El fin de semana que protege tu salud mental cuando eres emprendedor

Trabajar el fin de semana es facil. Lo dificil es saber que hacer con el fin de semana para que el lunes llegues a funcionar en lugar de a sobrevivir.

El sábado por la mañana hay dos tipos de emprendedores.

Los que abren el ordenador "solo un momento" y los que no.

Los primeros se dicen que será media hora. Son las tres de la tarde y todavía están. El fin de semana ha desaparecido sin que nadie lo robara, sin ninguna urgencia real, simplemente porque el modo trabajo no tiene interruptor y una vez encendido cuesta mucho apagar.

Los segundos no son necesariamente más disciplinados. Muchas veces es que han aprendido de la peor manera que los tres años sin vacaciones reales tienen un precio que se paga con intereses.

¿Por que el fin de semana de los emprendedores no funciona como el de los demas?

Porque el emprendedor no tiene un jefe que le diga que el trabajo terminó.

Eso que parece una ventaja es, en la práctica, una trampa. Sin señal externa de parada, el cerebro asume que no hay parada. El trabajo se cuela en la comida del sábado, en la conversación del domingo, en el paseo que se convierte en una sesión de pensar en el negocio sin papel y sin lápiz.

Con TDAH la cosa se complica más. El cerebro busca estimulación. Y el trabajo, cuando hay algo interesante en marcha, es estimulante. Mucho más estimulante que estar sentado en el sofá sin nada urgente que resolver. Así que el trabajo no solo se cuela, activamente atrae.

El burnout no llega de golpe

¿Que tiene que ocurrir en un fin de semana que funcione?

No hay una fórmula. Hay principios.

El primero es el más obvio y el más incumplido: algo diferente al trabajo. No "descansar" en abstracto, sino hacer algo concreto y distinto que ocupe el espacio que normalmente ocupa el trabajo. Puede ser deporte, puede ser familia, puede ser cocinar, puede ser leer ficción. Lo que sea. La condición es que no sea trabajo.

El segundo es desconexión digital real, aunque sea por bloques. No "no miro el email" mientras revisas Instagram cada quince minutos con la misma ansiedad de fondo. Desconexión real significa que el cerebro no está monitorizando nada del negocio. Ni notificaciones, ni Slack, ni la app del banco.

El tercero es hacer al menos una cosa que no tenga ninguna utilidad productiva. Algo que hagas porque sí. No porque te genere clientes, ni porque sea networking, ni porque construya tu marca personal. Solo porque te gusta o porque te da paz.

¿Como se diseña un fin de semana cuando el negocio no puede parar?

La mayoría de emprendedores tienen esto resuelto peor de lo que creen.

Se dicen que "su negocio no puede parar el fin de semana" y tienen razón en algunos casos. Si tienes clientes con urgencias reales, si tienes lanzamientos en marcha, si hay partes del negocio que genuinamente no pueden esperar hasta el lunes, está bien.

Lo que no está bien es usar eso como coartada para no diseñar el fin de semana de forma activa.

Diseñar significa: decidir cuántas horas trabajas, cuándo las trabajas, y qué pasa después. Un bloque de dos horas el sábado por la mañana con todo lo demás desconectado es infinitamente mejor que un fin de semana entero de trabajo difuso y culpa permanente.

El problema no es trabajar el fin de semana. Es no haber elegido cómo trabajar el fin de semana.

¿Que pasa si llevas anos sin saber como descansar?

Pasa más de lo que parece.

Hay emprendedores que llevan tanto tiempo en modo trabajo que no saben qué hacer cuando el trabajo no está. El descanso les genera ansiedad porque el cerebro lo interpreta como inactividad improductiva.

Eso no se arregla de un fin de semana. Se arregla construyendo poco a poco la capacidad de tolerar el no-trabajo. Empezando pequeño: una tarde sin trabajo. Luego un día. Luego un fin de semana completo donde, aunque haya incomodidad, el cerebro aprende que no pasa nada.

El proceso que te salva cuando estás mal

Es lo que hace que el negocio pueda seguir.

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