La web que le hice a un cliente con Claude Code: precio y horas

Presupuesto, horas reales de trabajo y lo que cobré por una web hecha con Claude Code. Los números completos de un encargo, sin adornos.

Le hice una web a un cliente con Claude Code. Una web de verdad, con su dominio, su formulario y su hosting, cobrada y entregada.

Y como este tema siempre se cuenta a medias, aquí van los números completos: qué me pidió, cuánto presupuesté, cuántas horas eché de verdad y qué me habría llevado hacerlo a mano.

Aviso desde ya: la conclusión no es "la IA lo hace todo y ganas dinero durmiendo". Es más interesante que eso.

¿Se puede hacer webs para clientes con IA?

Sí, con dos condiciones que no son negociables.

La primera: tienes que saber revisar lo que sale. No hace falta que sepas escribir el código, hace falta que sepas si está bien. Es la diferencia entre saber cocinar y saber si un plato está crudo. Si no distingues lo segundo, vas a entregar cosas rotas y no te vas a enterar hasta que las abra el cliente.

La segunda: tienes que responder tú de lo entregado. Cuando algo falle en tres meses, y va a fallar, el cliente te llama a ti. "Es que lo hizo la IA" no es una respuesta que puedas dar. Si asumes esa responsabilidad, adelante. Si no, no cobres por ello.

Cumplidas esas dos, la respuesta es que sí, y con un cambio de proporciones bastante bestia en el tiempo de trabajo.

El encargo

Una web para un negocio local. Cinco páginas: inicio, servicios, sobre el equipo, preguntas frecuentes y contacto. Formulario que llega al correo, mapa, versión móvil bien hecha, textos que me pasaban ellos y unas cuantas fotos.

Sin tienda, sin área de clientes, sin reservas. Una web de presentación bien hecha, que es el 80% de lo que pide un negocio pequeño.

Lo importante del encargo no es lo que lleva, es lo que no lleva. En cuanto entra un carrito, unos pagos o un panel donde el cliente edita cosas, esto se convierte en otro proyecto y en otro presupuesto.

Los números

Presupuesto: 900 euros, cerrado, con dominio y primer año de alojamiento aparte (eso lo paga él a su nombre, y así se lo dejo por escrito).

Horas reales de trabajo: algo menos de catorce, repartidas en dos semanas.

Y el desglose de esas horas es la parte que a mí me sorprendió:

  • Reunión inicial y toma de requisitos: 1,5 horas
  • Estructura y primera versión funcionando: 3 horas
  • Diseño, ajustes visuales y responsive: 3,5 horas
  • Meter sus textos y sus fotos: 2 horas
  • Formulario, correo, mapa y pruebas: 1,5 horas
  • Despliegue, dominio y comprobaciones: 1 hora
  • Dos rondas de cambios del cliente: 1,5 horas

Fíjate en que la parte de "construir la web", que es lo que todo el mundo cree que es el trabajo, son tres horas de catorce. Menos de una cuarta parte.

Lo que se lleva el tiempo es todo lo demás: entender qué quiere, colocar contenido real, ajustar lo que se ve raro en un móvil concreto y atender los cambios de última hora. Eso no lo acelera ninguna IA, porque no es un problema de escribir código.

Qué habría tardado a mano

Aquí está el dato que da sentido a todo.

Esa misma web, montada por mí sin ayuda, se me iba a unas treinta o treinta y cinco horas. No porque sea difícil, sino porque el trabajo manual de maquetar cinco páginas, dejarlas bien en móvil, montar el formulario y afinar los detalles se cuenta en jornadas.

O sea, el ahorro está en torno a la mitad del proyecto. No es el 90% que se vende por ahí, pero es la diferencia entre que un encargo así te compense o no.

Y hay un matiz importante: el ahorro no se reparte igual. En la parte de escribir código el ahorro es enorme, se acerca a esa cifra tan alta que la gente repite. En la parte de hablar con el cliente, cero. Como en el proyecto real la segunda parte pesa mucho, el ahorro total se queda a la mitad.

Si alguien te dice que hace webs diez veces más rápido con IA, lo que te está contando es el tiempo de teclear, no el tiempo de entregar.

Cómo trabajé con Claude Code en este proyecto

Nada raro. Claude Code y una carpeta con el proyecto.

Lo que más diferencia marcó fue el archivo de instrucciones del proyecto. Dediqué un rato al principio a dejar escrito ahí cómo quería que fuera la web: la paleta, las tipografías, que las páginas siguieran todas la misma estructura, qué cosas no quería. A partir de ahí, cada pantalla nueva salía coherente con las anteriores sin tener que repetírselo.

Sin eso, cada página sale de su padre y de su madre, y te pasas el proyecto uniformando cosas. Con eso, la tercera página ya sale sola.

El otro hábito fue ir por trozos y revisar cada uno antes de seguir. Una página, la miro en el navegador, la ajusto, y solo entonces la siguiente. Cuando pides cinco páginas de golpe, si algo está mal, está mal en las cinco.

Si nunca has tocado la herramienta, tengo una guía de Claude Code para no programadores que va desde cero. Y el proceso completo aplicado a mi propia web lo cuento en cómo rehice mi web con Claude Code.

Qué salió mal

Dos cosas.

La primera, el formulario. Funcionaba perfectamente en mis pruebas y los correos llegaban. Al cliente no le llegaban. El motivo era de manual y no tenía nada que ver con la IA: los correos se le iban a la carpeta de no deseados por cómo estaba configurado el dominio de envío. Una hora de mi tiempo, aprendida por las malas.

La segunda, las fotos. Me pasaron imágenes enormes, directamente de la cámara. La web cargaba lenta y en móvil era un desastre. Tuve que reducirlas y recortarlas yo. Ahora lo meto en el presupuesto como una línea aparte, porque pasa siempre.

Ninguno de los dos problemas es de código. Los dos son de proyecto. Y es donde se te va el margen si no los tienes previstos.

Qué haría distinto

Cobraría el mantenimiento aparte y desde el primer día. Yo entregué la web y me quedé como la persona a la que se llama cuando hay que cambiar un teléfono en la página de contacto. Eso, sin una cuota mensual detrás, es trabajo gratis y sin fin.

Metería en el presupuesto una línea de preparación de contenidos. Las fotos y los textos siempre llegan mal, y ese trabajo existe aunque nadie lo llame trabajo.

Y limitaría las rondas de cambios por escrito. Puse dos de palabra. Con dos rondas escritas en el presupuesto, la tercera conversación se resuelve sola.

Al final, la cuenta del encargo sale bien: catorce horas por 900 euros es una tarifa que se defiende sola, y sin la IA no habría podido dar ese precio sin perder dinero. Lo que ha cambiado la herramienta no es que ahora cualquiera pueda hacer webs. Es que un trabajo que antes no salía a cuenta, ahora sale. Un ejemplo aún más extremo de esa cuenta lo tengo en la web de un curso montada en un solo día.

Si quieres aprender a montar webs así, desde cero y sin saber programar, el curso va exactamente de este proceso.

Ver el curso Crea tu web con Claude Code

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