? Nadie lo hace como yo."

Lo que tardé 6 meses en entender

No estaba buscando a alguien que lo hiciera como yo. Estaba buscando una excusa para seguir haciéndolo yo.

Porque si nadie lo puede hacer como yo, entonces soy imprescindible. Y ser imprescindible se siente bien. Se siente seguro. Se siente como tener el control.

Pero ser imprescindible en tu propio negocio no es una virtud. Es una cárcel. Una cárcel con buenas vistas y wifi, pero cárcel al fin y al cabo.

No puedes hacerlo todo y lo sabes pero sigues intentándolo

Cómo lo hice diferente la segunda vez

En vez de buscar a alguien que lo hiciera como yo, busqué a alguien que lo hiciera bien. Diferente bien. Su bien.

Le di el material, le expliqué el objetivo (no el proceso, el objetivo), y le dije: "hazlo como creas que funciona mejor."

El resultado no era mi estilo. Era otro estilo. Y era bueno. Distinto, pero bueno.

Y lo más importante: me había ahorrado 8 horas esa semana. 8 horas que usé para crear un producto nuevo que facturó más en un mes que lo que me costó el editor en un año.

Las 3 señales de que necesitas externalizar ya

1. Trabajas más de 50 horas semanales y sigues sintiéndote atrasado. No es que seas lento. Es que haces demasiado. Ningún cerebro, y menos uno con TDAH, puede ejecutar bien 12 roles diferentes.

2. Tu negocio se para cuando tú te paras. Si te enfermas una semana y todo se detiene, no tienes un negocio. Tienes un autoempleo con extras.

3. Llevas meses diciendo "voy a delegar esto" y no lo has hecho. La procrastinación de delegar es la más cara que existe. Cada semana que no delegas es una semana que podrías estar usando para lo que realmente mueve el negocio hacia adelante.

Empieza por lo que más te duele, no por lo que menos te gusta

El consejo típico es "delega lo que no te gusta". Yo digo lo contrario: delega lo que más te está costando. En tiempo, en energía, en salud mental.

A lo mejor te gusta editar vídeos. Pero si te cuesta 15 horas semanales, esas 15 horas tienen un coste de oportunidad brutal. Podrías estar creando, vendiendo, pensando.

No se trata de que te guste o no. Se trata de que más grande no es mejor si tú estás dentro de la rueda de hámster haciéndolo todo.

Suelta. Sé que da miedo. Sé que nadie lo hará como tú. Pero tú tampoco lo vas a poder hacer como tú si acabas reventado en 6 meses.

¿Tu TDAH está saboteando tu negocio? Hice un test de 15 preguntas que diagnostica cómo afecta a tu negocio en 5 dimensiones: dinero, foco, decisiones, energía y mentalidad. 5 minutos y sabes dónde se te escapa el dinero.

Relacionado

Sigue leyendo