Dejar de compararte con mujeres que no tienen tu cerebro

Tu amiga trabaja, cuida niños, hace deporte y tiene la casa limpia. Tú apenas sobrevives. Su cerebro no lleva el mismo manual que el tuyo.

Tu amiga trabaja a jornada completa.

Cuida a dos niños. Hace deporte tres veces por semana. Tiene la casa limpia. Queda con sus amigas. Contesta los mensajes el mismo día.

Tú llevas tres semanas intentando responder un email que tardas quince minutos en escribir. La colada está en la silla del dormitorio desde antes de que empezara el mes. Y hoy has cancelado dos planes porque no tenías energía para nada.

¿Qué falla en ti que no falla en ella?

Nada. Pero tu cerebro no lleva el mismo manual.

¿Es justo compararte con alguien que no tiene TDAH?

La respuesta corta: no.

La respuesta más larga es que compararte con alguien que no tiene TDAH es como comparar el consumo de gasolina de un Ferrari con el de un utilitario y concluir que el Ferrari tiene un problema. Son máquinas distintas. Hacen cosas distintas. Consumen de forma diferente.

El cerebro con TDAH no es un cerebro con menos capacidad. Es un cerebro que necesita mucha más energía para hacer cosas que para otros son automáticas.

Cosas como gestionar el tiempo. Priorizar. Mantener el foco en tareas que no activan lo suficiente. Cambiar de actividad sin que suponga un drama interno. Recordar lo que tenías que hacer sin que haya un recordatorio externo.

Todo eso, en un cerebro sin TDAH, pasa de forma bastante fluida. No sin esfuerzo, pero sin el coste brutal que supone para alguien con TDAH.

Así que cuando ves a tu amiga haciendo cuatro cosas y te preguntas por qué tú no puedes, la respuesta no es que ella se esfuerce más. La respuesta es que su cerebro no gasta tanta energía en el proceso de organizarse. Le queda mucho más en el depósito para hacer.

La trampa de la comparación silenciosa

Lo que nadie te cuenta de la comparación es que siempre la haces con información incompleta.

Ves el resultado visible de la vida de otra persona. No ves el coste invisible. No sabes lo que le cuesta por dentro. No sabes qué está dejando de hacer. No sabes cómo está su salud mental. No sabes si detrás de esa apariencia de tenerlo todo bajo control hay algo que está aguantando con alfileres.

Y aunque tu amiga sí tenga todo bajo control de verdad, lo tiene en las condiciones de su cerebro. No en las condiciones del tuyo.

Compararte no te da información útil. Solo te da un criterio de comparación que no aplica a tu situación.

Piénsalo así: si fueras a una olimpiada con TDAH no diagnosticado, corriendo contra gente sin TDAH, y perdieras todas las carreras, ¿la conclusión sería que eres mala corredora? ¿O que competías en condiciones que no eran equivalentes?

Exacto.

El estándar que sí aplica a ti

Esto no es una excusa para no hacer nada. No te estoy diciendo que uses el TDAH como razón para no intentarlo.

Lo que te estoy diciendo es que el estándar que usas para evaluarte tiene que ser el tuyo. No el de tu amiga. No el de la sociedad. El tuyo.

¿Qué puedes hacer tú, con tu cerebro, con las herramientas que tienes ahora mismo, en un día normalito?

Ese es el punto de partida honesto. Desde ahí puedes crecer. Desde la comparación con alguien que tiene un cerebro diferente, solo puedes frustrarte.

La autoestima de una mujer con TDAH

Hay una lectura que puede ayudarte a entender mejor qué implica todo esto en el conjunto de la experiencia femenina del TDAH: la guía completa del TDAH en mujeres tiene contexto que lo cambia todo.

Y si alguna vez has pensado que lo tuyo no es TDAH de verdad porque no eres "lo suficientemente desastre", puede que te interese leer sobre el síndrome de casi TDAH. Spoiler: eso también es una forma que tiene el cerebro de compensar hasta que ya no puede más.

Si quieres saber si lo que te pasa tiene nombre, tengo un test de 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales. No es un diagnóstico, pero puede ser el primer paso. Puedes hacerlo aquí.

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Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si te identificas con lo que describes, habla con un psicólogo o psiquiatra especializado en TDAH adulto. `

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