Diagnóstico de TDAH a los 28: mi historia de inatento
Toda la vida me dijeron listo pero vago. A los 28 alguien me habló de TDAH y todo encajó. Mi historia y por qué el diagnóstico lo cambió todo.
Te dejo el vídeo arriba, pero aquí lo tienes escrito, con calma y por partes.
Es una de las cosas más personales que he contado. La historia de por qué durante casi treinta años pensé que algo en mí estaba roto, y del día que descubrí que no, que simplemente funcionaba distinto.
Si en algún momento te ves reflejado, ya habrá merecido la pena.
De "listo pero vago" a repetir curso
En el colegio yo era un niño normal, pero con cosas raras. Me quedaba mirando a un punto fijo un buen rato, me iba a mi mundo mientras el profesor hablaba y la gente me decía que estaba empanado. Y sí, me empanaba bastante.
Cada vez que llamaban a mi madre a las reuniones, la frase era siempre la misma: "tu niño es listo, pero es vago". A eso le sumabas mi problema con el orden. Mi madre decía que sabía cuál era mi sitio en clase solo con ver lo desordenados que estaban los libros.
Me costaba organizarme, atender, hacer los deberes. Y no era por tonto. El problema es que llegaban los exámenes, metía un poquito de esfuerzo a última hora y sacaba de golpe lo que debería haber ido haciendo durante todo el año.
A los profesores eso les repateaba. Me decían que era un sinvergüenza, que un día dejaría de funcionarme. Y tenían razón: fue una profecía autocumplida. Un día dejó de funcionarme y se convirtió en un problema.
Lo que sí me pasaba es que había asignaturas que no me motivaban nada, y otras en las que era sobresaliente sin esfuerzo, como tecnología, informática o música.
Llegó el primer golpe de realidad en primero de la ESO: repetí curso. Y lo curioso es por qué. No suspendí matemáticas ni lengua. Suspendí gimnasia, plástica y religión. Lo de religión tiene guasa, porque he hecho más misas que muchos curas: iba de jotero a tocar la jota por los pueblos. Pero era demasiado curioso, hacía preguntas que cuestionaban lo que intentaban enseñarme, y eso a las monjas no les hacía gracia.
No pasó nada. Es más, gracias a repetir curso conocí a algunos de mis mejores amigos de hoy. Puedes leer más sobre esto en repetir curso con TDAH, porque el castigo casi nunca arregla el problema de fondo.
¿Por qué solo rendía a última hora?
Esta es la pregunta que me perseguía. Yo era muy bueno aquí dentro, en la cabeza, y un desastre aquí fuera.
Sentarme en una mesa a estudiar era una tortura literal. Mi madre me mandaba al cuarto y me decía que no salía hasta acabar los deberes. Y yo acababa haciendo de todo menos estudiar. Como era una obligación, mi cerebro se oponía aún más. Me pasaba dos o tres horas mirando la pared y jugando con un lápiz.
Me acuerdo de un examen en el que me faltaban tres preguntas que no sabía. En vez de seguir, me puse a dibujar un tanque en otro papel, con mis historietas en la cabeza. El broncazo que me cayó por dibujar un tanque en un examen fue de época.
Miraba a los que estudiaban un rato todos los días y no lo entendía. ¿Cómo podían? Para mí era imposible. Y de tanto no poder, empecé a pensar que era yo el idiota, que algo no funcionaba en mí. Si te suena ese "no sé qué me pasa", te va a resonar este otro artículo.
Cuando trabajar para otros no encajaba
Todo cambió al empezar la FP de informática. De ser un desastre pasé a que me consideraran una persona por encima de la media. No porque tuviera un don, sino porque el tema me interesaba de verdad y me adelantaba a los temarios por pura curiosidad. Me metía horas y horas en entender cómo funcionaba todo.
Esa curiosidad me llevó a sitios raros. Grupos de gente que me podía enseñar lo que no aprendía de otra forma, rozando siempre las líneas de la legalidad.
Cuando empecé a trabajar por cuenta ajena, me di cuenta de que no era para mí. Lo intenté muchas veces. Y no pasa nada: no todo el mundo vale para trabajar para otros, ni todo el mundo vale para emprender. Yo necesito organizarme a mi manera y hacer las cosas como creo que me funcionan.
Así que acabé emprendiendo. Me arruiné, me moví a otros países, monté una empresa de ciberseguridad que terminé vendiendo, y trabajé seis años en Londres y Dubái, en la única empresa donde encajé porque me dejaban hacerlo a mi manera. Su lema era "tú te lo guisas, tú te lo comes", y para mí eso era genial.
