Branson vs Neeleman: dos empresarios con TDAH, dos formas de volar
Richard Branson y David Neeleman tienen TDAH diagnosticado y fundaron aerolíneas. Uno es puro espectáculo, el otro pura operación. Dos cerebros, un cielo.
Hay un dato que me parece completamente absurdo y a la vez perfectamente lógico.
Richard Branson tiene TDAH diagnosticado y fundó Virgin Atlantic. David Neeleman tiene TDAH diagnosticado y fundó JetBlue, WestJet, Azul y otras dos aerolíneas más. En el mismo sector. Con el mismo tipo de cerebro. Y siendo personas radicalmente distintas.
No es casualidad que los dos eligieran hacer lo mismo. Y no es casualidad que lo hicieran de maneras tan opuestas.
¿Quién es quién?
Por si acaso: Richard Branson es el tío del globo, el que se vistió de azafata para perder una apuesta, el que fundó más de 400 empresas empezando por una revista estudiantil con 16 años y dejando el colegio antes de terminar. Cara reconocible en cualquier portada. Marca personal antes de que se llamara así.
David Neeleman es el otro. El que la mayoría no conoce, aunque haya volado con alguna de sus aerolíneas. Fundó Morris Air (vendida a Southwest), WestJet, JetBlue, Azul en Brasil, y Breeze Airways, su quinta aerolínea. Cinco veces. El mismo sector. Cinco veces desde cero.
En una entrevista, Neeleman dijo algo que se quedó grabado: "Si me pudieran quitar el TDAH, no lo haría. Me ayuda a ver cosas que otros no ven."
Branson probablemente lo miraría, le daría una palmada en la espalda y diría algo igualmente motivador delante de cincuenta fotógrafos.
¿En qué se parecen?
En más cosas de las que parece.
Los dos abandonaron la educación convencional sin acabarla porque no encajaban. Los dos construyeron negocios enormes desde la impulsividad y la visión de largo plazo en paralelo, que es esa combinación rara que el TDAH permite a veces. Los dos eligieron sectores complicados, con márgenes estrechos y competencia brutal, y los dos encontraron una forma de diferenciarse cuando todos decían que no había espacio.
Branson entró en la aviación en los ochenta cuando todo el mundo le dijo que estaba loco. Lo primero que hizo fue llamar a Boeing para alquilar un avión. Los dos se caracterizan por esa disposición a llamar antes de tener el dinero, montar el sistema después.
Neeleman hizo lo mismo. Cuando fundó JetBlue, introdujo televisores con DirectTV en cada asiento en una época en que las aerolíneas recortaban maníes. La mejora venía de observar lo que molestaba a los pasajeros normales, no de seguir el manual del sector.
Eso también es TDAH: hiperfoco en los problemas que otros ya dan por asumidos.
¿En qué son completamente distintos?
En todo lo demás.
Branson es la marca. Él es Virgin. Si mañana Branson desaparece, Virgin Atlantic pierde su corazón narrativo. Su modelo de negocio incluye a él como personaje. Hace cosas absurdas, se pone en situaciones ridículas, cruza el Atlántico en globo, anuncia negocios desde islas privadas. Eso no es marketing, es identidad.
Su TDAH lo empuja hacia fuera. Hacia el escándalo controlado, la acción visible, el impacto inmediato que se puede fotografiar. Es el TDAH del espectáculo.
Neeleman es lo contrario.
Es un operador. Cuando fundó JetBlue, pasaba tiempo en la cabina de tripulación. Cargaba maletas en el aeropuerto. Observaba dónde fallaba el sistema y lo arreglaba. Su innovación no era visible desde fuera, era funcional desde dentro. Pantallas en los asientos, política de equipaje, experiencia al embarcar. Cosas que te hacen elegirle sin poder explicar exactamente por qué.
Neeleman ha descrito su TDAH como una ventaja para detectar ineficiencias. Ve patrones donde otros ven normalidad. No se queda quieto hasta que encuentra la solución más elegante para el problema que acaba de descubrir.
Su TDAH lo empuja hacia dentro. Hacia los sistemas, la arquitectura invisible, la obsesión por lo que no funciona todavía. Es el TDAH de la operación.
¿Dos tipos de TDAH o dos personas distintas?
Esta pregunta me parece más interesante que la comparación en sí.
El TDAH no es una condición uniforme. Hay personas con TDAH que son el centro de cualquier sala y personas con TDAH que prefieren desaparecer y construir cosas que hablen por ellas. Hay cerebros que hiperfocalizan en personas, en relaciones, en impacto social inmediato. Y hay cerebros que hiperfocalizan en sistemas, en procesos, en el problema técnico que nadie ha resuelto todavía.
No es que Branson tenga TDAH y sea extrovertido por casualidad. Y no es que Neeleman sea introvertido a pesar del TDAH. Es que el TDAH amplifica lo que ya estaba ahí. Toma tu tendencia natural y la pone a doscientos.
Si eres alguien que se orienta hacia las personas, el TDAH te convierte en Branson: energía contagiosa, visión que arrastra, carisma que vende sin vender. Si eres alguien que se orienta hacia los problemas, el TDAH te convierte en Neeleman: capacidad de ver lo que está roto antes de que nadie lo haya señalado, obsesión productiva por mejorarlo.
Los dos son útiles. Los dos son peligrosos si no se entienden.
¿Y la parte mala?
Porque siempre hay parte mala.
Branson ha tomado decisiones impulsivas que costaron fortunas. Proyectos que no debería haber lanzado, apuestas que tenían más de ego que de estrategia. Virgin Cola. Virgin Cars. Virgin Brides. Algunos funcionaron, muchos no, y la diferencia entre los dos no siempre es obvia desde dentro cuando tienes un cerebro que dice sí antes de que termines de formular la pregunta.
Neeleman fue destituido como CEO de JetBlue en 2007 después de una crisis de relaciones públicas mal gestionada. Una tormenta de nieve dejó aviones en pista durante horas. La respuesta fue lenta, el daño enorme. No porque Neeleman no se preocupara, sino porque los sistemas de comunicación de crisis no eran su punto fuerte. Construyó algo brillante en eficiencia operativa y le falló en visibilidad pública justo cuando más falta hacía.
El don y la trampa son el mismo interruptor. Siempre.
Lo que esto cambia si tienes TDAH
Hay una conversación que me cuesta tener cuando alguien me dice "oye, Branson tiene TDAH y mira lo que ha conseguido". Porque la respuesta útil no es "entonces tú también puedes", sino algo más específico.
La pregunta útil es: ¿cómo funciona tu cerebro TDAH en particular?
¿Eres más Branson o más Neeleman? ¿Tu hiperfoco va hacia personas o hacia problemas? ¿Tu impulsividad se dispara hacia la acción visible o hacia el análisis obsesivo? ¿Te cansas de un proyecto cuando ya está funcionando, o te engancha más cuando más difícil está?
No hay una respuesta correcta. Hay una respuesta tuya.
Branson y Neeleman eligieron el mismo sector y lo conquistaron de formas distintas porque construyeron sobre cómo funciona su cerebro en lugar de intentar funcionar como los demás. Eso no es inspiracional genérico. Es una estrategia concreta.
Y para tener esa estrategia, primero tienes que entender el cerebro.
Si todavía no sabes muy bien cómo funciona el tuyo, empezar por ahí no es mala idea.
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