Empiezo a ahorrar y a las tres semanas hago una compra absurda

Abres una cuenta de ahorro, haces un presupuesto perfecto, y a las tres semanas te compras algo que no necesitas. El ciclo de siempre.

Tengo una hoja de cálculo de presupuesto mensual que es una obra de arte.

Categorías por colores. Fórmulas automáticas. Gráficos de ahorro proyectado. Un apartado para gastos hormiga. Todo. Perfecta. Impecable. La hice un domingo a las once de la noche con la energía de un tío que acaba de ver un vídeo de finanzas personales y ha decidido que a partir de mañana su vida financiera va a ser otra.

El lunes transferí dinero a la cuenta de ahorro. El martes no compré café fuera. El miércoles llevé comida de casa al trabajo. El jueves me sentí orgulloso.

Y el viernes me compré unos auriculares de 180 euros que no necesitaba para nada.

No es que los necesitara. Tenía unos que funcionaban perfectamente. Pero los vi, y algo en mi cerebro dijo "te los mereces, llevas cuatro días ahorrando, esto es un premio". Cuatro días. Cuatro puñeteros días de autocontrol y mi cerebro decidió que ya era suficiente esfuerzo como para merecer una recompensa que se cargó tres semanas de ahorro.

¿Por qué no puedo simplemente no comprar cosas?

Porque "no comprar cosas" requiere resistir un impulso. Y resistir impulsos es un músculo que algunos cerebros tienen más débil que otros.

O sea, cuando ves algo que te gusta, tu cerebro genera una señal de recompensa. "Esto te va a hacer sentir bien. Cómpralo." Y la parte del cerebro que tiene que decir "espera, esto no entra en el presupuesto" necesita ser más fuerte que esa señal.

Para algunas personas, esa pelea la gana el autocontrol casi siempre. Para otras, la gana el impulso casi siempre. Y no es porque unas sean más responsables que otras. Es porque la intensidad de la señal de recompensa no es igual en todos los cerebros.

Imagínate que tu señal de "cómpratelo" es un megáfono y tu señal de "espera" es un susurro. ¿Quién gana? Exacto. El megáfono gana siempre. Y no es que no quieras ahorrar. Es que el volumen del impulso es demasiado alto.

El patrón del ahorro fallido

Y es siempre igual. Siempre.

Semana 1: motivación máxima. Presupuesto nuevo. Cuenta de ahorro. Control total. Te sientes un adulto responsable por primera vez en la vida.

Semana 2: sigues bien. Algún gasto pequeño que "no cuenta". Un café por aquí, una tontería por allá. Pero el presupuesto general aguanta.

Semana 3: la compra absurda. Algo que no necesitas pero que tu cerebro ha decidido que es imprescindible. Unos auriculares. Un gadget. Ropa. Un curso. Algo que cuesta exactamente lo que llevas ahorrado o más. Como si tu cerebro hubiera calculado el sabotaje perfecto.

Semana 4: culpa. "Para qué me molesto si siempre acabo igual." Abandonas el presupuesto. La hoja de cálculo se queda ahí, perfecta e inútil, como todos tus proyectos que mueren en el mismo punto.

Y tres meses después ves otro vídeo de finanzas personales y vuelves a empezar.

No es falta de responsabilidad

Parece una tontería, pero necesito que lo leas: no eres irresponsable con el dinero porque seas inmaduro.

Hay cerebros que tienen un problema genuino con el control de impulsos. No solo con compras. Con todo. Con la comida, con las decisiones, con mantener cualquier hábito más allá de las primeras semanas. Es un patrón neurológico, no un defecto de carácter.

La persona que se compra unos auriculares de 180 euros después de cuatro días ahorrando no es tonta. Sabe que no debería. Sabe que se está cargando el plan. Pero en el momento del impulso, esa información desaparece. Es como si alguien hubiera apagado la parte del cerebro que evalúa consecuencias a largo plazo y solo quedara la parte que dice "esto me va a hacer sentir bien ahora".

Si esto te pasa con muchas cosas, no solo con el dinero, puede que haya algo más detrás. No estoy diagnosticando nada. Estoy diciendo que vale la pena preguntar.

Lo que me funciona para no sabotear mis propios ahorros

Tres cosas. Ninguna es perfecta, pero juntas ayudan.

Primera: automatizar las transferencias. Si el dinero sale de mi cuenta el día 1 del mes antes de que pueda tocarlo, no tengo que resistir la tentación de gastarlo. Eliminar la decisión es mil veces más efectivo que ganar la decisión.

Segunda: darme un presupuesto de impulsos. Suena raro, pero funciona. Si sé que tengo 50 euros al mes para "compras absurdas sin justificar", cuando veo los auriculares mi cerebro puede calcular si entran en esos 50 euros. Y si no entran, la respuesta es más fácil que un "no" absoluto.

Tercera: la regla de las 48 horas. Antes de comprar cualquier cosa que no sea comida, esperar 48 horas. Si después de 48 horas sigo queriendo los auriculares, me los compro. Si no, era un impulso. Y el 80% de las veces, es un impulso.

El resto es entender que tu cerebro funciona diferente y adaptarte a eso en vez de luchar contra ello.

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Si el autocontrol con el dinero (y con todo lo demás) te parece una batalla constante, puede que no sea un problema de disciplina. Tengo un test de 43 preguntas que te puede dar contexto. Gratis. Hacer el test TDAH.

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