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Cómo un cerebro hiperactivo cambió la historia del deporte

Phelps, Biles, Bolt, Ali, Maradona. Los atletas más recordados tenían cerebros que no paraban. La hiperactividad no es un defecto en la cancha.

tdahfamosos

Hay una cosa que todos los mejores atletas de la historia tienen en común.

No es la genética. No es el entrenamiento. No es la disciplina de hierro que los documentales les atribuyen en plan "se levantaba a las 4 de la mañana, ocho años seguidos, sin saltarse ni un día".

Es que todos tenían un cerebro que no podía parar.

Y resulta que eso, en la cancha, en la piscina o en el ring, no es un problema. Es lo que les hizo insuperables.

¿Hay algún patrón en los atletas más extraordinarios?

Antes de entrar en los casos concretos, el aviso de siempre: no voy a venderte el cuento de que el TDAH es un superpoder olímpico. Tengo suficientes tardes en las que no puedo ni responder un mensaje como para romantizarlo.

Pero sí hay algo que funciona diferente en estos cerebros: la hiperactividad no desaparece. No se apaga. Y cuando esa energía encuentra un canal, cuando hay una disciplina que la absorbe, cuando el cuerpo puede hacer lo que el cerebro necesita hacer para no explotar, pasan cosas que el resto de la gente no puede replicar por mucho que lo intente.

Cinco atletas. Cinco cerebros que no paraban.

¿Qué pasa cuando Phelps entra al agua?

Michael Phelps tiene 23 medallas de oro olímpicas. Veintitres. El atleta más laureado de la historia de los Juegos Olímpicos tiene TDAH diagnosticado desde los nueve años.

Lo que se cuenta menos es lo que pasaba fuera de la piscina. Phelps era el niño que no podía estar quieto en clase. El que interrumpía. El que sus profesores describían como imposible de gestionar. Su madre recuerda que le dijeron que nunca sería capaz de concentrarse en nada.

Lo que ocurrió es que encontró el agua.

Dentro de la piscina, toda esa energía que no tenía salida se convirtió en velocidad. La hiperactividad que hacía la vida en tierra literalmente insoportable desaparecía cuando estaba nadando. No porque el TDAH se fuera. Sino porque por primera vez había un sitio donde ser exactamente como era, sin que eso fuera un problema para nadie.

Hay mucho más sobre cómo el hiperfoco de Phelps funcionaba en el agua

¿Por qué Simone Biles hace lo que nadie más puede hacer?

Simone Biles es probablemente la gimnasta más grande de la historia. Hace movimientos que llevan su nombre porque ningún reglamento tenía forma de catalogarlos. Cosas que otros gimnastas ven y dicen que no se pueden hacer.

En 2016, durante los Juegos de Río, sus registros médicos fueron hackeados y publicados. El mundo descubrió que tomaba medicación para el TDAH.

La respuesta oficial de Biles fue perfecta: "Tengo TDAH y he tomado medicación para él desde que era niña. Esto no es ningún secreto. No tengo vergüenza de ello."

Lo interesante no es el diagnóstico. Es lo que el TDAH hace en un deporte donde la diferencia entre la medalla y el suelo es una décima de segundo de concentración. La gimnasia de competición de alto nivel requiere una capacidad de procesar información en tiempo real que la mayoría de cerebros no puede gestionar. El de Biles sí. El mismo cerebro que hace que la vida cotidiana sea un caos, dentro de la colchoneta, se convierte en una ventaja que ningún entrenamiento puede enseñar.

¿Qué hacía Usain Bolt cuando no corría?

Usain Bolt es el hombre más rápido que ha existido sobre la tierra. Nadie ha corrido los 100 metros más rápido que él. Nadie ha corrido los 200 metros más rápido que él. El récord del mundo que puso en los Juegos de Pekín de 2008, a 9.69 segundos, lo batió él mismo un año después.

Lo que menos aparece en los documentales es que Bolt odiaba entrenar.

No en plan "era duro pero lo hacía con disciplina". En plan que su entrenador Glen Mills ha contado en varias entrevistas que los primeros años entrenarle era como intentar meter a un toro en una caja. Bolt no podía estar en modo "entrenamiento estructurado y metódico". Su cerebro necesitaba jugar, necesitaba la improvisación, necesitaba que cada sesión fuera diferente.

La conexión entre Bolt, el TDAH y su forma de entrenar

¿Cómo luchaba Muhammad Ali dentro y fuera del ring?

Muhammad Ali no solo fue el mejor boxeador del siglo XX. Fue el más rápido, el más impredecible, el que más hablaba, el que más baile metía en un deporte que no suele tener mucho baile.

"Float like a butterfly, sting like a bee." El que inventó esa frase no tenía un cerebro que funcionara a velocidad normal.

Ali era impulsivo. Era incapaz de callarse. Provocaba a sus rivales en las ruedas de prensa, insultaba a los árbitros, convertía cada entrevista en un monólogo de improvisación que la prensa no sabía si aplaudir o censurar. Había días en que sus entrenadores no podían controlarle en el gimnasio porque hacía lo que quería, cuando quería, como quería.

Dentro del ring, eso era imbatible.

La hiperactividad que le hacía ser el tipo más irritante de cualquier sala de prensa le daba una velocidad de movimiento y una capacidad de improvisar que sus rivales no podían predecir. Ali no seguía el plan. Su cerebro no hacía planes que duraran. Y eso, contra un boxeador que había memorizado todas sus estrategias, era devastador.

¿Por qué Maradona era incontrolable dentro y fuera del campo?

Diego Maradona fue, para mucha gente, el mejor futbolista de la historia. Tiene el gol más votado del siglo XX. Tiene la Copa del Mundo de 1986 casi en solitario. Tiene ese segundo gol a Inglaterra que sigue siendo lo más cerca que ha estado el fútbol de algo imposible.

También fue, por sus propias palabras, una persona que no podía gestionar casi nada fuera del campo.

Maradona era impulsivo, errático, incapaz de mantener rutinas. Dormía hasta las cinco de la tarde. Entrenaba cuando le parecía. Sus entrenadores alternaban entre la desesperación y el asombro porque en el campo hacía exactamente lo contrario de lo que le pedían, y normalmente era mejor de todas formas.

Esa impulsividad que hacía su vida personal un desastre constante era lo que le hacía imprevisible sobre el césped. Su cerebro no procesaba el juego de la misma forma que el resto. Veía cosas que no se veían. Tomaba decisiones en fracciones de segundo que a otros jugadores les hubieran costado tres pasos.

No era talento solamente. Era un cerebro que procesaba la realidad a una velocidad diferente.

Lo que tienen en común estos cinco

Phelps no podía estar quieto en clase.

Biles tiene diagnóstico y medicación desde niña.

Bolt odiaba el entrenamiento estructurado.

Ali no podía callarse ni cinco minutos.

Maradona no podía seguir una rutina ni si le iba la vida en ello.

Todos impredecibles. Todos imposibles de gestionar según los estándares normales. Todos considerados "difíciles" o "problemáticos" en algún momento de sus carreras. Y todos, sin excepción, los mejores en lo que hacían.

La hiperactividad no desapareció cuando entraron en competición.

Se convirtió en exactamente lo que nadie podía seguir el ritmo.

No te digo que si tienes TDAH vayas a ganar veintitres medallas de oro. Te digo que el cerebro que te hace difícil seguir instrucciones, difícil estar quieto, difícil funcionar dentro de los sistemas que están diseñados para cerebros que funcionan diferente al tuyo... ese cerebro tiene un historial.

No es que no funciones.

Es que no te has encontrado todavía con el agua que convierte tu energía en algo imparable.

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