Cómo montar un banco de ideas de contenido con IA paso a paso

Las ideas buenas no se buscan el día de grabar, se recogen antes. Cómo montar un banco de ideas de contenido con IA que se llena solo.

El día que te sientas a grabar o a escribir y no se te ocurre nada, el problema no es ese día. El problema es que llevas dos semanas teniendo ideas buenas y no has apuntado ninguna.

Porque las ideas buenas no aparecen cuando las buscas. Aparecen mientras trabajas, mientras le explicas algo a alguien, mientras te quejas de una herramienta. Y a los veinte minutos ya no te acuerdas.

Un banco de ideas es el sistema que recoge eso. No es una lista de temas que te sientas a inventar un domingo. Es una red que está puesta todo el rato y va cazando lo que se te ocurre mientras haces otras cosas.

Te cuento cómo tengo montado el mío.

¿Cómo dejo de quedarme sin ideas?

Cambiando el momento en el que las produces.

Casi todo el mundo funciona así: llega el día de publicar, se sienta delante de la pantalla, e intenta generar una idea buena en frío. Eso es lo más difícil que existe. Es como intentar tener hambre a las cinco de la tarde porque toca cenar.

El sistema alternativo separa las dos tareas:

Recoger es continuo, dura tres segundos y no requiere criterio. Ves algo, lo apuntas, sigues.

Elegir y desarrollar es puntual, requiere criterio y se hace sobre una lista que ya existe.

Cuando separas eso, el día de crear ya no te enfrentas a una hoja en blanco. Te enfrentas a cuarenta ideas de las que tienes que elegir una. Que es un problema muchísimo más agradable.

Paso 1: decide qué es una idea capturable

Si no defines esto, o no capturas nada o capturas todo y el banco se convierte en un vertedero.

Lo que a mí me funciona es tener escritos dos filtros:

Los temas. Tres o cuatro dominios sobre los que hablas. No quince. Si algo no cae dentro de esos temas, no entra por muy interesante que sea.

Los disparadores. Situaciones concretas que casi siempre esconden una idea:

  • Explicas algo por privado y te sale una explicación mejor de la que has publicado nunca.
  • Alguien te contradice y tú tienes una respuesta con experiencia detrás.
  • Descubres que algo que todo el mundo recomienda a ti no te funciona.
  • Comparas dos herramientas y sabes decir por qué una gana.
  • Te sale una frase corta que suena a título.
  • Cometes un error y aprendes algo.

Escribe tus disparadores en un archivo. Parece una tontería y es lo que hace que el sistema funcione, porque convierte "estar atento" (imposible de sostener) en "reconocer un patrón concreto" (automático a las dos semanas).

Paso 2: la base de datos, con los campos justos

El banco vive en una base de datos, no en una nota suelta. Yo uso Airtable para cosas así, aunque cualquier herramienta con vistas y filtros te sirve.

Los campos que necesitas de verdad son pocos:

  • Título provisional. Una frase. Como si fuera el título del contenido.
  • Por qué. Dos líneas explicando qué tiene de interesante. Este campo es el más importante y el que todo el mundo se salta. Sin él, dentro de un mes lees "sistema de carpetas" y no tienes ni idea de qué querías decir.
  • Tema. Uno de tus tres o cuatro dominios.
  • Formato posible. Vídeo, artículo, correo, publicación corta. Sin cerrarlo.
  • Estado. Nueva, en desarrollo, publicada, descartada.
  • Menciones. Un contador. Cada vez que la misma idea vuelve a salir, sube uno y apuntas el nuevo ejemplo.
  • Notas. Los ejemplos concretos, las historias, los datos que la respaldan.

Ese contador de menciones es la joya del sistema y te explico por qué en el paso cuatro.

Si te suena a que esto es montar una base de datos editorial completa, es porque lo es. La estructura que uso está en la base de datos de contenido editorial, con las vistas y el calendario incluidos.

Paso 3: la captura tiene que costar cero

Esta es la parte donde mueren el 90 por ciento de los bancos de ideas.

