Hablar en público con TDAH: el manual que nadie escribe
Hablar en público con TDAH es una experiencia única. El cerebro hace cosas raras, la audiencia lo nota, y aun así hay gente que lo hace muy bien. Aquí el.
La primera vez que di una charla de verdad delante de gente de verdad, me olvidé de lo que iba a decir en el minuto cuatro.
No de una frase. De todo. Del tema. De por qué estaba ahí. De qué era lo siguiente.
Silencio. Cinco segundos que parecieron cinco minutos. La gente mirando. Yo mirando mis notas y no entendiendo lo que ponía porque de repente los signos en el papel no significaban nada.
Tomé agua. Dije "perdón, he perdido el hilo". Y seguí.
Y eso, que en ese momento me pareció el mayor desastre de mi vida, resultó ser lo mejor que me podía haber pasado delante de esa audiencia.
¿Por qué el cerebro TDAH entra en pánico delante de una audiencia?
Por las mismas razones por las que entra en pánico en cualquier situación de estrés, pero amplificadas.
El cerebro TDAH ya tiene suficiente trabajo gestionando el flujo de información normal. Añade una audiencia mirándote, la presión de ser coherente, el ruido de fondo de la sala, la luz demasiado brillante, la temperatura del micrófono en la mano, y el recuerdo de que se supone que tienes que decir algo específico en un orden específico. El sistema se satura.
Lo que pasa entonces es que el cerebro elige. Y elige en tiempo real, sin consultarte. A veces elige bien y produces la mejor charla de tu vida. A veces elige mal y te quedas mirando el vacío en mitad de una frase.
No hay forma de predecir cuál va a pasar. Esa es la parte más dura.
¿Funciona el guión memorizado para alguien con TDAH?
Depende de lo que entiendas por "guión memorizado".
Si memorizar significa aprender palabra por palabra, en mi experiencia falla más que funciona. Porque cuando te bloqueas a mitad - y si tienes TDAH en algún momento te bloqueas - no tienes el hilo desde el que retomar. Necesitas volver al principio o improvisar. Ni el principio ni la improvisación son fáciles cuando tu cerebro está en modo pánico.
Lo que funciona mejor es tener muy claro el esqueleto. Tres o cuatro ideas principales, en orden. Los detalles que las conectan, más o menos. Las frases de entrada y salida de cada bloque, esas sí memorizadas. Y el resto, libre.
Ese modelo te da estructura suficiente para no perderte y flexibilidad suficiente para que el cerebro vague dentro de ciertos límites. Que es exactamente como funciona el cerebro TDAH en su mejor versión.
¿Qué hace que una charla con TDAH sea mejor que sin él?
El TDAH en escenario, cuando no se convierte en pánico, tiene superpoderes.
La conexión emocional. Los cerebros TDAH son buenos leyendo audiencias en tiempo real. Si algo no está funcionando, lo notamos antes que nadie y podemos cambiar. Si una parte está generando energía en la sala, nos lanzamos más hacia allí. Esa adaptación en tiempo real es difícil de enseñar y los TDAH la hacen de forma natural.
La autenticidad. Cuando no tienes el guión tan bien memorizado, no suenas a guión. Suenas a persona. Los pequeños titubeos, las frases que se reformulan, los momentos donde buscas la palabra exacta - todo eso comunica que estás pensando de verdad, no recitando.
El humor. Los cerebros TDAH conectan cosas de formas inesperadas. Eso, en escenario, produce las asociaciones raras que hace reír a la gente. El humor que surge cuando el cerebro hace una conexión que nadie esperaba y la dices en voz alta sin filtro.
Eso no se puede ensayar. O lo tienes o no lo tienes.
¿Cómo manejar el momento en que te pierdes delante de todos?
Con transparencia.
"He perdido el hilo" es una frase que la mayoría de ponentes jamás dirían porque les parece que admite debilidad. Pero la audiencia ya lo sabe que te has perdido. Lo ven en tu cara. El silencio les avisa. Intentar disimularlo mientras buscas el hilo añade tensión y hace que el momento dure el doble.
Decirlo en voz alta tiene el efecto contrario. Genera complicidad. La audiencia respira contigo. Alguien sonríe. Alguien que también se ha perdido en una presentación piensa "a mí también me ha pasado".
Y cuando retomas, retomas limpio. Sin la tensión acumulada del disimulo.
Es contraintuitivo. Funciona.
Emprender con TDAH es un deporte de riesgo en el que nadie te da manual.
Lo mismo aplica cuando el orgullo te impide pedir ayuda en otras partes del negocio. La transparencia, tanto en escenario como con clientes, genera más confianza que la perfección aparente.¿Tu TDAH está saboteando tu negocio? Hice un test de 15 preguntas que diagnostica cómo afecta a tu negocio en 5 dimensiones: dinero, foco, decisiones, energía y mentalidad. 5 minutos y sabes dónde se te escapa el dinero.
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