Autocompasión con TDAH: para las que odian esa palabra

Si la autocompasión te produce rechazo, no eres rara. Con TDAH, la autoexigencia se disfraza de rigor y es muy difícil soltar. Pero hay una entrada diferente.

Autocompasión.

Solo con leer esa palabra ya sé que hay un porcentaje de vosotras que ha hecho un gesto de "uf, paso". Y os entiendo perfectamente.

A mí también me ponía de los nervios. Durante mucho tiempo, "autocompasión" me sonaba a excusa de gurú de Instagram. A esa persona que te dice "sé amable contigo misma" mientras tú estás intentando terminar algo antes de las doce de la noche del domingo.

Pero hay algo que no sabía entonces: el rechazo a la autocompasión en mujeres con TDAH no es aleatorio. Tiene una lógica muy concreta.

¿Por qué la autocompasión parece una trampa si tienes TDAH?

Mira, con TDAH llevas años compensando.

Has aprendido, a base de fracasos repetidos, que si bajas la guardia las cosas no se hacen. Que si te permites el "bueno, tampoco es para tanto", las consecuencias llegan. Que la única manera de mantener cierto nivel de funcionamiento es mantener una presión interna constante.

La autoexigencia no es una decisión consciente. Es una estrategia de supervivencia que desarrollaste porque nadie te dio otra.

Y cuando alguien llega y te dice "sé más compasiva contigo misma", tu cerebro traduce eso como "relájate, no te exijas tanto". Y tu respuesta instintiva es: si me relajo, me hundo. Porque en tu experiencia, relajarse y desmoronarse son casi lo mismo.

Por eso la autocompasión da rechazo. No porque seas masoquista. Porque tu cerebro la asocia con bajar las defensas en un entorno donde las defensas te han mantenido a flote.

El problema es que esa presión interna constante tiene un coste enorme en autoestima. Lo explico con más detalle en el post sobre cómo construir autoestima desde cero con TDAH.

La autocompasión no es lo que crees

Aclaración que cambia las cosas: la autocompasión real no es decirte "todo está bien cuando no está bien".

Es reconocer que algo está mal, que duele, o que te has equivocado, sin añadir el comentario de que eso te convierte en una persona defectuosa.

Es la diferencia entre "fallé en eso y ahora tengo que arreglarlo" y "fallé en eso, soy un desastre, probablemente siempre lo seré y no merezco que me salgan bien las cosas".

Una de las dos versiones te deja energía para resolver el problema. La otra te la quita.

Con TDAH, el problema no es que seas demasiado compasiva contigo misma. El problema casi siempre es el contrario: tienes una voz interna que aplica a tus errores un nivel de crítica que no aplicarías ni a tu peor enemiga.

Y eso no te hace más productiva. Solo te agota más. Y las personas agotadas cometen más errores, lo que confirma la narrativa de que son un desastre, lo que activa más autocrítica, lo que agota más. Ya conoces el bucle.

Una entrada diferente si la autocompasión te da alergia

No te voy a pedir que te quieras a ti misma ni que te digas cosas bonitas al espejo. Eso no funciona con muchas personas con TDAH, y menos si hay historia de autoestima dañada.

Lo que sí puede funcionar es esto: la próxima vez que te equivoques en algo, antes de lanzarte a la autocrítica, hazte una pregunta. ¿Qué le diría a una amiga que me contara exactamente esto?

No para absolverte. Para calibrar si el nivel de dureza que te aplicas a ti misma es el mismo que aplicarías a alguien a quien quieres.

Casi nunca lo es. Y esa diferencia dice mucho.

Esto conecta directamente con lo que describes cuando llevas tiempo con la voz interior que te repite que deberías poder con todo: no es verdad, pero llevas tanto tiempo escuchándola que se siente verdadera.

La guía sobre TDAH en mujeres tiene también contexto sobre el impacto emocional del diagnóstico tardío, que es donde mucho de esto tiene raíces.

Si todavía estás en la fase de entender si el TDAH es parte de tu historia, el test que construí puede darte algo concreto con lo que empezar. Puedes hacerlo aquí.

---

Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si te ves reflejada en lo que has leído, consulta con un psicólogo o psiquiatra especializado en TDAH adulto.

Relacionado

Sigue leyendo