Cómo ahorrar cuando tu facturación no es predecible
Ahorrar con ingresos irregulares es uno de los retos financieros más difíciles del emprendedor. No porque no quieras, sino porque nadie te enseñó cómo.
Los consejos de ahorro están pensados para gente que cobra lo mismo todos los meses.
El día 30 te entra la nómina. Sabes cuánto es. Sabes cuánto saldrá en gastos fijos. Y la diferencia, si hay diferencia, es lo que puedes ahorrar. Sencillo, predecible, aburrido.
El problema es que eso no tiene ninguna relación con la vida financiera de un emprendedor.
Mi facturación más alta en un mes ha sido seis veces más alta que la más baja. No en un año especialmente malo. En un año normal. Unos meses llegan proyectos grandes. Otros meses no llega nada. Los gastos fijos no saben qué mes es.
Intentar aplicar la mentalidad de ahorro de la nómina fija a la vida del emprendedor es como intentar usar un mapa de Madrid para moverte por Lisboa. Tiene aspecto de mapa, tiene calles, tiene estructura. Y no te lleva a ningún sitio.
¿Por qué los meses buenos no terminan en ahorro?
Por la misma razón por la que el cerebro TDAH gasta cuando tiene dinero disponible.
El mes que facturas el doble de lo normal hay una euforia. La cuenta está llena. Todo parece posible. Y de repente aparecen gastos que llevaban semanas esperando: la herramienta que no te habías permitido, el gasto en publicidad, la mejora del equipo, la cena que celebra el buen mes.
Más sutil: el relajamiento en los pequeños gastos. Los cafés extra, los servicios que "este mes me los puedo permitir", las compras que no son necesarias pero tampoco son un desastre porque "ha sido un mes bueno".
Y a final de mes, el mes bueno ha terminado más o menos igual que los otros. El colchón que deberías haber construido no existe.
El mes siguiente es peor y no tienes reservas.
¿Qué funciona para ahorrar con ingresos variables?
El sistema del porcentaje fijo, no la cantidad fija.
En lugar de decidir "ahorro X euros al mes", decides "ahorro el Y% de todo lo que entra, sin excepción". El mes que entra poco, ahorras poco. El mes que entra mucho, ahorras más. La proporción es constante aunque el número cambie.
El porcentaje tiene que decidirse en frío, no en el momento de la transferencia. Decide cuál es cuando no tienes ni un ingreso especialmente bueno ni uno especialmente malo. Y luego aplícalo automáticamente cada vez que entra dinero, antes de hacer nada más con ese dinero.
"Antes de hacer nada más" es la parte crítica. El ahorro que se hace con lo que sobra al final del mes es el ahorro que nunca se hace. El que se hace en el momento en que entra, antes de que el cerebro vea ese dinero como disponible, es el que existe.
Una cuenta separada, específicamente para el colchón. Sin tarjeta vinculada. Con un pequeño roce de acceso. No para que sea imposible usarlo, sino para que usarlo requiera una decisión consciente y no un impulso.
¿Cuánto necesita ser el colchón?
Aquí los consejos estándar también fallan.
"Tres meses de gastos" es el consejo habitual para empleados. Para emprendedores, en mi experiencia, necesitas más. No tres meses. Seis. Porque el emprendedor no solo tiene gastos personales. Tiene gastos de la empresa también. Y cuando vienen los meses malos, vienen para los dos a la vez.
Seis meses de gastos totales - personales más del negocio - es el número que te da tranquilidad real. No perfecta. Pero suficiente para no tomar decisiones de negocio desde el pánico financiero.
El pánico financiero es el peor asesor que existe. Hace que aceptes proyectos que no debería aceptar, que bajes precios más de lo razonable, que te metas en acuerdos que no te convienen porque necesitas el dinero ahora. Como cuando cobrar mal no es humildad sino miedo: el colchón que te falta te cuesta más en decisiones malas que lo que cuesta construirlo.
¿Qué pasa cuando llevas años intentando ahorrar y no lo consigues?
Que probablemente el problema no es la fuerza de voluntad.
El ahorro que depende de fuerza de voluntad no funciona para nadie a largo plazo. Para el cerebro TDAH menos todavía. La solución no es intentarlo más fuerte. Es hacer que el sistema haga el trabajo que la fuerza de voluntad no puede sostener.
Automatización. El porcentaje que va al colchón tiene que moverse solo, sin que tú tengas que decidirlo cada mes. La cuenta tiene que estar suficientemente separada para que no sea la primera opción cuando hay un gasto inesperado. El sistema tiene que funcionar incluso cuando estás en un mal mes, incluso cuando el cerebro TDAH no tiene recursos para pensar en el largo plazo porque está gestionando una urgencia del presente.
Emprender con TDAH es un deporte de riesgo en el que nadie te da manual.
Cuando el sistema funciona, el ahorro pasa. No porque seas disciplinado ese mes. Porque el sistema lo hace por ti.¿Tu TDAH está saboteando tu negocio? Hice un test de 15 preguntas que diagnostica cómo afecta a tu negocio en 5 dimensiones: dinero, foco, decisiones, energía y mentalidad. 5 minutos y sabes dónde se te escapa el dinero.
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