El CV que ya no sirve para nada

Cuando llevas años emprendiendo, el CV se convierte en un documento que no refleja quién eres ni lo que sabes hacer. Y eso asusta más de lo que parece.

El otro día abrí mi CV.

No sé por qué lo hice. Supongo que uno de esos momentos de crisis silenciosa en los que te preguntas dónde estarías si todo se cayera a pedazos. Lo abrí. Lo leí. Y no me reconocí en ninguna línea.

Nombre correcto. Fecha de nacimiento correcta. Todo lo demás, completamente inútil.

Cuatro años emprendiendo y el documento que supuestamente resume mi valía profesional habla de prácticas en empresas que ya no existen, de habilidades que aprendí con una versión de mí mismo que no recuerdo, y de un "objetivo profesional" escrito con la energía de alguien que todavía cree que las cosas funcionan siguiendo los pasos correctos.

¿Para qué sirve el CV cuando llevas años siendo tu propio jefe?

Para nada. Esa es la respuesta honesta.

El CV es una herramienta diseñada para un sistema en el que alguien te evalúa en dos minutos antes de decidir si mereces una entrevista. Es un filtro diseñado para gente que sabe exactamente qué rol ocupa, qué empresa lo contrató y durante cuánto tiempo.

Cuando llevas años emprendiendo, ninguna de esas categorías aplica. ¿Cuál es tu cargo? El de la empresa que monté. ¿Cuánto tiempo estuviste? Cuatro años, o dos, o los que sean, pero sin que nadie te contratara ni te evaluara ni te fichara. ¿Qué hiciste exactamente? De todo. Ventas, producto, atención al cliente, contabilidad de guerrilla, gestión del pánico a fin de mes.

Eso no cabe en dos páginas con márgenes de 2,5 cm.

¿Por qué el CV asusta tanto cuando llevas tiempo sin necesitarlo?

Porque cuando lo abres después de años, te das cuenta de que has estado construyendo algo que no tiene traducción en el lenguaje que usa el mundo corporativo.

Has tomado decisiones que te han costado dinero y tiempo. Has lanzado productos que han fallado. Has aprendido a pivotar cuando algo no funciona. Has gestionado la soledad, la incertidumbre y la ansiedad financiera sin que nadie te lo pidiera.

Nada de eso aparece en un CV. Y aunque apareciera, los algoritmos de selección de personal no lo leerían. Los filtros no saben qué hacer con "fundé algo, lo sostuve, lo hice crecer, lo cerré, aprendí más que en cualquier trabajo".

El CV te reduce. Y después de años emprendiendo, sentirte reducido duele.

¿Qué pasa cuando el mercado laboral no sabe leer tu experiencia?

El sistema de selección de personal está diseñado para gente lineal. Empresa A, empresa B, empresa C, puesto cada vez más alto. Un currículum que sube como una escalera mecánica.

Los emprendedores somos escaleras de mano. Subimos, bajamos, cambiamos de pared, a veces nos caemos y lo usamos para aprender a no caernos la próxima vez. Eso no es un defecto. Es exactamente la habilidad que cualquier empresa debería querer. Pero el CV no lo cuenta.

Y entonces tienes dos opciones. Adaptas el CV hasta convertirlo en algo que no refleja lo que eres, para que un software de RRHH te deje pasar el primer filtro. O aceptas que el CV ha muerto para ti y construyes otro tipo de credencial: casos de éxito, proyectos documentados, una audiencia que da fe de que sabes lo que haces.

El problema es que cuando tienes TDAH y emprendes, documentar no es tu punto fuerte. Haces cosas. No las escribes.

¿Hay algo rescatable del CV o es mejor dejarlo morir?

Depende de para qué lo necesites.

Si necesitas pasar un filtro automatizado porque buscas trabajo por cuenta ajena, tienes que adaptar el CV. Sin drama, sin orgullo mal entendido. Es una herramienta para un sistema concreto. La usas para ese sistema y punto.

Pero si lo que intentas es demostrar lo que vales a alguien que de verdad quiera entenderte, el CV es el formato más ineficiente que existe. Hay otras maneras. Escribir lo que sabes. Mostrar lo que has construido. Dejar que otros cuenten lo que han conseguido contigo.

El CV no sirve para nada cuando llevas años emprendiendo. Eso no es un fracaso. Es simplemente que has estado usando otro idioma durante todo este tiempo.

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