Cuando tu competencia es objetivamente mejor que tú

Hay momentos en que miras a tu competencia y tienes que admitir que son mejores. Lo que haces con eso es lo que separa a los que siguen de los que cierran.

Hay una conversación que casi nadie tiene en voz alta.

No la de "mira lo que hace mi competencia para copiarlo". La otra. La de "mira lo que hace mi competencia y admite que lo hace mejor que tú". Esa conversación se tiene en silencio, tarde, delante de una pantalla, con una mezcla de envidia y respeto que no sabes muy bien cómo gestionar.

Porque que tu competencia sea mejor en algo no es el problema. El problema es lo que haces con eso.

¿Cómo distingues si tu competencia es realmente mejor o si es tu cerebro haciendote trampa?

El cerebro con TDAH tiene dos modos cuando mira a la competencia: o la infravalora por defecto o la convierte en gigante imposible de alcanzar.

Ninguno de los dos es útil.

Lo que tienes que hacer es ser específico. Mejor, ¿en qué? ¿En el producto? ¿En la comunicación? ¿En el alcance? ¿En los resultados que consiguen sus clientes? ¿O simplemente en que llevan más tiempo y tienen más visibilidad?

Llevar más tiempo y tener más seguidores no significa ser mejor. Significa llevar más tiempo. Esas son cosas distintas.

Pero si en un area concreta son objetivamente mejores, tienes tres opciones. Ignorarlo y seguir como si no pasara nada. Trabajar para alcanzarlos en esa area. O no competir en esa area y ser mejor en otra.

La primera opción es la que elige el ego. Las otras dos las elige la estrategia.

¿Qué puedes aprender de alguien que hace lo que tú haces pero mejor?

Todo lo que no te avergüence aprender.

No hablo de copiar. Hablo de estudiar. Un competidor que funciona bien es un caso de estudio gratuito. Qué mensaje usan. A quién se dirigen. Cómo estructuran su oferta. Qué clientes atraen y por qué.

Eso no es espionaje. Es análisis de mercado que no te cuesta nada.

El problema del ego emprendedor, especialmente del ego con TDAH que oscila entre la grandiosidad y el colapso, es que ver a alguien mejor activa o la comparación destructiva o el modo avestruz. La opción madura, la de convertir al competidor en un profesor gratis, es la menos instintiva pero la más rentable.

He tenido competidores de los que he aprendido más que de cursos de pago. No porque me lo explicaran. Sino porque los estudié con suficiente detalle como para entender qué hacían diferente y por qué funcionaba.

El patron de caer siempre en lo mismo también aplica aqui. El de ignorar señales del mercado porque no te gustan, incluyendo las señales que vienen de lo que hace bien tu competencia.

¿Cuándo la competencia mejor que tú es en realidad una oportunidad?

Cuando te fuerza a ser más específico.

Si hay alguien que hace lo que tú haces pero mejor en términos generales, la respuesta no es hacer lo mismo pero más. Es hacer algo más específico para alguien más concreto.

Un competidor que es excelente para todo el mundo suele ser mediocre para alguien en particular. Tú puedes ser la opción para ese alguien.

No puedo competir con grandes formaciones generales de productividad para todo tipo de personas. Pero puedo ser la mejor opción para emprendedores con TDAH que ya han probado sistemas que no funcionan para su cerebro. Ese foco hace que la comparación cambie completamente.

Y cuando pivotar o persistir te paraliza, ver que tu competencia es mejor en algo puede ser exactamente la señal que necesitabas para decidir en qué dirección moverte.

¿Qué haces con la envidia cuando reconoces que son mejores?

La usas.

La envidia de competidor tiene información. Te dice dónde quieres estar, qué valoras, a qué aspiras. Si alguien te genera envidia profesional, eso significa que tiene algo que tú quieres. Y si lo quieres, puedes trabajar para conseguirlo.

No quiero que desaparezca. Quiero que me mueva.

Hay emprendedores que se bloquean mirando a la competencia porque convierten esa mirada en una fuente de desánimo. Y hay emprendedores que convierten esa misma mirada en un mapa de lo que quieren construir.

Lo que tiene en comun el segundo grupo es que no se quedan mirando. Miran, extraen información, toman decisiones y vuelven a trabajar.

La competencia que es mejor que tú hoy no tiene por qué serlo en tres años. Pero solo si haces algo diferente a seguir mirando.

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