Fatiga cronica y TDAH en mujeres: cuando no encuentran nada

Fatiga crónica y TDAH se confunden o aparecen juntos en mujeres con frecuencia. Si el médico no encuentra nada pero no puedes más, aquí hay algo importante que leer.

Llevas meses, quizás años, agotada.

No el cansancio normal de trabajar mucho. Algo diferente. Un agotamiento que no se va con dormir, que no tiene una causa que el médico pueda señalar en una analítica.

Has pasado por varios especialistas. Todos te dicen que estás bien. Te hacen analíticas, revisan la tiroides, comprueban el hierro. Todo normal.

Y tú sigues sin poder funcionar.

Si además tienes TDAH, hay algo que quiero que sepas: esto no es raro. Y tiene más de una explicación posible.

¿Por qué el TDAH agota tanto?

Primero lo más básico, que a veces se olvida.

Tener TDAH y funcionar en un mundo diseñado para cerebros que no tienen TDAH es agotador. No metafóricamente. Literalmente, a nivel neurológico, agotador.

Cada vez que tienes que hacer un esfuerzo activo para mantener la atención en algo que tu cerebro no quiere hacer, cada vez que inhibes un impulso, cada vez que ejecutas una función que para otros es automática y para ti requiere esfuerzo consciente, estás quemando recursos cognitivos a una tasa mayor.

El masking, o sea, el esfuerzo de ocultar tus síntomas y parecer "normal", suma. Cada día en que te has esforzado por no parecer distraída, por responder cuando tocaba, por no interrumpir, por llegar a tiempo, es un día que has consumido energía extra que los demás no necesitan gastar.

Haz eso durante 20 o 30 años sin saber que lo estás haciendo, y el resultado es un cuerpo que simplemente no puede más.

¿Qué es el agotamiento por TDAH y cómo se distingue?

El agotamiento relacionado con el TDAH tiene algunas características que lo distinguen del cansancio normal.

Tiende a ser variable. Hay días en que estás relativamente bien y días en que no puedes ni pensar. No es lineal. Puede no correlacionar con cuánto has dormido o cuánto has trabajado esa semana.

A menudo tiene un componente emocional muy marcado. El agotamiento emocional de gestionar la regulación emocional, la vergüenza, la sensación de no llegar, puede ser tan o más agotador que el físico.

Y suele empeorar en situaciones de mucha demanda cognitiva o emocional: periodos de estrés, cambios grandes, situaciones que requieren mucha función ejecutiva.

La posibilidad de la fatiga crónica real como comorbilidad

Dicho todo lo anterior, también existe la posibilidad de que haya una fatiga crónica real como condición separada, coexistiendo con el TDAH.

El síndrome de fatiga crónica, o encefalomielitis miálgica según la nomenclatura más actualizada, es una enfermedad real que todavía no está completamente comprendida pero que implica un agotamiento que no mejora con el descanso, malestar post-esfuerzo, y una serie de síntomas cognitivos y físicos. Y hay estudios que sugieren que puede haber cierta superposición con el TDAH.

El problema es que si llegas a un médico con agotamiento y déficit de atención, es fácil que todo se atribuya al TDAH o a la ansiedad y que la fatiga crónica quede sin explorar.

Si llevas tiempo con este nivel de agotamiento, lo que te recomiendo es buscar un especialista que conozca tanto el TDAH adulto como las condiciones de fatiga crónica. No es fácil de encontrar, lo sé. Pero es la única forma de que el cuadro completo esté sobre la mesa.

También vale la pena revisar si hay ansiedad y TDAH en mujeres que estén contribuyendo al agotamiento, porque la ansiedad crónica por sí sola es extenuante. Y el post sobre burnout y agotamiento en el TDAH va directamente a ese territorio.

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Este post es orientativo y no sustituye el diagnóstico ni tratamiento profesional.

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