El mentor que te da consejos que no aplican a tu negocio
Tu mentor escaló un SaaS B2B con equipo de 20. Tú eres un freelance solo. Sus consejos no son malos, es que no son tuyos.
Tu mentor tiene experiencia. Mucha. Ha construido empresas, ha escalado equipos, ha levantado rondas. Te da consejos desde un lugar de autoridad real y lo hace con buena intención.
Y aun así, cada vez que sales de una sesión con él te sientes más confundido que antes.
No porque sea malo. Sino porque sus consejos no aplican a tu negocio. Y la diferencia entre un buen consejo y un consejo inútil no es la calidad del consejo, es si aterriza en el contexto correcto.
¿Por qué el consejo de alguien exitoso puede ser el peor que recibes?
El problema con los mentores que han tenido éxito es exactamente ese: han tenido éxito. Y el éxito genera un sesgo brutal hacia lo que funcionó para ellos.
Tu mentor escaló un SaaS B2B con un equipo de 20 personas y financiación externa. Tú tienes un negocio de consultoría individual con 8 clientes y sin empleados. Él te habla de procesos de onboarding, de reuniones de producto, de métricas de retención a 12 meses.
Tú solo quieres saber cómo conseguir el cliente 9.
No es que su experiencia no valga. Es que está respondiendo a preguntas que tú no has hecho todavía. Te está dando soluciones para problemas que tendrás dentro de cuatro años, mientras tú tienes un problema que resolver esta semana.
El consejo bueno es el consejo oportuno. Y el consejo oportuno requiere que quien te aconseja entienda exactamente dónde estás tú, no dónde estuvo él.
¿Cómo sabes cuándo un consejo no aplica?
Hay una señal clara: cuando el consejo que recibes empieza con "lo que tienes que hacer es contratar a alguien que..." y tú ni siquiera tienes todavía para pagarte a ti mismo.
O cuando te dicen "deberías sistematizar esto" y el "esto" que mencionan son tres clientes y un Google Doc.
O cuando el consejo asume recursos que tú no tienes, equipos que tú no tienes, o un estadio de negocio que todavía no has alcanzado.
No tienes que decirle que está equivocado. Puedes escuchar, agradecer y filtrar. Pero para filtrar bien necesitas tener claro en qué punto del camino estás tú, no en qué punto está él. Y eso requiere honestidad contigo mismo sobre el estado real de tu negocio, algo que a veces cuesta más que cualquier consejo.
Como cuando tienes que admitir que facturar no es ganar o que eres el peor jefe que podrías tener. La honestidad brutal sobre tu situación actual es el filtro que convierte los consejos genéricos en algo útil.
¿Qué tipo de mentor sí aplica?
El mentor útil no es el más exitoso. Es el más cercano a tu situación.
Alguien que cruzó el punto en el que tú estás hace no demasiado tiempo, que todavía recuerda lo que se siente cuando no tienes certeza de nada, que puede decirte "cuando yo tenía tres clientes y no sabía si llegaría al mes que viene, lo que hice fue esto".
Eso vale más que cualquier consejo de alguien que hace diez años no toca el día a día de un negocio pequeño.
La experiencia caduca más rápido de lo que creemos. El mundo cambia, las plataformas cambian, los clientes cambian. Un mentor que construyó su negocio antes de que existieran las redes sociales puede darte principios sólidos, pero sus tácticas son arqueología.
Encuentra a alguien que esté dos pasos por delante de ti, no veinte. Dos pasos adelante puede verte. Veinte pasos adelante ya no recuerda cómo se ve el suelo desde donde estás tú.
Y si no encuentras ese mentor, emprender en soledad es parte del juego. Aprende a filtrar solo. Es una habilidad que de todas formas necesitarás para siempre.
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