Al final la cabra tira para el monte. Ahora llevo unos cuatro años viviendo de la formación que vendo y del contenido que hago. Ese sentirte libre pero sin estructura tiene trampa, y lo cuento en ser autónomo con TDAH.
El día que alguien me dijo "igual tienes TDAH"
El punto de inflexión más grande de mi vida, con diferencia, fue a los 28 años. Un amigo me habló de que quizá tenía TDAH. Yo ni sabía lo que era. Quedamos con otro amigo suyo que era un caso de manual, me explicó de qué iba, y fue como escuchar la historia de mi vida.
Busqué una psicóloga especializada. A los cinco minutos de hablar me dijo que me haría las pruebas, pero que claramente era un caso de manual.
Y yo insistía: "pero si yo nunca fui un niño movido, ¿cómo voy a tener TDAH?". Es la duda que le surge a todo el mundo. Me dicen que no tengo pinta, que soy más tranquilo que nada.
¿Se puede tener TDAH sin ser hiperactivo?
Sí. Existen distintos tipos, y yo soy del tipo inatento, no del hiperactivo.
Lo explico de forma vulgar para que se entienda: hay un hiperactivo físico, el niño que no para de moverse, y un hiperactivo mental, el que tiene la cabeza a doscientos por hora y muchas veces lo saca moviendo la pierna. Yo estoy más en la cabeza que en el cuerpo.
Si quieres verlo bien explicado, te dejo la diferencia entre los tres tipos en TDAH inatento, hiperactivo o combinado.
Con el diagnóstico, de repente todo cobró sentido. La psicóloga me dijo una frase que no olvido: llevaba toda la vida intentando funcionar como el resto, y el problema es que yo no funciono como el resto. Cada vez que lo intentaba, me frustraba, no era eficiente y pensaba que iba por detrás, cuando en realidad estaba desaprovechando toda mi capacidad.
Fue la primera persona que vio que había un potencial escondido, tapado por años de intentar encajar en una forma que no era la mía. No estaba roto. Funcionaba de otra manera y nadie me lo había explicado.
El test que hice para ayudarte
Por eso hice un test gratis, basado en los instrumentos que se usan para evaluar el TDAH, los de la Organización Mundial de la Salud.
Aviso importante, y lo repito porque toca: no es un diagnóstico y yo no soy médico. Lo que sí hace es darte un resultado orientativo (puede salir negativo, y es normal) y un informe descargable que explica qué instrumentos se han usado. La idea es que puedas llevárselo a tu médico o psicólogo y que te tomen en serio, porque no es lo mismo entrar diciendo "creo que tengo TDAH" que llegar con un informe en la mano.
Si sale positivo, al final te dejo también un recurso gratuito, una especie de manual de instrucciones de tu cerebro, para que sepas por dónde empezar después del "vale, ¿y ahora qué?".
Si te has sentido identificado, por favor, contacta con un profesional. Insiste aunque la sanidad esté saturada. Puede ser el inicio del resto de tu vida, literal. Yo me acuerdo del Rubén de hace años y pienso qué habría sido de mí si nadie me lo hubiera explicado. Si esto te suena, quizá también te veas en llevar treinta años sintiéndote vago cuando era TDAH.
Si con todo esto crees que puede ir por ahí, haz el test gratis y sal de dudas: ¿tienes señales de TDAH?. No es un diagnóstico, pero es un primer paso serio para empezar a entender tu cabeza.
Sigue leyendo
Equipo para empezar en YouTube: lo que de verdad necesitas
No necesitas el mejor equipo para empezar en YouTube. Grabo todos mis vídeos con menos de 300 euros y funcionan igual. Te cuento con qué y por qué.
Cómo hacerte autónomo en España: guía paso a paso 2026
Cómo hacerte autónomo en España paso a paso en 2026: alta, tarifa plana, IVA, IRPF, gastos deducibles y los errores que te cuestan dinero.
Negocios efímeros con IA: la oportunidad del arbitraje
La IA crea negocios que facturan mucho y duran poco. Qué es la oportunidad de arbitraje y por qué casi nadie la aprovecha.
No puedo dormir antes de algo importante: es el TDAH
Cuando tengo un viaje o algo importante temprano no puedo dormir, por miedo a no despertarme. Te cuento el sueño profundo del TDAH y por qué me pasa.