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"Todos los futbolistas tienen TDAH": por qué simplificar es peligroso

Messi, Cristiano, Maradona, Zidane... no todo futbolista brillante tiene TDAH. El peligro de confundir rasgos con diagnóstico real.

tdahfamosos

Cada vez que un futbolista hace algo espectacular, alguien en internet escribe: "Seguro que tiene TDAH". Messi regatea a cinco y es hiperfoco. Cristiano entrena como un poseso y es hiperactividad. Maradona era impulsivo y ya ni te cuento. Zidane se quedaba mirando al vacío y le llamaban "desconectado".

Y de repente, todo el vestuario tiene TDAH.

El problema no es que la gente se interese por el TDAH. Eso está genial. El problema es que convertir un trastorno neurológico real en una etiqueta que le pones a cualquiera que destaque es exactamente lo que hace que la gente no se lo tome en serio.

¿Por qué es peligroso decir que todos los deportistas tienen TDAH?

Porque trivializa algo que no es trivial.

El TDAH no es "ser muy intenso" ni "tener mucha energía" ni "concentrarte mucho en lo que te gusta". El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo que afecta a la regulación de la atención, la impulsividad y las funciones ejecutivas. Tiene criterios diagnósticos específicos. Requiere evaluación profesional. Y sobre todo, genera un sufrimiento real que va mucho más allá de lo que se ve en una cancha de fútbol.

Cuando dices que Messi "probablemente tiene TDAH" porque es capaz de ver pases que nadie más ve, estás confundiendo una habilidad excepcional con un trastorno. Messi nunca ha hablado públicamente de un diagnóstico de TDAH. Lo que sí sabemos es que recibió tratamiento con hormona de crecimiento de niño. Pero eso no tiene nada que ver con el TDAH.

Cuando dices que Cristiano tiene TDAH porque entrena seis horas al día, estás confundiendo disciplina extrema con hiperactividad. Son cosas radicalmente distintas. La hiperactividad del TDAH no es elegir entrenar más. Es no poder parar cuando tu cuerpo te dice que pares. Es moverte porque si no te mueves, la ansiedad te come.

Y cuando dices que Maradona "claramente tenía TDAH" por su impulsividad fuera del campo, estás reduciendo una vida entera, con sus adicciones, sus traumas y su contexto, a una etiqueta que te parece conveniente.

El sesgo del superviviente: solo ves a los que triunfan

Hay un problema de base que casi nadie menciona. Cuando miras a un futbolista de élite y dices "tiene rasgos de TDAH", estás mirando al 0,001% que llegó a la cima. No estás viendo a los miles de chavales con TDAH real que dejaron el fútbol porque no podían mantener la atención en los entrenamientos, porque olvidaban las jugadas del míster, porque llegaban tarde a todo, porque su impulsividad les costaba tarjetas rojas cada fin de semana.

Eso es el sesgo del superviviente. Solo ves a los que sobrevivieron. Y a partir de ahí, construyes una narrativa en la que el TDAH es una ventaja competitiva. Cuando la realidad es que, para la mayoría, es un obstáculo diario que no tiene nada de glamuroso.

El futbolista que ves en la tele haciendo virguerías tiene un equipo de entrenadores, psicólogos, nutricionistas y fisioterapeutas que compensan cualquier dificultad que pueda tener. El chaval de catorce años con TDAH que intenta llegar al primer equipo de su pueblo no tiene nada de eso.

Rasgos observables no son diagnóstico

Esta es la clave de todo.

Puedes observar rasgos en alguien desde fuera. Puedes decir "esa persona parece muy impulsiva" o "tiene una capacidad de concentración brutal". Pero un rasgo observable no es un diagnóstico. Un diagnóstico requiere evaluación clínica, historial, entrevistas, descartar otras causas, y confirmar que esos rasgos generan deterioro funcional significativo.

Desde tu sofá, viendo un partido de fútbol, no puedes diagnosticar a nadie. Ni yo tampoco. Lo que sí puedo hacer, y lo que intento hacer en cada post sobre futbolistas y rasgos de TDAH, es ser honesto con los niveles de evidencia.

Hay futbolistas con diagnóstico público confirmado. Pocos, pero los hay. Hay futbolistas que han hablado de dificultades que encajan con el perfil. Y hay futbolistas que simplemente son muy buenos en lo suyo y la gente proyecta sobre ellos lo que quiere ver.

Mezclar las tres categorías es deshonesto. Y perjudica a todos.

¿Qué pasa cuando trivializas el TDAH?

Pasa que la persona que realmente tiene TDAH y está luchando por funcionar cada día se siente invalidada. "Si todos los futbolistas tienen TDAH y les va genial, ¿por qué a mí me cuesta tanto?"

Pasa que los padres que llevan meses intentando conseguir un diagnóstico para su hijo escuchan: "Bah, eso del TDAH se lo inventan. Ahora resulta que todos lo tienen."

Pasa que el trastorno se banaliza hasta convertirse en un meme. Y los memes no ayudan a nadie a conseguir un diagnóstico, un tratamiento o una adaptación escolar.

Entonces, ¿no se puede hablar de TDAH y deporte?

Claro que se puede. Y se debe. Porque hay una relación real e interesante entre el TDAH y el rendimiento deportivo. El deporte ayuda a regular la dopamina. La actividad física mejora las funciones ejecutivas. Y hay deportistas con TDAH diagnosticado que han hablado abiertamente de cómo el deporte les salvó la vida.

Lo que no se debe hacer es ir repartiendo diagnósticos como cromos. "Este tiene TDAH, este también, y este seguro que sí."

Hablar de TDAH con rigor no es aburrido. Es responsable. Y se puede hacer con humor, con cercanía y sin perder ni una gota de interés. Pero el punto de partida tiene que ser honesto: si no hay diagnóstico público, lo dices. Si es especulación, lo marcas. Si son rasgos observables, los explicas como lo que son.

Porque el TDAH ya tiene bastante estigma como para que encima le añadamos el de la banalización.

Si alguna vez has sentido que tu cerebro funciona de forma diferente y quieres salir de dudas, el primer paso es entender cómo funciona. No por lo que diga internet sobre un futbolista, sino por lo que tú experimentas cada día.

Hacer el test de TDAH

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