Cómo uso la IA para decidir compras caras sin perder tres tardes
El proceso que sigo para comparar opciones caras con IA sin acabar comprando el modelo que más anuncios tiene. Paso a paso.
Necesitaba cambiar un portátil y me pasó lo de siempre.
Abrí una pestaña para mirar dos modelos. A las dos horas tenía diecisiete pestañas, tres vídeos de reviews a medias, un foro de 2019 y cero decisiones tomadas. Y encima estaba más confundido que al principio, porque cada review decía exactamente lo contrario de la anterior.
Eso es lo que pasa cuando entras a comparar sin un método: no comparas, te dejas llevar. Y acabas comprando lo que mejor esté posicionado en Google o lo que más presupuesto de publicidad tenga, que no es lo mismo que lo que te conviene.
Desde hace unos meses lo hago de otra forma. Sigo tardando, pero tardo cuarenta minutos en vez de tres tardes. Y termino con una decisión que puedo defender.
¿Por qué la IA sola tampoco te resuelve la compra?
Vamos a quitarnos esto de en medio primero, porque si no te vendo humo.
Si abres un chat y escribes "qué portátil me compro", te va a dar una respuesta genérica con tres modelos que suenan bien. Puede que ni existan ya. Puede que los precios sean de hace un año. Y desde luego no sabe nada de ti.
El truco no está en pedirle la respuesta. Está en usarla para hacer el trabajo aburrido: recopilar, ordenar, tabular y quitar ruido. La decisión la sigues tomando tú, pero la tomas mirando una tabla de ocho filas en vez de diecisiete pestañas.
Yo lo hago con Claude Code porque me deja guardar todo el proceso en archivos y volver a ello dos semanas después. Pero el método funciona con cualquier chat decente. Lo que cambia el resultado es el orden en que le pides las cosas.
Paso 1: escribe tus criterios antes de mirar ningún producto
Este es el paso que todo el mundo se salta y es el único que de verdad importa.
Antes de abrir nada, escribe qué necesitas. No qué producto quieres: qué necesitas. En mi caso del portátil era algo así:
- Lo uso ocho horas al día, casi todo texto y terminal.
- Necesito que aguante sin enchufe una mañana entera.
- Viajo con él, así que el peso importa más que la pantalla.
- Presupuesto máximo, y el máximo es máximo.
- No quiero volver a cambiarlo en cuatro años.
Cinco líneas. Tardas dos minutos.
Lo que consigues con esto es enorme: cuando luego aparezca el modelo con la tarjeta gráfica brutal a un precio de escándalo, tienes por escrito que no juegas y que el peso te importa. Y ese "por escrito" es lo que te salva de la compra impulsiva.
Yo esto se lo dicto a Claude directamente y le digo que me lo guarde en un archivo. Así, cada vez que vuelvo a la conversación, el contexto ya está.
Paso 2: que la IA convierta tus criterios en una tabla vacía
Ahora le pides que traduzca tus necesidades a criterios comparables. Algo tipo:
"Con estas necesidades, dame las columnas que debería tener una tabla comparativa para decidir. Ordénalas de más a menos importante para mi caso y dime cuáles son criterios eliminatorios."
Lo de los criterios eliminatorios es clave. Un eliminatorio es "si no cumple esto, fuera, no lo discuto". Peso por encima de kilo y medio: fuera. Menos de seis horas de batería real: fuera.
Con eso pasas de comparar quince opciones a comparar cuatro. El 80% del tiempo perdido en estas compras se va en mirar cosas que nunca ibas a comprar.
¿Cómo comparo opciones sin perder tres tardes?
Aquí va la parte concreta. Cuatro movimientos, en este orden.
Uno. Recopila en bruto sin filtrar. Le pasas los tres o cuatro candidatos que has visto y le pides que rellene la tabla con lo que sabe. Le dices explícitamente: "si no estás seguro de un dato, pon DUDOSO en la celda, no te lo inventes". Esa instrucción sola te ahorra disgustos.
Dos. Verifica los DUDOSO tú. Precios y disponibilidad, siempre. Los modelos de lenguaje son malos con precios actuales, es lo que hay. Abres dos pestañas, miras el precio real, lo corriges en la tabla. Cinco minutos.
