La amiga que te dice "a mí también me pasa" cuando hablas de tu TDAH

Le cuentas que tienes TDAH y te dice "a mí también me pasa, me distraigo muchísimo". La respuesta más frustrante y por qué es tan difícil de manejar.

Le has contado que tienes TDAH.

Ha sido difícil. Has buscado el momento, has elegido las palabras, te has preparado para distintas reacciones posibles.

Y ella te dice: "Ay sí, a mí también me pasa. Me distraigo mogollón. El otro día me puse a hacer una cosa y acabé haciendo otra completamente distinta, je."

Y tú sonríes y dices "sí, claro" y cambias de tema.

Por dentro, algo se cierra.

Por qué esa respuesta duele aunque no sea mala intención

A ver, primero lo obvio: tu amiga no te está atacando. No está cuestionando tu diagnóstico. No está siendo cruel. Está respondiendo con lo que tiene, que es su propia experiencia de distracción ocasional.

El problema es que esa respuesta equipara dos cosas que no son la misma cosa.

Todo el mundo se distrae. Todo el mundo tiene días en los que no puede concentrarse. Todo el mundo ha empezado algo y ha acabado haciendo otra cosa. Esa experiencia es humana y universal.

El TDAH no es "distraerse mucho". Es un patrón neurológico que afecta a la función ejecutiva, a la regulación emocional, a la memoria de trabajo, a la gestión del tiempo, y que está presente de forma consistente en múltiples áreas de la vida y durante años. No es un mal día de concentración. Es cómo funciona el cerebro.

Cuando alguien dice "a mí también me pasa", aunque sea de buena fe, lo que hace sin querer es colapsar esa diferencia. Y eso deja a la persona con TDAH en un sitio incómodo: o corrige a su amiga (y parece que compite en sufrimiento), o asiente y se siente más sola que antes de contarlo.

¿Cómo responder sin que sea un sermón?

Esta es la parte práctica que nadie te enseña.

No tienes que convertir cada conversación sobre tu TDAH en una clase. No tienes que defender tu diagnóstico ante nadie. Y no tienes que hacer que todo el mundo lo entienda perfectamente para que tu diagnóstico sea válido.

Pero si quieres que esa amiga entienda algo más de lo que está respondiendo, hay una manera de hacerlo sin que suene a "me estás invalidando".

Algo como: "Sí, todo el mundo se distrae, es verdad. Para mí es algo más constante, lleva toda la vida, y tiene mucho que ver con cómo mi cerebro gestiona la atención y no solo la concentración. No te lo cuento para que lo arregles, solo para que sepas cómo funcionan algunas cosas mías."

No es un discurso. No es una conferencia. Es una pequeña corrección que deja espacio para que ella entienda más si quiere.

Hay amigas que con eso cambian completamente. Que empiezan a hacer preguntas reales, que se interesan, que después te mandan artículos o te preguntan cómo estás con el tema. Y hay amigas que lo asimilan superficialmente y siguen sin entender del todo pero sin invalidarte activamente. Y las dos son opciones con las que puedes vivir.

Cuándo la respuesta no es ignorancia sino una señal de más

A veces la respuesta "a mí también me pasa" viene de alguien que genuinamente se está reconociendo en lo que describes. Y que no está equiparando experiencias, sino que está procesando si lo que tú tienes nombre podría ser también lo que ella tiene.

Eso es diferente. Y si sospechas que eso es lo que pasa, dejarle espacio para que lo explore también es un gesto de amistad real.

La situación de que una amiga cercana reciba su propio diagnóstico después de que tú cuentes el tuyo ocurre con más frecuencia de lo que parece. El TDAH tiene componente hereditario y las personas tienden a rodearse de otras con estilos cognitivos parecidos.

Pero mientras eso pasa o no pasa, lo que más ayuda es no cargar con la responsabilidad de enseñar a todo el mundo. Elige bien a quién le cuentas. Y con las que eliges mal, no pasa nada: no tienes que ganarte el derecho a tu propio diagnóstico ante nadie.

Para entender más sobre el contexto de cómo las mujeres llegan al diagnóstico tardío y por qué estas conversaciones son tan complicadas, la guía de TDAH en mujeres tiene mucho de eso.

Si todavía tienes dudas sobre si lo que te pasa tiene nombre, tengo un test de 43 preguntas basado en escalas clínicas reales. Puedes hacerlo aquí.

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Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si te ves reflejada en lo que has leído, habla con un psicólogo o psiquiatra especializado en TDAH adulto.

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