Si capturar una idea requiere abrir la herramienta, buscar la tabla, crear un registro y rellenar seis campos, no vas a capturar nada. Vas a decir "luego lo apunto" y luego es nunca.

La captura tiene que ser una frase, en el sitio donde ya estás.

Aquí es donde entra la IA de verdad, y no de la forma que espera la gente. La IA no se inventa las ideas: recoge las tuyas.

Yo trabajo el día entero con Claude Code delante, y la regla que tengo puesta en mis instrucciones es que cuando digo algo que encaja con mis disparadores, lo apunte al vuelo. Sin preguntarme. Escribo una frase quejándome de cómo funciona una herramienta, y esa queja acaba en el banco con el "por qué" ya redactado.

Y esto es lo interesante: el modelo estaba ahí escuchando de todas formas. No hay coste añadido. Solo hay que escribirle la regla una vez.

Si no trabajas así, la alternativa que funciona es una entrada rápida: un formulario en el móvil con un solo campo de texto, un atajo, una nota de voz que luego se procesa. Lo que sea, con la condición de que se resuelva en menos de diez segundos.

Paso 4: las menciones, o cómo saber qué idea está madura

Aquí está la parte que casi nadie tiene y que cambia el sistema entero.

Cuando capturas algo, lo primero es mirar si ya existe una idea equivalente. Si existe, no creas una idea nueva: sumas una mención y apuntas en las notas el ejemplo concreto de hoy.

Con el tiempo pasan dos cosas.

Una: el banco no se llena de veinte versiones de la misma idea, que es lo que mata a las listas de ideas normales.

Dos, y más importante: el contador te dice qué está maduro. Una idea con una mención es una ocurrencia. Una idea con seis menciones es algo que te sale una y otra vez, con seis ejemplos reales distintos apuntados debajo. Esa idea ya no hay que desarrollarla: ya está escrita a trozos.

Cuando toca crear, ordenas por menciones de mayor a menor y coges la de arriba. Se acabó elegir por corazonada.

Paso 5: la revisión semanal, quince minutos

Una vez por semana abres el banco y haces tres cosas:

Repasas lo capturado. Las ideas de esta semana que no tienen el "por qué" claro, lo completas o las descartas. Descartar está bien y hay que hacerlo sin pena.

Ordenas por menciones. Miras las tres de arriba y decides si alguna se convierte en algo esta semana.

Desarrollas una. Coges la elegida y la conviertes en un esquema: qué cuentas, con qué ejemplo, qué se lleva el lector. Ese esquema es lo que te ahorra el bloqueo el día de producir.

Quince minutos. Y esa revisión es todo el sistema: sin ella el banco crece y no sale nada de él.

Lo que se te va a atascar

Vas a capturar poco. Al principio siempre. La duda es "¿esto es suficientemente bueno?", y ante esa duda captura igual. Descartar una idea mala cuesta un clic. Una idea que no capturaste no vuelve.

Vas a poner solo el título. Y dentro de un mes no vas a saber qué querías decir. El campo del "por qué" no es opcional.

Vas a duplicar. Antes de crear, busca. Suma menciones. Si tienes la captura automatizada con IA, pon esa comprobación en las instrucciones.

Vas a querer meterlo todo. Un banco de 400 ideas sin filtrar es tan inútil como no tener ninguna. Descarta sin piedad en la revisión semanal.

¿Y ahora qué?

Monta la tabla hoy con seis campos, escribe tus disparadores en un archivo y captura durante dos semanas sin producir nada. Solo recoger.

A las dos semanas abre la lista. Vas a tener entre veinte y cuarenta ideas, tres o cuatro con varias menciones, y la sensación rara de que no sabes de dónde han salido. Han salido de tu trabajo normal. Siempre estuvieron ahí, solo que se perdían.

Yo tengo un caso concreto de una semana en la que el banco me salvó de publicar en blanco, contado en el banco de ideas que me salvó. Y si quieres ver el resto de piezas del sistema de creación, están en herramientas del creador con IA.

Si quieres montar el sistema completo (contenido, producto y negocio funcionando con una sola persona), eso es exactamente lo que enseño en Yo SA.

Ver Yo SA

Relacionado

Sigue leyendo