Como a deshoras porque se me olvida que tengo hambre

Son las 4 de la tarde y no has comido. No es que no tengas hambre. Es que tu cerebro no te ha avisado. Y cuando avisa, ya es tarde.

Son las cuatro de la tarde. No he comido. No he desayunado. He tomado un café a las diez de la mañana y desde entonces mi cuerpo ha estado funcionando con la energía de ese café y pura inercia.

Y no es que no tenga hambre. Es que no lo noto.

Estaba haciendo algo en el ordenador. Algo que me absorbió. Y cuando mi cerebro está absorbido en algo, apaga todas las demás señales. Hambre, sed, ganas de ir al baño, frío. Todo se silencia. Como si mi cuerpo mandara notificaciones y mi cerebro las pusiera en "no molestar" automáticamente.

Así que de repente son las cuatro, me levanto del escritorio y me mareo. Y pienso "¿qué me pasa?". Y luego "ah, que no he comido en siete horas". Y me preparo algo rápido. Lo primero que encuentro. Una tostada triste, un trozo de queso, unas galletas. Comida de supervivencia, no de alguien que planifica sus comidas como un adulto funcional.

Y esto me pasa casi todos los días. No es algo puntual. Es el patrón.

Mi novia ya ha dejado de preguntarme "¿has comido?". Ahora directamente me dice "come". Sin pregunta. Sin margen de error. Porque sabe que si me pregunta, digo "sí" en automático aunque lleve ocho horas sin probar bocado.

¿Cómo se te puede olvidar que tienes hambre?

Pues como se te olvida cualquier cosa: tu cerebro decide que no es prioridad.

La mayoría de la gente tiene un sistema de señales interno que funciona en segundo plano. Cuando llevan unas horas sin comer, su cerebro les dice "oye, que toca comer". Y ellos van y comen. Así de simple. Es automático. Como parpadear.

Mi sistema de señales es más bien... selectivo. Si estoy haciendo algo estimulante, mi cerebro bloquea todo lo demás. No es que ignore el hambre. Es que literalmente no la percibe. La señal está ahí, pero mi cerebro la filtra como si fuera spam.

Es como tener un filtro de correo demasiado agresivo. Manda al spam cosas que no debería. Y el hambre, la sed, el cansancio, las ganas de ir al baño, todo eso acaba en la carpeta de spam mientras mi cerebro está ocupado con lo que sea que le tenga enganchado.

Y cuando finalmente sale de ese estado de concentración, todas las señales llegan de golpe. Y te encuentras a las cuatro de la tarde con un hambre que te come vivo, una sed del desierto del Sahara y ganas de ir al baño que requieren una intervención de emergencia.

Lo llamo "el despertar". Ese momento en el que dejas lo que estabas haciendo y tu cuerpo te pasa la factura de todo lo que has ignorado. Y siempre es divertido explicarle a alguien que no has ido al baño en seis horas porque se te olvidó que tenías vejiga.

¿Qué consecuencias tiene comer a deshoras?

Más de las que pensaba.

Primero: la energía. Si no como, mi cerebro funciona peor. Y digo "peor" siendo generoso. A las cuatro de la tarde sin haber comido, mi capacidad de concentración es la de un pez dorado con resaca. Y luego me pregunto por qué no rindo. Pues porque tu cerebro está intentando funcionar con los restos de un café de hace seis horas, genio.

Segundo: la comida basura. Cuando llegas a las cuatro de la tarde muerto de hambre, no preparas una ensalada equilibrada con proteína y verduritas. Te metes lo primero que pillas. Y lo primero que pillas suele ser lo más rápido, que suele ser lo menos sano. Pan, galletas, lo que haya en la nevera que se pueda comer sin cocinar.

Tercero: el ciclo del azúcar. Comes basura a las cuatro, te da un subidón de energía que dura una hora, te da el bajón a las cinco, cenas a las diez porque tu horario de sueño es un desastre y comes otra vez de cualquier manera. Y al día siguiente igual. Y al otro. Es una rueda que gira sola y de la que es muy difícil bajarse.

Y cuarto: la culpa. Porque sabes que deberías comer a sus horas. Sabes que es básico. Sabes que es "lo mínimo". Y cuando no puedes hacer "lo mínimo", te sientes como un desastre de persona. Te sientes como alguien que no puede hacer ni lo más elemental de cuidarse. Y eso se suma a todas las demás cosas que "deberías" poder hacer y no puedes.

¿Cómo consigo comer a horas más o menos normales?

Con alarmas. Sí, en serio. Con alarmas en el teléfono.

Tengo una alarma a la una y media que dice "COME". Así, en mayúsculas. No "es hora de comer" ni "recuerda comer". "COME". Directa. Sin florituras. Porque mi cerebro necesita que le griten, no que le sugieran.

Y a veces la ignoro. Ya lo sé. Pero la mayoría de los días, cuando suena la alarma, miro la hora y pienso "ah, es verdad, llevo desde las diez sin comer". Y como.

Otra cosa que funciona: tener comida preparada. Los domingos cocino para tres o cuatro días. Cosas simples que se comen en cinco minutos. Arroz, pollo, verduras. Cosas que se calientan y se comen sin pensar. Porque la barrera no es comer. La barrera es preparar la comida. Si la comida ya está hecha y solo tengo que calentarla, la barrera baja un ochenta por ciento.

La tercera: comer donde trabajo. Si tengo algo de picar en la mesa - frutos secos, fruta, algo que se pueda comer sin plato - mi cerebro a veces pilla un puñado sin que yo lo decida conscientemente. Es como poner comida a la vista para que la inercia haga el trabajo que mi memoria no puede hacer.

Y la cuarta: beber agua. Me compré una botella de un litro y la tengo en la mesa. Siempre llena. Siempre visible. Porque si no la veo, no bebo. Y si no bebo en seis horas, cuando por fin bebo me duele la cabeza y estoy de un humor de perros sin saber por qué.

Si te olvidas de tomar la medicación, si no puedes seguir una agenda, si comer te parece algo que "debería hacer" pero tu cerebro no coopera, puede que tu sistema de señales internas funcione diferente al de la mayoría.

Hay cerebros que no procesan las señales del cuerpo en tiempo real. Que bloquean el hambre, la sed, el cansancio cuando están concentrados en algo. Y eso no es disciplina extrema. Es un fallo en la comunicación entre cuerpo y cerebro. Un fallo que tiene nombre. Y los propósitos de año nuevo no funcionan por eso. No porque seas débil. Sino porque tu cerebro filtra lo que no le interesa, incluyendo las señales más básicas de tu cuerpo.

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Si se te olvida que tienes hambre y comes a cualquier hora, puede que tu cerebro esté filtrando señales que no debería. Tengo un test de 43 preguntas. Gratis, 5 minutos. Hacer el test TDAH.

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