Tres. Pídele el argumento contrario. Esto es lo que más me ha cambiado el resultado. Cuando ya tengo un favorito, le digo: "convénceme de que esta es la peor opción de las cuatro para mi caso". Y le sale una lista de pegas que no había pensado. A veces me hace cambiar de opinión. Casi siempre me hace bajar la ilusión a un nivel más razonable.
Cuatro. Pídele la pregunta que no te has hecho. Literal: "¿qué debería estar preguntándome y no te he preguntado?". En la compra del portátil esto me sacó el tema de las reparaciones y los repuestos, que no había mirado ni de lejos.
Cuarenta minutos. Y una tabla que puedes enseñarle a alguien.
Lo que se te va a atascar
Los precios. Ya lo he dicho pero lo repito porque es el fallo número uno. La IA te va a dar precios desactualizados con una seguridad pasmosa. Verifica siempre el precio final, con impuestos y envío, en la web del vendedor. Si te fías, la vas a cagar.
Los productos que no existen. Pasa menos que antes, pero pasa. Te junta el nombre de un modelo con las características de otro. Si un candidato te suena raro, búscalo antes de meterlo en la tabla.
La ilusión de objetividad. Una tabla bien maquetada parece verdad. No lo es. Es tu criterio del paso uno convertido en columnas. Si el paso uno estaba mal, la tabla está mal aunque sea preciosa.
Que le pidas la decisión. Si le dices "¿cuál compro?", te va a decir uno. Y te vas a agarrar a eso porque es cómodo. Yo intento no preguntarlo nunca hasta el final, y cuando lo pregunto, le pido que me dé el porqué en dos líneas y lo contrasto con mis criterios eliminatorios.
¿Para qué compras merece la pena montar esto?
No para todas, evidentemente. Si vas a comprar unos auriculares de treinta euros, cómpralos y ya.
Yo aplico una regla sencilla: si el precio supera lo que gano en un día de trabajo, o si voy a convivir con esa compra más de dos años, monto la tabla. Portátiles, electrodomésticos grandes, un sofá, un seguro, la bici. Cosas que si te equivocas, te acuerdas cada día.
Y hay un efecto secundario que no esperaba: el proceso me ha quitado bastantes compras de encima. Al escribir los criterios en frío, unas cuantas veces me he dado cuenta de que ninguna opción los cumplía y de que en realidad no necesitaba comprar nada todavía. Eso también es ahorrar, aunque no lo parezca.
Si te interesa el tema por el lado de la pasta, tengo más ejemplos en las cosas con las que me he ahorrado dinero este año usando IA. Y si lo que estás buscando es piso o coche, ahí el proceso cambia bastante porque conviene poner un robot a mirar los portales por ti en vez de mirarlos tú.
Y ahora qué
Coge la próxima compra que tengas pendiente, aunque sea pequeña, y haz solo el paso uno. Escribe los cinco criterios y marca cuáles son eliminatorios.
Verás que la mitad de las opciones que estabas mirando se caen solas. A partir de ahí, la tabla se hace casi sin querer.
Esto es una pieza más de lo que hago con la IA en el día a día. Si quieres el mapa completo, lo tengo ordenado en IA para el día a día, que es donde cuelgan todos estos usos.
Si no tienes claro por dónde entrar tú con la IA, hice un test corto que te dice qué deberías automatizar primero según cómo trabajas. Son un par de minutos y sale con recomendaciones concretas, no con generalidades.
Sigue leyendo
Cómo montar un banco de ideas de contenido con IA paso a paso
Las ideas buenas no se buscan el día de grabar, se recogen antes. Cómo montar un banco de ideas de contenido con IA que se llena solo.
Cómo estudiar con NotebookLM paso a paso sin que se invente nada
Le das tus apuntes y responde solo con ellos, sin inventarse nada. Cómo montar NotebookLM para estudiar, con sus trucos y sus límites.
SaneBox vs los filtros de Gmail: ¿merece la pena pagar?
Gmail filtra gratis y SaneBox cuesta una suscripción al mes. Comparo los dos con mi bandeja real y te digo cuándo compensa pagar.
Cómo organizar tus carpetas para que la IA no se pierda
La IA no tiene memoria: tiene carpetas. El método de estructura, directrices y bucle para que trabaje siempre igual sin repetírselo.