Cómo la IA encontró por qué mi dieta fallaba con mis datos

Le di a la IA más de 800 días de mis datos de peso y comida. Lo que encontró no era la dieta: era un patrón que yo no veía.

Te dejo el vídeo arriba, pero aquí lo tienes por escrito y con calma.

Llevo años bajando de peso. Poquito a poquito, con rachas malas por medio, pero la tendencia va para abajo. Si miro fotos de hace dos o tres años es que hasta la cara me ha cambiado. Casi 50 kilos de diferencia.

Y todo este tiempo he estado trackeando lo que como y lo que hago de deporte. Absolutamente todo.

El otro día le pasé más de 800 días de esos datos a la IA. Y me encontró un patrón que ni mi psicólogo había pillado. Te lo cuento porque igual a ti te pasa lo mismo y no te has dado cuenta.

¿Por qué la IA te da mejores respuestas cuando le das tus datos?

Esto es lo importante de todo el vídeo, así que agárrate.

La calidad de lo que te da la IA no depende tanto de la pregunta que le haces. Depende de los datos de contexto que le das. No es lo mismo pedirle a un asistente de fitness que me ayude "en general", que a uno que tiene 800 y pico días míos registrados para leer.

Con un ChatGPT normal esto es imposible. Le puedes pegar los datos, pero no los va a entender. Va a buscar dentro de ellos, sí, pero no los interpreta. Es demasiada información para esa ventana.

Por eso yo tiro de herramientas como Claude Code, que están preparadas para leer documentación grande y, a través de subagentes, interpretar todo ese contexto de verdad. Le doy los datos, y de repente tengo un asistente que me conoce mejor de lo que me conozco yo.

Si quieres profundizar en esto, ya te conté por qué tus prompts no funcionan y el contexto sí. Es la misma idea llevada al extremo.

Cómo le pasé 800 días de mi vida a la IA

Dirás: Rubén, ¿y cómo le metes tú todos esos datos? Pues más fácil de lo que parece.

Lo primero, exporté todo lo que tenía en Apple Health. Ahí está el peso, los pasos de cada día, la frecuencia cardíaca, un montón de cosas. Yo llevo reloj y banda de Polar, así que me trackeo todos los entrenamientos y las zonas en las que trabajo. A saco.

Para la comida uso MyFitnessPal, que también tiene una exportación sencilla. De ahí saco todo: calorías, macros y muchas veces hasta micronutrientes. Lo chuto todo al programa y listo.

Y luego está la parte que igual te sorprende. Desde hace tiempo llevo una especie de historial mío, casi como un diario médico. Voy contando cada día cómo estoy: si tengo la tripa mal, si me duele la cabeza, un resfriado, y también mi estado de ánimo y qué me ha pasado. No lo hago todos los días, hay días que se me olvida. Pero se va acumulando.

Y no es un trabajazo, que es lo que piensa todo el mundo. Lo he ido haciendo con ChatGPT: suelto todo en una conversación y, cuando veo que la ventana de contexto va a petar, le digo que me lo saque en un documento. Sigo, y cada cierto tiempo tengo un documento nuevo. Al final te das cuenta de que llevas dos años documentando tu vida sin darte cuenta.

Con toda esa montaña de datos junta, la IA tiene una foto de cómo funciono que da hasta miedo.

El patrón que la IA encontró (y yo no veía)

Aquí viene lo fuerte.

Yo tenía momentos donde me estancaba o subía un poco de peso antes de seguir bajando, y no entendía por qué. La IA me lo dibujó como una cadena que siempre, siempre se repite:

Algo me golpea emocionalmente. Estrés, una mala noticia, lo que sea. Lo primero que hago es quedarme en casa a trabajar. Como no me muevo, no gasto energía y no tengo estímulos. Y .

Como de más. Me siento mal. Aparece la culpa. Y la culpa me hunde más y me hace seguir sin salir de casa. Que me devuelve al principio del bucle. Este bucle puede durar días. Alguna vez, semanas.

Y entonces me soltó la frase que me dejó loco: tu problema no es la comida, es salir de casa.

La comida es el síntoma, no la causa. Si salgo, aunque sea a dar una vuelta de 20 minutos sin ganas, la cadena no arranca. Porque fuera hay estímulos, hay movimiento, y el impulso de comer por aburrimiento pierde fuerza.

Lo mejor fue cuando lo cruzó con mis propios datos. Los días que salgo y hago 8.000 o 10.000 pasos son los días que como bien sin esfuerzo. Los días que me quedo en casa y hago entre 500 y 1.000 pasos son los días de atracón. No es casualidad. Son más de 800 días de datos.

Y aquí conecta con algo. Hace años, Mago More me retó a dar 10.000 pasos cada día durante 30 días. Yo siempre pensé que la magia estaban en los pasos. Pues no. Los 10.000 pasos no son un objetivo de ejercicio para mí. Son la excusa para obligarme a salir de casa. El ejercicio es el efecto secundario. La defensa real es no estar encerrado.

Es la primera vez que alguien me pone el dedo en la llaga de verdad. Y no fue una persona. Fueron mis datos leídos por una IA.

¿Necesito saber programar para hacer esto?

No. De verdad que no.

La mayoría de estas herramientas funcionan desde una terminal y lo único que tienes que hacer es meter un par de comandos para arrancar. Entiendo que si nunca te has enfrentado a la terminal te dé repeluzno, porque suena muy técnico. Pero no lo es.

Lo importante es la idea de fondo: en cuanto tienes datos sobre ti, sobre tu negocio o sobre lo que haces, la IA se convierte en una barbaridad. Yo hasta uso el contexto completo en lugar de montar cosas raras, y te lo cuento en por qué no uso RAG y sí contexto completo.

Si quieres ver más ejemplos de esto aplicado a lo cotidiano, tengo una guía entera de IA para el día a día.

Las herramientas que uso

Estas son las que salen en el vídeo, por si quieres montarte algo parecido:

  • Claude Code: donde tiro toda la documentación y los datos. Lee archivos grandes y usa subagentes para interpretarlos.
  • ChatGPT: para ir soltando el día a día en conversación y que me lo destile en documentos.
  • Gemini CLI y Codex: alternativas del mismo estilo que Claude Code, por si prefieres otra.
  • Cursor: la puerta de entrada más suave si Claude Code te parece mucho de primeras.
  • Apple Health: de aquí exporto peso, pasos y frecuencia cardíaca.
  • MyFitnessPal: la comida, con macros y micros, y exportación fácil.
  • Polar: reloj y banda para trackear entrenamientos y zonas.

La lección con la que quiero que te quedes

La gente tiene mucho miedo a darle datos a la IA. Y lo entiendo. La pregunta de "¿qué van a hacer con mis datos?" es legítima.

Pero yo me he dado cuenta de una cosa. Si no le doy datos, mi vida va peor. Si le doy datos, mi vida va mejor. Me hace más productivo, me hace entenderme mejor y me deja trabajar mejor con especialistas de verdad. En esa balanza, a mí me compensa. A ti te toca decidirlo.

Porque son tantos datos, tantos días y tantos patrones, que con tu mente humana es casi imposible verlos. Y menos todavía si el patrón habla de ti.

Todo esto que tengo montado, la documentación, las notas y los agentes que leen mis datos, es justo lo que enseño a construir en Yo S.A.. Si quieres tener tu propia IA que te conozca así de bien, empieza por ahí.

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