Lo que me ahorró la IA este año, con números reales

Suscripciones que cancelé, trabajos que no externalicé y compras que no hice. La cuenta completa de lo que me ahorró la IA este año.

Cada vez que alguien dice que la IA le ahorra dinero, la frase se queda ahí flotando sin ningún número detrás.

Así que me senté a hacer la cuenta de verdad. Y la hice con la regla que uso para todo lo que tenga que ver con dinero: solo cuenta lo que puedo señalar. Si no puedo apuntar a una factura que dejé de pagar o a un presupuesto que no acepté, no entra.

Te aviso de una cosa desde el principio: la cuenta sale a favor, pero no por donde yo pensaba.

Cómo hice la cuenta

Tres columnas, y solo tres.

Uno: lo que dejé de pagar. Suscripciones canceladas porque la IA hace ese trabajo. Verificable con el extracto bancario, sin discusión posible.

Dos: lo que no externalicé. Trabajos que en otro momento habría encargado fuera y que este año hice yo con ayuda. Aquí la cifra no es una factura, es un presupuesto real que pedí y no acepté. Si no pedí presupuesto, no cuenta. Esa regla se cargó bastantes candidatos.

Tres: lo que no compré. Software que iba a contratar y que dejé de contratar porque me lo monté. Es la columna más honesta y la más pequeña, porque la tentación de contar aquí cosas que nunca habría comprado de verdad es enorme.

Todo lo demás, el famoso "me ahorra tiempo", lo dejé fuera a propósito. El tiempo ahorrado es real, pero convertirlo en euros es un ejercicio de fe. Si tu ahorro de tiempo no se transforma en trabajo facturable o en menos horas trabajadas, no es dinero. Es comodidad.

Y la comodidad está muy bien, pero no paga facturas.

¿Cuánto dinero ahorra usar IA a diario?

En mi caso, el bulto grande de la cuenta está en la columna dos y ni siquiera se acerca en las otras dos.

Las suscripciones canceladas suman decenas de euros al mes. Está bien, es dinero, pero es dinero pequeño. Herramientas de redacción, un par de utilidades de diseño y una de transcripción que pagaba desde hacía años sin pensar. Todo eso lo tengo detallado en las herramientas que dejé de pagar.

Lo que no externalicé es otra escala completamente distinta. Un desarrollo interno que había presupuestado fuera y acabé montando con Claude Code se lleva él solo más ahorro que todas las suscripciones canceladas del año juntas. Cuatro cifras contra tres.

Ahí está la conclusión de verdad, y va en contra de lo que se cuenta por ahí: la IA no te ahorra dinero cancelando cosas pequeñas. Te lo ahorra permitiéndote hacer cosas grandes que ibas a pagar caras.

Cancelar suscripciones es lo primero que hace todo el mundo porque es lo visible. Y es lo que menos rinde.

El coste que hay que restar

Esta parte se la salta mucha gente y sin ella la cuenta es propaganda.

Usar IA a diario cuesta dinero. Suscripciones de modelos, planes de pago que no son los baratos, y el consumo por uso cuando le das caña de verdad. En mi caso es un gasto mensual fijo y no es simbólico. Tengo el desglose en cuánto cuesta usar IA al mes y no es una cifra que se pueda ignorar en la cuenta.

Aun restando eso, el año sale claramente a favor. Pero sale a favor por un solo proyecto grande, no por la suma de mil ahorros pequeños. Si ese proyecto no hubiera existido, el balance estaría bastante más ajustado de lo que me gustaría admitir.

El dinero que no gasté sin darme cuenta

Hay una cuarta categoría que no metí en la cuenta porque no sabría medirla, pero que es la que más me ha sorprendido.

Desde que llevo los gastos con ayuda de una herramienta de finanzas personales con IA, que se llama Zypper, compro distinto. No porque me diga que no compre nada. Porque tener el gasto clasificado y a la vista cambia lo que haces.

Cuando ves en una pantalla que llevas gastados no sé cuántos euros en suscripciones de software que abres tres veces al año, la siguiente suscripción te la piensas. Eso no es un ahorro que puedas apuntar en una columna, pero se nota en el extracto de los meses siguientes.

Es el mismo efecto que tiene una báscula. La báscula no adelgaza a nadie. Lo que adelgaza es mirarla.

Lo que no me ahorró nada

Por honestidad, la otra cara.

Los primeros meses gasté más, no menos. Probé herramientas que no necesitaba porque tenían IA en el nombre. Contraté planes altos "por si acaso". Tuve tres suscripciones solapadas haciendo prácticamente lo mismo durante un trimestre entero. La curva de gasto sube antes de bajar y nadie te avisa.

Las tareas creativas no se abaratan tanto como parece. El primer borrador de cualquier cosa lo tienes en dos minutos, sí. Pero el trabajo de que eso esté bien de verdad sigue siendo tuyo y sigue costando lo mismo. Lo que se ahorra es el arranque, que es un porcentaje pequeño del total.

Hay cosas que si las externalizas es por algo. Intenté hacer con IA un par de trabajos que normalmente encargo fuera y el resultado fue peor. No malo, peor. Y en algunos sitios peor te sale caro. Volví a encargarlos.

Qué haría distinto el año que viene

Medir desde enero, no reconstruir en diciembre. Hacer esta cuenta hacia atrás me llevó una tarde larga buscando extractos y correos de presupuestos. Con un campo de "esto lo iba a pagar fuera" apuntado en el momento, sería automático.

Y decidir antes de empezar cada proyecto si lo hago o lo pago. La trampa es meterse a hacer algo con IA porque es divertido, dedicarle veinte horas y luego contar como ahorro un presupuesto que en realidad nunca habrías aceptado. Eso no es ahorrar. Es un hobby con hoja de cálculo.

El resto ya está engrasado y forma parte de cómo uso la IA en el día a día sin pensarlo. Que al final es la señal buena: el ahorro real no llegó el día que descubrí una herramienta. Llegó el mes en que dejé de tratarla como una herramienta.

Si quieres montar tú lo que ibas a pagar fuera, eso es exactamente lo que enseño en Yo SA.

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