Cómo montar la app interna que tu equipo lleva años pidiendo
El Excel compartido que nadie entiende puede ser una app interna decente esta misma semana. Cómo la monto sin programar y qué se atasca.
Todos los equipos tienen ese archivo.
Una hoja de cálculo compartida con nueve pestañas, tres columnas de colores que solo entiende la persona que las creó, y una fila oculta que si la borras se rompe medio negocio. Nadie la toca sin preguntar. Todo el mundo se queja de ella. Y lleva ahí cuatro años.
La conversación siempre acaba igual: "habría que hacer una herramienta interna en condiciones". Y ahí muere, porque hacer una herramienta interna en condiciones significaba contratar a alguien, y contratar a alguien para una cosa que usan seis personas no sale.
Pues ya sale. Y no hace falta programar.
¿Qué es exactamente una app interna?
Para que no nos perdamos: una app interna es una pantalla que le pones delante a tu equipo para que trabaje con vuestros datos sin ver la base de datos.
Nada más que eso. Por debajo sigue habiendo una tabla. Lo que cambia es que en vez de una hoja de cálculo con cincuenta columnas, la persona de atención al cliente ve un buscador y una ficha; el comercial ve su lista de clientes y un botón para registrar una llamada; y tú ves el panel con los números.
Cada uno ve lo suyo. Nadie puede romper una fórmula sin querer. Y los datos están en un sitio, no en cuatro versiones del mismo archivo.
Paso 1: separa los datos de las pantallas
Este es el cambio mental que hay que hacer, y el resto viene solo.
Tus datos van a vivir en una base de datos con cara amable. Yo uso SmartSuite cuando el equipo va a trabajar dentro de la propia herramienta, porque los permisos por campo y los estados de trabajo vienen bastante bien resueltos de serie. Airtable también sirve y tiene más ejemplos por internet.
Encima de esa base montas la interfaz con Softr. Softr se conecta a la tabla y te genera las pantallas: listados, fichas, formularios, login de usuarios y permisos por rol. Sin escribir una línea.
La ventaja de trabajar así es que si mañana Softr no te gusta, tus datos no se mueven. Cambias la capa de arriba y ya. Cuando lo haces todo dentro de una única herramienta cerrada, migrar es una pesadilla.
Paso 2: escribe las tres frases del equipo
Antes de abrir nada, siéntate con quien va a usar la app y que te diga qué hace en un día normal. Lo apuntas en frases cortas, empezando por el verbo:
- "Busco un cliente por teléfono y miro qué compró."
- "Marco un pedido como enviado y pongo el número de seguimiento."
- "Veo qué pedidos llevan más de tres días parados."
Tres o cuatro frases. Esas frases son tu app entera. Cada una va a ser una pantalla o un botón.
Lo digo porque el error clásico es empezar por la base de datos e ir metiendo campos "por si acaso". Acabas con cuarenta campos, la mitad vacíos, y una app que no sirve para nada concreto.
Paso 3: monta la tabla mínima
Ahora sí, abres la base de datos y creas solo los campos que aparecen en esas frases. Si en las frases no sale "sector del cliente", no hay campo de sector. Ya lo añadirás cuando alguien lo pida.
Tres cosas que sí conviene meter desde el principio:
Un identificador que no cambie. Un número o un código. Nunca uses el nombre como identificador, porque los nombres se escriben mal y se corrigen.
Un estado. Casi todo en un negocio tiene estados: nuevo, en curso, esperando, cerrado. Ponlo como lista cerrada, no como texto libre. Si lo dejas en texto libre vas a tener "Enviado", "enviado", "ENVIADO " con espacio y "enviad".
Fecha de creación y de última modificación. Automáticas. El día que algo falle vas a querer saber cuándo se tocó.
Paso 4: genera las pantallas y reparte permisos
En Softr eliges plantilla, conectas la tabla y montas una pantalla por cada frase del paso dos. Un listado con buscador, una ficha de detalle, un formulario para dar de alta.
Luego creas los grupos de usuarios. Y aquí va el consejo que evita el 90% de los desastres: empieza dando menos permisos de los que crees que hacen falta. Es mucho más fácil abrir un permiso cuando alguien lo pide que explicar por qué se han borrado treinta registros.
Yo suelo dejar tres roles: quien solo lee, quien edita lo suyo, y quien administra. Con eso cubres casi todo.
¿Merece la pena hacer la herramienta interna en vez de comprarla?
Depende de una cosa: de si tu proceso es raro o no.
Si lo que necesitas es facturar, llevar un almacén estándar o gestionar tickets de soporte, cómpralo. Hay productos que llevan diez años puliendo eso y nunca vas a llegar a ese nivel con una tarde de trabajo. Pagar cuarenta euros al mes por algo que funciona es la decisión inteligente.
Ahora, si tu proceso tiene una vuelta propia (que es lo que suele pasar en los negocios pequeños que funcionan), hazla tú. El síntoma es fácil de reconocer: cuando probáis un producto del mercado y acabáis usándolo a medias, con un Excel al lado para lo que la herramienta no contempla. Ese Excel al lado te está diciendo que tu proceso no encaja.
La segunda pregunta es el coste real. Una herramienta interna hecha así no es gratis: tiene una suscripción mensual, tiene mantenimiento, y tiene una persona que sabe cómo está montada. Si esa persona se va y nadie más lo entiende, has cambiado un Excel misterioso por una app misteriosa. Documenta cómo funciona aunque sea en dos folios.
Lo que se te va a atascar
Los datos viejos. Migrar la hoja de cálculo a la base de datos es lo que más tiempo se lleva, y no es culpa de la herramienta: es que tus datos están sucios. Fechas en tres formatos, nombres duplicados, campos con notas dentro. Limpia antes de importar, no después.
El login de la gente. Preparar que cada persona entre con su cuenta lleva más rato del que parece, sobre todo si alguien usa un correo distinto del que tú tenías apuntado. Hazlo con calma y con una sola persona de prueba primero.
El "ya que estamos". En cuanto enseñas la primera pantalla, todo el mundo pide cosas. Apúntalas todas y no metas ninguna hasta que la versión inicial lleve dos semanas en uso. Si no, no terminas nunca.
Los límites del plan gratuito. Registros, usuarios y pantallas. Antes de montar nada, mira los límites del plan que vas a usar de verdad y calcula con tus números reales, no con los de la demo.
Y ahora qué
Elige el proceso más pequeño y más molesto que tengáis. No el más importante: el más molesto. Ese que genera cinco mensajes al día preguntando lo mismo.
Móntalo esta semana, con tres pantallas y sin florituras, y ponlo en manos de una persona. Si a los quince días lo sigue usando, amplías. Si no, has perdido una tarde y has aprendido cómo funciona todo esto.
Si quieres ver el panorama completo de opciones antes de decidirte, lo tengo ordenado en crear apps sin programar. Y si tu caso es más sencillo y lo que quieres es sacar una app de móvil directamente de una hoja de cálculo, mira cómo montar eso con Glide. Para ver el resultado real, aquí está la herramienta interna que montamos Fer, Sara y yo con este mismo método.
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Si no sabes por dónde empezar con todo esto, hice un test corto que te dice qué parte de tu trabajo conviene atacar primero con IA y con qué tipo de herramienta.
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