La voz que dice 'deberías poder con esto': TDAH y autoexigencia

Hay una voz en tu cabeza que lleva años diciéndote que deberías poder. Que otras personas pueden. Que el problema eres tú. Esa voz tiene una historia.

"Deberías poder con esto."

"No es tan complicado."

"Otras personas lo hacen sin problema."

"Si te organizaras mejor."

"Si no fueras tan despistada."

"Si te esforzaras de verdad."

Si tienes TDAH y llevas años sin diagnóstico, esa voz la conoces. La llevas tanto tiempo escuchando que ya no suena como una crítica externa. Suena como un hecho. Como la descripción objetiva de quien eres.

Y eso es exactamente el problema.

¿De dónde viene esa voz?

No la inventaste tú. Te la construyeron.

Cada vez que de pequeña olvidaste algo que se suponía que no ibas a olvidar, alguien te lo hizo notar. Cada vez que llegaste tarde cuando se esperaba que llegaras a tiempo, fue un problema. Cada vez que empezaste algo y no lo terminaste, fue una señal de algo.

¿De qué? Dependía del día. A veces de falta de disciplina. A veces de egoísmo. A veces de que no te importaba lo suficiente. Nunca de que tu cerebro procesa el tiempo, las recompensas y la motivación de una manera diferente y necesita herramientas distintas.

Así que el mensaje que recibiste, repetido durante años, fue: el problema eres tú. Y tienes las herramientas para solucionarlo. Solo tienes que esforzarte más.

Eso no es una evaluación justa. Es una conclusión equivocada sacada de evidencia parcial.

Pero cuando llevas suficientes años escuchándolo, el cerebro lo integra como verdad. Y la voz deja de necesitar que nadie la diga en voz alta. Ya la tienes instalada dentro.

La historia del "no soy suficiente" en mujeres con TDAH tiene exactamente este origen. No es baja autoestima genérica. Es el resultado de un diagnóstico que llegó tarde, o que todavía no ha llegado, y de años de mensajes que apuntaban en la dirección equivocada.

¿Qué hacer con esa voz?

No te voy a decir que la ignores. Porque no funciona así. No puedes decidir no escucharla.

Lo que sí puedes hacer es empezar a cuestionar su premisa.

"Deberías poder con esto." ¿Por qué? ¿Quién lo dice? ¿Basado en qué?

Si la respuesta es "porque otras personas pueden", tienes que añadir una variable que falta: otras personas no tienen el mismo cerebro que tú. Y si las tienes, probablemente ellas también lo están pasando mal en silencio.

Si la respuesta es "porque antes podías", vale la pena preguntarse si "antes podías" o si "antes compensabas con más energía y ahora estás agotada".

No estoy diciendo que el TDAH sea una excusa para no hacer nada. Eso sería deshonesto. Hay cosas que puedes hacer de otra manera, con las herramientas correctas, y funciona.

Lo que sí digo es que la voz que te lleva años diciendo que el problema eres tú probablemente tiene los datos equivocados. Y antes de seguir obedeciendo sus conclusiones, vale la pena revisar de dónde viene la información que usa.

La conexión entre autoestima y la trampa de creer que hacer igual a valer lo desarrolla mejor que yo aquí. Vale la pena leerlo.

Si sospechas que el TDAH podría ser parte de tu historia, el test que construí puede ser un primer mapa. 43 preguntas, sin dramatismos. Lo puedes hacer aquí.

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Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si te ves reflejada en lo que has leído, habla con un psicólogo o psiquiatra especializado en TDAH adulto.

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